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ISRAEL

La ministra de Justicia israelí, el rostro más bello y duro del nuevo Gobierno

  • Ayelet Shaked es conocida por su carácter extremista con los palestinos, los inmigrantes africanos y los movimientos de izquierda

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Actualizada 16/05/2015 a las 10:19
  • COLPISA. JERUSALÉN
El nombramiento de Ayelet Shaked como ministra de Justicia de Israel no ha sido una sorpresa porque ya era oficioso desde que su partido, Casa Judía, selló el acuerdo de coalición con Benyamin Netanyahu. Ese mismo día Shaked cumplió 39 años y desde entonces su nombre permanece en los titulares.

En la prensa israelí se centran sobre todo en sus planes de preparar una enmienda destinada a limitar las competencias del Poder Supremo para dar más peso al poder legislativo en detrimento del judicial, y en su belleza.

En la internacional, subrayan el carácter extremista de esta ingeniera informática con los palestinos, los inmigrantes africanos y los movimientos de izquierda. Se ha convertido en el rostro que simboliza el carácter del Gobierno número 34 de Israel, "el más de extrema derecha de la historia del país", según lo define el diario The Washington Post.

La nueva ministra, natural de Tel Aviv, madre de dos hijos y esposa de un piloto de caza, es muy activa en las redes sociales y en junio colgó en su muro de Facebook un artículo de un activista colono ya fallecido que describía a todos palestinos como "enemigos", llamaba "serpientes" a los jóvenes árabes que buscaban el "martirio" en ataques a israelíes y decía que sus madres deberían "ir al infierno" con ellos.

La oleada de protestas en las redes empujó a Shaked a retirar el post de su muro, pero en la red todo queda grabado y el texto se conserva.

"Fue un error, cometo muchos errores como todos los seres humanos", lamentó la dirigente de Casa Judía en una entrevista concedida a The New York Times un día antes de su nombramiento, en la que subraya que su objetivo en la presente legislatura es "reforzar la identidad judía" y tener "un fuerte Estado judío democrático". Toda una declaración de intenciones para la minoría árabe del país, un 20% de los israelíes.

El arrepentimiento de Shaked recuerda a los de Netanyahu, tras declarar abiertamente en campaña su oposición a la solución de los dos estados, o las matizaciones del exministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, después de señalar en un mitin de campaña al norte de Tel Aviv que "cualquiera de los que están con nosotros se merece todo, pero con esos que están en nuestra contra, no hay nada que hacer, y tendríamos que coger un hacha y cortarles la cabeza. Si no, no sobreviviremos", en referencia a la minoría árabe israelí.


CONTRA EL ESTADO PALESTINO

Como mano derecha de Naftali Benet, líder de Casa Judía y nuevo ministro de Educación, representa al sector ultranacionalista que, según su programa electoral, está radicalmente en contra de la creación de un Estado palestino y aboga por aplicar el modelo de Jerusalén Este a Cisjordania y anexionarse de esta forma la zona C, que desde los acuerdos de Oslo permanece bajo control militar exclusivo y control civil casi total de Israel (Oslo dividió Cisjordania en tres partes, sobre el papel el área A, bajo control civil y militar de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y el área B, bajo control civil de la ANP y control militar conjunto con Israel).

Tanto Benet como Shaked son hijos del Likud. Después de una primera experiencia política a las órdenes de Netanyahu, ambos emprendieron una primera aventura en las redes con la plataforma My Israel, destinada a luchar contra las llamadas al boicot a Israel, y en 2012 abandonaron al líder conservador para formar Casa Judía, una extraña combinación teniendo en cuenta que se trata de una mujer laica en medio de una formación religiosa.

Un año después entró por primera vez en el parlamento y allí empezó una carrera meteórica que le ha llevado a dirigir un ministerio en apenas dos años. Es el precio que ha tenido que pagar Netanyahu para obtener el respaldo de la formación ultranacionalista que le ha permitido ser primer ministro por cuarta vez, aunque con tan solo 61 escaños en una cámara de 120 diputados.


Desde la oposición están acostumbrados a que lo importante en Israel no son las palabras, son los actos, por eso las reacciones han sido inmediatas tras el nombramiento de esta exinstructora de la Brigada Golani, unidad de elite del Ejército en la que sirvió durante el servicio militar obligatorio.

El responsable de la ONG israelí Paz Ahora, Yariv Oppenheimer, puso en su Twitter que "Shaked como ministra de Justicia es como poner un ídolo en el Templo, no menos", y el laborista Nachman Shai señaló que "darle a ella este ministerio es como dar el servicio de bomberos a un pirómano", según recoge la web Arutz Sheva. El mandato acaba de empezar y todos los ojos están puestos en la ministra.



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