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El partido laborista busca líder y orientación para salir de su crisis

  • Los integrantes de la formación buscan un rumbo y una persona que recupere el terreno perdido desde el gobierno de Tony Blair

El partido laborista busca líder y orientación para salir de su crisis

El partido laborista busca líder y orientación para salir de su crisis

Ed Miliband, al que se le busca relevo como líder laborista.

Efe
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24/05/2015 a las 06:00
  • Colpisa. Londres
El laborismo británico se enfrenta a una crisis existencial. La derrota en las elecciones de hace quince días acabó con la ilusión de que la era Blair había sido un secuestro del alma del partido y que su recuperación llevaría a la victoria. Enfrascado ahora en una larguísima elección de un nuevo líder, que terminará en septiembre, está dividido sobre las razones de la derrota y sobre la dirección que debe seguir.

Ed Miliband y sus seguidores achacan el resultado a que los ‘laboristas vagos’ que habían dicho a las firmas de sondeos que votarían por el partido no fueron a los colegios electorales el 7 de mayo. La forma de enmendar esa situación es para ellos ofrecer un mensaje más vigoroso sobre el cambio que encarnarían los laboristas, de tal modo que la diferencia entre izquierda y derecha sea más relevante.

Los que recibieron la noticia de la elección de Ed Miliband como un desastre y han vivido en los últimos cinco años con el convencimiento de que ni su líder ni su partido lograrían imponerse a un Gobierno mediocre son ‘blairistas’. Quieren recuperar el centro. Están ahora indignados porque la interpretación de la derrota no contenga la declaración por la izquierda del partido de que se ha equivocado.

La historia avala a los ‘blairistas’. Los líderes laboristas que han ganado elecciones -Ramsay MacDonald en 1921 y 1924; Clement Attlee en 1945 y 1950; Harold Wilson en 1964, 1966 y en dos comicios de 1974, y Tony Blair en 1997, 2001 y 2005- procedían de los sectores moderados del partido y, quizás con la excepción de Attlee, han sido posteriormente repudiados por sus correligionarios. MacDonald fue expulsado y al menos dos candidatas rehusaron en la última campaña donaciones de Blair.

El laborismo británico es un movimiento que engloba al partido, a los sindicatos afiliados y a las asociaciones socialistas (una lista de grupos cristianos, de abogados, de judíos o de irlandeses) y al Partido Cooperativista. Sus 190.000 miembros hacen del ‘Labour Party’ el mayor entre los de Reino Unido. Ha tenido a lo largo de su historia diversas facciones y ha oscilado hacia la izquierda o hacia la derecha tras derrotas electorales.

Los problemas a los que ahora se enfrenta son diferentes a los del pasado. En 1979, cuando Margaret Thatcher llegó al Gobierno y el laborismo dio un brusco giro a la izquierda, más de siete millones de británicos trabajaban como empleados en la industria, la base fundacional y sociológica del partido. En la actualidad, los trabajadores industriales no llegan a los tres millones.

LA AMENAZA DE UNITE

Los antes poderosos sindicatos han perdido la mitad de sus afiliados desde 1979 y los tienen fundamentalmente en el sector público. Sólo el 14,4% de empleados en empresas privadas pertenecen a algún sindicato. El sesgo generacional en favor de los mayores de 50 años es marcado. Hay más proporción de mujeres afiliadas, 28%, que de hombres, 23%. Su presencia en centrales telefónicas, hostelería, comercios o supermercados, donde el trabajo es a menudo precario, es muy escasa. Más extensa entre empleados a tiempo completo y con salarios fijos.

Pero Len McCluskey, el secretario general de Unite, que es el mayor sindicato británico, con cerca de tres millones de afiliados, y el mayor donante del Partido Laborista, ha tenido ya un papel relevante en la dimisión del líder escocés, Jim Murphy, y ha amenazado con dar a su sindicato de baja del movimiento laborista si no se elige al candidato adecuado. El voto de Unite fue decisivo para la elección de Ed Miliband.

McCluskey cobra ahora un salario de más de 150.000 euros mensuales y en sus tiempos como empleado del puerto de Liverpool fue simpatizante de una facción de corte ‘trostkista’, Militant, infiltrada en el partido. Los miembros de estos grupos respaldan al laborismo convencidos de que los dirigentes traicionarán los intereses de la clase obrera y que desvelarlo puede llevar una respuesta popular genuina.

A una estructura económica y social más fluida que en el pasado y a la división interna que causa en el movimiento laborista el poder de direcciones sindicales como la de Unite -aunque han perdido por una reforma de Miliband el control de las elecciones para líder del partido, que por primera vez se decidirán esta vez por los votos de cada miembro del partido- hay que añadir un cataclismo reciente y otro futuro.

PÉRDIDA DE ESCOCIA

El primero es la pérdida de su viejo bastión escocés. El independentista SNP se ha convertido en el partido de la aspiración regional y el logro de 56 de los 59 diputados en liza complica la obtención por el laborismo de una mayoría para formar Gobierno. El segundo es que el Gobierno conservador monocolor podrá ahora encomendar a la comisión que establece las lindes de las circunscripciones electorales su revisión.

La desindustrialización en las áreas urbanas durante las últimas décadas ha reducido su población. Como la comisión que dibuja las circunscripciones, buscando que tengan en torno a 70.000 habitantes, no ha podido equilibrar en sus dibujos las consecuencias de ese cambio desde hace más de veinte años, los laboristas han tenido una ventaja de partida con respecto a los conservadores. David Cameron ordenará el rediseño y los laboristas necesitarán más votos para ganar futuros comicios.

Por el momento, el partido tradicional de la izquierda británica se sumerge en una larga elección interna, permitiendo al Gobierno conservador control absoluto de la agenda pública. Es tal el desconcierto que varias voces del partido han pedido que, tras esta elección de líder, se celebre otra en tres años para comprobar que el laborismo está satisfecho con el líder de cara a las elecciones de 2019.



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