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Cuando el ébola llegó a España y a Estados Unidos, el mundo despertó

  • Tres misioneros infectados y evacuados a sus países de origen hicieron reaccionar a la comunidad internacional contra un virus que mataba a mil personas cada semana en Liberia, Sierra Leona y Guinea Cronakri

Un año después, el número de casos semanales se ha reducido a una treintena.

Un año después, el número de casos semanales se ha reducido a una treintena.

Un año después, el número de casos semanales se ha reducido a una treintena.

EFE
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Actualizada 02/08/2015 a las 11:25
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  • efe. madrid
La llegada del ébola a España y a Estados Unidos, en agosto de 2014, a través de tres misioneros infectados en África y evacuados a sus países de origen, fue la espita que hizo reaccionar a la comunidad internacional contra un virus que mataba a mil personas cada semana en Liberia, Sierra Leona y Guinea Cronakri.

Un año después, estos tres países siguen luchando contra el virus mortal, aunque el número de casos semanales se ha reducido a una treintena.

Una epidemia que todavía no está controlada y que suma 27.748 casos y 11.279 muertes al transmitirse a través de los fluidos, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Es inquietante comprobar que, de los treinta casos semanales, casi la mitad no proceden de la lista de contactos de los afectados, no sabemos de dónde viene el contagio", asegura Luis Encinas, responsable de Operaciones para África Occidental/Sahel de Médicos Sin Fronteras(MSF).

"No es fácil acabar con esta epidemia, el objetivo es lograr el caso cero y eso supone todavía un trabajo monstruoso", apunta el representante de MSF, organización que mantiene abiertos seis centros de tratamiento en los tres países afectados donde han atendido a casi 10.000 personas.

La buena noticia es que acaba de publicarse en la revista científica "The Lancet" los resultados de una vacuna experimental contra el ébola, denominada VSV-ZEBOV, "eficaz cien por cien" diez días después de haber sido administrada a una persona sin infección.

Una esperanza que llega veinte meses después de que se conocieran, en enero de 2014, los primeros casos en Guinea Conakri, aunque el brote no fue oficial hasta el 23 de marzo de ese año tras haberse extendido a Sierra Leona y a Liberia.

Las distintas ONG se movilizaron entonces con la experiencia de anteriores epidemias de ébola y clamaron ayuda para apagar el foco africano mientras la comunidad internacional seguía dormida.

"En julio del año pasado veíamos que la situación se nos iba de las manos, era un momento escalofriante, pero hasta que en agosto no llegan los casos a España y Estados Unidos no se produce una reacción internacional fuerte. Supuso un antes y un después", recuerda Luis Encinas.

El médico Kent Brantly y la misionera Nancy Writebol se contagiaron de ébola en Liberia y allí ya se les suministró el suero Zmapp que no había sido probado en humanos. A primeros de agosto fueron trasladados a Atlanta (Estados Unidos) donde superaron la enfermedad tres semanas después.

Peor suerte corrió el misionero Miguel Pajares, quien contrajo el ébola en el Hospital San José de Monrovia. Un avión medicalizado lo repatrió el 7 de agosto para ser atendido en el Hospital La Paz-Carlos III de Madrid donde murió a los cinco días sin que el tratamiento experimental hiciera efecto.

Fue en ese momento cuando el mundo despertó. El 8 de agosto, la OMS declaró emergencia de salud pública internacional por ébola, lo que supuso planes de actuación y ayuda internacional para los países afectados y medidas de control en aeropuertos y fronteras.

Una respuesta "lenta e insuficiente", según reconoció después la propia organización.

La llegada del ébola al mundo occidental suscitó la polémica por el riesgo que podía correr la población y colocó al virus africano en las portadas de todos los medios de comunicación.

"Fue entonces cuando llegó a Europa una epidemia, pero una epidemia de miedo", recuerda el sanitario de Médicos Sin Fronteras.

Un miedo que se acrecentó poco después, en octubre, cuando la auxiliar de enfermería Teresa Romero fue diagnosticada de ébola al contagiarse en el Hospital Carlos III al atender a otro misionero español, Manuel García Viejo, repatriado al contagiarse en Sierra Leona.

Este misionero no pudo superar el avance del virus y murió el pasado 25 de septiembre, mientras que Teresa Romero, primer caso de contagio de ébola fuera de África, logró vencerlo.

Un año después el virus está controlado en el mundo occidental, mientras que en África la asistencia clínica y la concienciación de la población para romper la cadena de transmisión ha conseguido reducir el número de infectados, aunque en Liberia, país que fue declarado libre de ébola en mayo, el virus ha resurgido.

"Los nuevos casos son como pequeños incendios que si no se controlan se extienden", dice el representante de MSF, quien teme que el virus cruce la frontera con Guinea Bissau.

Mantener el sistema de alerta y la movilización social, el seguimiento y la búsqueda de los contactos del afectado y el aislamiento directo del enfermo, son medidas que siguen vigentes porque "hasta que no haya cero casos, la epidemia sigue viva", advierte Luis Encinas.



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