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CONFLICTO EN ORIENTE PRÓXIMO

Los grupos armados de Gaza se preparan para la próxima guerra

  • La Yihad Islámica y las brigadas de Hamas, tienen su arma más efectiva en los túneles, desde los que pueden atacar a Israel

Familiares y amigos cargan con los restos mortales del líder militar de Hamás, Mohamad al Deif, tras su funeral en el campo de refugiados Jabaliya en el norte de la Franja de Gaza

Gaza regresa a la trágica rutina de dolor, muerte y entierros

Familiares y amigos cargan con los restos de un miliciano de Hamas muerto en Gaza.

EFE
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12/04/2015 a las 06:00
  • Colpisa. Gaza
Lo primero que llama la atención es su tez pálida. Habla en voz baja, no mira apenas a la cara de su interlocutor y cuando lo hace mira con ojos que no ven. Una mirada cansada del sol que ha llegado a Gaza para quedarse durante los próximos meses. Abu Naser, nombre ficticio, ocupa un puesto de responsabilidad en las Brigadas Al-Quds, brazo armado de Yihad Islámica, que se niega a revelar y prefiere presentarse como "un miliciano más".

Al igual que muchos de sus compañeros de armas, desde el verano pasa la mayor parte del tiempo bajo tierra. En julio entraron a los túneles para combatir desde allí a Israel con cohetes y lanzando operaciones al otro lado de la frontera y, desde la entrada en vigor de la tregua, "comenzamos la reparación de los túneles dañados, pero puedo asegurar que la red está en buen estado y operativa. La próxima guerra va a estallar en cualquier momento y debemos estar preparados".

Para ello cuentan con el "respaldo firme de Irán, el único socio fiable de la resistencia palestina. Pase lo que pase la república islámica nunca te da la espalda, no es como los países árabes de los que no te puedes fiar nunca porque cambian constantemente de parecer", asegura y recuerda el caso de Hamás, que por las diferencias respecto a Siria se alejó de Teherán y "ahora se da cuenta de su error". Desde esa separación de la cúpula del movimiento islamista -perteneciente a los Hermanos Musulmanes y cuyo brazo en Siria combate contra Bashar el-Asad-, la república islámica se ha volcado en el fortalecimiento de Yihad Islámica.

Los brazos armados de Hamás (Brigadas Azedin al-Kassem) y Yihad Islámica son las facciones más fuertes que operan en la Franja y desde la ofensiva de 2012 han unido sus milicias hasta contar con un centro de mando conjunto.

Veterano de las guerras de 2008 y 2012, es la segunda vez que Abu Naser accede a una entrevista a cara descubierta con este enviado especial para hacer un balance militar de una contienda con Israel. "Hemos ganado. No solo nos hemos enfrentado a Israel, también Egipto y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) han jugado un papel muy sucio. Resistir cincuenta días y evitar que el Estado judío obtenga sus objetivos es ganar". Una opinión que no comparten muchos ciudadanos consultados en la Franja que dicen que no se ha logrado el levantamiento del bloqueo, como anunció Hamás, y que el coste en vidas humanas para los civiles ha sido inmenso, la división entre las facciones armadas y los ciudadanos de a pie crece al mismo ritmo que la presión ejercida por el bloqueo israelí.

Muy cerca del lugar de la entrevista está en barrio de Shojaiya, la auténtica zona cero de una ofensiva en la que Israel mató a 2.200 palestinos, la mayoría civiles, según la ONU, y destrozó 135.000 hogares, según los datos de ministerio de Vivienda palestino. "El precio para los civiles ha sido alto. Israel no podía matar milicianos, no hemos tenido entre todas las facciones más de 150 bajas y por eso bombardearon a nuestras familias y vecinos para intentar que nos presionen", lamenta este miembro de Yihad Islámica.

Por encima de los cohetes -"apostamos por la cantidad porque sabemos que no gozamos de precisión", dice este miliciano- los túneles se han revelado como el arma más efectiva para las facciones armadas palestinas. "Israel sabía que los teníamos, pero no esperaba esta sofisticación. Yihad y Hamás compartimos pasadizos y, después de las guerras de 2008 y 2012, no hemos salido a la superficie más que para acciones puntuales. Junto a los militares hemos tenido también a políticos para estar siempre al corriente de todo", afirma este joven barbilampiño, espigado y con aire de estudiante de religión. La red de túneles "incluye a Rafah, seguimos recibiendo material de Egipto, aunque en cantidades menores que antes", asegura.

En cuanto a los cohetes, el Burak 70 (el número hace referencia a la distancia de tiro) de Yihad y el M75 de Hamás han sido los más utilizados, aunque para llegar al aeropuerto internacional de Ben Gurion -cuyo tráfico estuvo parcialmente detenido 48 horas- emplearon los Burak 100 y M120.

UNA FRANJA PARAMILITARIZADA

Habla con la seguridad de quien manda. Con el conocimiento y convicción de quien lleva trece de sus veintiocho años de vida en la lucha armada, de quien ha tenido la oportunidad de "viajar al extranjero" para completar su formación militar y sabe que está en la lista negra de Israel, que bombardeó su casa en marzo de 2012.

Cuando se pactó el alto el fuego indefinido el 26 de agosto "comenzamos a salir a la superficie de forma escalonada, sin prisa". Hamás y Yihad Islámica tienen la Franja dividida en cinco zonas y en cada una cuentan con "una media de 1.500 a 3.000 hombres", que se reparten en cuatro 'katibas' (podría equivales a brigadas) que se encargan de cada zona. Cada brigada cuenta a su vez con "cuatro o cinco sarayas" (unidades) de las que salen los comandos responsables de las operaciones especiales, compuestos "por no más de quince milicianos".

La muerte de miles de civiles, la enorme destrucción causada por los bombardeos y la parálisis en la marcha de la reconstrucción han provocado una división entre una parte de los gazatíes y las facciones armadas, especialmente Hamás. "Nos gustaría tener túneles para los civiles, una especie de refugios para los bombardeos, pero no tenemos capacidad para hacerlo.

La Franja es pequeña y densa y te puedo asegurar que no luchamos entre la población, aunque claro que estamos cerca. Nuestras órdenes son siempre acercarnos lo máximo a la frontera".

Abu Naser recibe mensajes y mensajes en su móvil, un aparato básico de los que apenas ya se ven en el mercado. Tiene prisa. No lleva armas a la vista, pero no se separa de una cartera de cuero. "Llevo toda la vida haciendo esto y no veo otra salida posible, si Mahmud Abás cancelara a cooperación de seguridad con Israel extenderíamos la lucha armada a Cisjordania y te aseguro que acabaríamos con la ocupación en menos de diez años. Tenemos que seguir luchando por nuestros derechos. Nuestra fe está la gente y el Corán", sentencia antes de salir por puerta, subirse en un coche con los cristales tintados y perderse en el tráfico de la Ciudad de Gaza. No tardará en volver al subsuelo, a su otra vida en los túneles. Es un miliciano profesional, algo que solo ocurre con un grupo selecto de combatientes. El resto tiene una vida absolutamente civil hasta que llega el momento de movilizarse.



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