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ACCIDENTE AÉREO EN FRANCIA

Andreas Lubitz prefirió la masacre antes que dejar su pasión de volar

  • A sus diagnosticados trastornos mentales se sumarían fallos de visión, lo que truncaría su aspiración desde niño de llegar a comandante

Los problemas de Andreas Lubitz

¿Qué problemas de salud tenía el copiloto Andreas Lubitz? El diario Die Welt publica hoy que en su casa han encontrado evidencias de que tenía una enfermedad psicosomática. Es decir, sus problemas mentales podían haber provocado una enfermedad física. Y ¿cuál era esa enfermedad? El New York Times asegura que Lubitz buscó tratamiento para un problema de visión.

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Duelo por los fallecidos en el accidente aéreo de Germanwings 25 Fotos

Duelo por los fallecidos en el accidente aéreo de Germanwings

Familiares y amigos mostraron sus respetos por los fallecidos en el vuelo de Germanwings donde fallecieron 150 personas.

AGENCIAS
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Actualizada 29/03/2015 a las 10:43
  • Colpisa. Bilbao
Cuando Andreas Lubitz entró en la cabina del Airbus 320 el pasado martes en el aeropuerto de El Prat sabía ya que su sueño de ser un comandante de Lufthansa de vuelos transatlánticos no se iba cumplir jamás. Unos días antes había roto en pedazos el parte de baja que le incapacitaba para ponerse a los mandos de un avión con el fin de ocultar su estado a la compañía.

Una decisión médica que podría estar vinculada a una grave depresión -a la que se sumó una ruptura sentimental- o a los problemas de vista que el sábado se supo que padecía, pero que en todo caso ponían punto final a su pasión. Le habían cortado las alas y él estrelló el avión en los Alpes franceses, justo en una zona que adoraba para volar, ahora convertida en un cementerio para él y las otras 149 personas que viajaban en el vuelo maldito '4U9525' entre Barcelona y Dusseldorf.

El grupo especial que lleva la investigación bajo el nombre de 'Alpes' dedica ya a doscientos agentes a buscar pruebas que permitan esclarecer qué llevó al copiloto a provocar la masacre. A medida que avanzan las pesquisas, se suman problemas físicos y psíquicos al perfil del joven alemán de 27 años que hacen difícil de entender que acabara pilotando un Airbus el pasado martes, cuando el comandante salió de la cabina.

'The New York Times' reveló el sábado que Leibitz sufría problemas de visión. El copiloto de la compañía Germanwings estaba buscando tratamiento para corregir una dolencia ocular que hubiera puesto en peligro su carrera. Se desconoce la gravedad del problema y no se descarta que la deficiencia de visión pudiera tener una causa psicológica. De hecho, en su apartamento de Dusseldorf aparecieron numerosos medicamentos para trastornos "psicosomáticos". Los agentes no hallaron drogas ni nada que revelara dependencia a los estupefacientes o el alcohol.

"OBSESIÓN POR VOLAR"

De lo que quedan pocas dudas es de su desequilibrio mental. Estaba siendo atendido por varios neurólogos y psiquiatras. A la depresión que sufría -y que le obligó incluso a abandonar su formación durante meses- se le había sumado un "síndrome subjetivo de sobrecarga", estaba "quemado" por estrés laboral. Son datos que se desprenden de las notas personales del piloto, que guardó y archivó y ahora han sido analizadas por los investigadores.

La Fiscalía de Dusseldorf confirmó el hallazgo de "bajas médicas, actuales e incluso una vigente para el día de los hechos, hechas pedazos". La aerolínea Germanwings señaló que desconocía la existencia de un certificado de baja por enfermedad, pues el copiloto ocultó su estado. Lubitz sabía que le quedaba poco tiempo para vivir su pasión, que rumiaba desde niño, antes de que le descubrieran.

Más que pasión, "obsesión", dicen sus amigos. "Era un friki que en toda su vida solo quiso volar y que tenía su habitación llena de pósters de aviones", revelaba un piloto amigo suyo del club de vuelo LSC Westerwald, cercano a su casa familiar en Montabaur, la pequeña población del oeste alemán en la que se crió. En ese club aprendió a pilotar y pasaba su tiempo libre desde que era un adolescente. También tenía un lazo especial con los Alpes. "Andreas amaba los Alpes y estaba obsesionado con ellos. Había practicado vuelo sin motor en varias ocasiones por la zona del accidente".

Lubitz pasó varios veranos, entre 1996 y 2003, en el camping de Sisteron, situado a apenas treinta kilómetros del macizo de Trois Éveches contra el que impactó el avión. El padre de Lubitz iba allí con su familia para dar rienda suelta a su afición por el vuelo sin motor, que practicaba en un aeródromo cercano al camping. Los primeros años, Andreas era un niño y no podía subir a los planeadores, pero pasaba horas contemplando su vuelo, mirando al cielo, hasta que tuvo edad de pilotar. "El trayecto habitual que hacemos es difícil y muy bello, y sobrevuela el lugar del accidente. Son muchas casualidades", contó el sábado un piloto del Ejército del Aire habitual del aeródromo.

Y es que la biografía de Lubitz encaja con la teoría del suicidio por la frustración de tener que renunciar a su sueño. Uno de los investigadores, el general de la gendarmería Jean-Pierre Michel, afirmó el sábado que la "personalidad" del piloto es "la pista más seria", pero advirtió de que aún no hay que descartar otras teorías, como la de "un error involuntario o un fallo técnico".

Que el joven se suicidara y causara la masacre ha aumentado el sufrimiento de su familia. El padre de Andreas está "completamente hundido", según el alcalde de la localidad cercana al lugar del siniestro Prads-Haute-Bléone, Bernard Bartolini. "Siente sobre él toda la responsabilidad de ese drama y atraviesa una angustia increíble". Se culpa de no haber visto la enfermedad de su hijo.

Enfermo sí, pero no asesino. El fiscal de Marsella, Brice Robin, encargado del caso, lo argumentaba el sábado. Declaró que se trata de un "homicidio involuntario" porque no cree que Lubitz tuviera intención de matar a los pasajeros a la hora de estrellar el aparato. El acto se debió a un "deseo espontáneo de destruir el avión". Para que el caso hubiera sido considerado asesinato, "debía haber sido consciente de que quería matar", explicó Rob.


  • RG
    (29/03/15 10:42)
    #1

    ... excelente justificación!.

    Responder


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