Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
congo | resumen 2013

El conflicto del Congo enfiló por fin el camino hacia la paz

  • Con 5 millones de muertos, es el conflicto armado más sangriento después de la Segunda Guerra Mundial

Un soldado del ejército del Congo defiende una base en Munigi, al norte del país

Combates entre rebeldes y el Ejército provocan 130 muertos

Un soldado del ejército del Congo defiende una base en Munigi, al norte del país

AGENCIAS
0
Actualizada 18/12/2013 a las 14:57
  • efe. kinsasha
El conflicto armado de la República Democrática del Congo (RDC), uno de los más enquistados de África, se encuentra a un paso de poder lograr la paz, tras abandonar las armas en 2013 el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).

"La guerra ha terminado", aseguró el presidente de la RDC, Joseph Kabila, tras la victoria sobre los insurgentes el pasado noviembre.

El final de la rebelión llegó tras más de un año y medio de combates que han causado centenares de miles de desplazados y, al menos desde el pasado mayo, cerca de un millar de muertos.

Han sido, hasta la fecha, las últimas víctimas de un conflicto de casi dos décadas que, con cinco millones de muertes, ya es el más sangriento después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Las negociaciones de paz que la RDC y el M23 iniciaron en diciembre de 2012 deberían concluir con la firma de un acuerdo en Kampala, en una fecha que todavía no ha sido concretada por el Ejecutivo congolés.

La rúbrica que enterrará el hacha de guerra en uno de los países más ricos en recursos naturales de África, pero al mismo tiempo más pobres, ha sido pospuesta varias veces y, en todo caso, parece que adoptará la forma de "una simple declaración", según la voluntad del Gobierno de Kabila.

"No fuimos a Kampala a firmar un acuerdo. Los exrebeldes del M23 hicieron pública su disolución ante la comunidad internacional.

¿Cómo vamos a firmar un acuerdo con un grupo que ya no existe?", explica el portavoz del Gobierno congolés, Lambert Mende.

Las dilaciones de Kabila reflejan, según algunos observadores, las dudas del Gobierno congolés acerca de cómo sacar provecho de la victoria militar.

Mientras la RDC decide la vía para formalizar el cese de las hostilidades, que tanto la ONU como los propios rebeldes desean quede plasmada en un "acuerdo de paz", otros se preguntan: ¿Durante cuánto tiempo mantendrá Kinshasa su victoria sobre los rebeldes?

Los bastiones del M23, en la provincia oriental de Kivu del Norte, fronteriza con Ruanda y codiciada por sus minerales, fueron tomados por las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC) pocas semanas después de la suspensión de las conversaciones de paz, a finales del pasado octubre.

Empujados por la negativa de la RDC a amnistiar a los rebeldes, el M23 lanzó un nuevo ataque que paralizó el denominado "proceso de Kampala", impulsado en diciembre de 2012 por los líderes de los países de los Grandes Lagos para mejorar la seguridad en la región.

Las FARDC respondieron con una ofensiva a gran escala y, con el apoyo de la Misión de la ONU para la Estabilización de la República Democrática del Congo (MONUSCO), el M23 fue derrotado y anunció su disolución oficialmente el 5 de noviembre en un comunicado emitido por su líder político, Bertrand Bisimwa.

En las últimas batallas cayeron, según el Ejército congolés, 919 combatientes: 715 hombres del M23, 201 soldados de las FARDC y tres "cascos azules" de la MONUSCO.

Aunque la milicia alzó la bandera blanca, algunos de sus miembros, refugiados en las vecinas Uganda y Ruanda, continúan lanzando amenazas contra Kinshasa.

El miedo a que la facción rebelde se recomponga es muy grande entre los desplazados y la población civil de las provincias orientales del país, donde muchos se han acostumbrado a vivir en estado de guerra.

El M23 se constituyó el 4 de abril de 2012, cuando 300 soldados del Ejército congolés se sublevaron por supuestos incumplimientos del acuerdo de paz del 23 de marzo de 2009 -que da nombre al movimiento- y por la pérdida de poder de su líder, Bosco Ntaganda, alias "Terminator", actualmente procesado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra.

Extinguida la rebelión, el Gobierno congolés debe decidir sobre el destino de los insurgentes: "No vamos a integrar a todos los rebeldes en el Ejército. Algunos se integrarán y otros no", avanza Mende.

La razón es que muchos de ellos deberán responder por crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra "ante las autoridades judiciales competentes", puntualiza el portavoz gubernamental.

Asegurar una paga militar, proporcionar alimentos y atención sanitaria a los insurgentes son medidas que, según algunos analistas, la RDC debería adoptar para afianzar su triunfo sobre el enemigo.

"La situación sobre el terreno es más prometedora, la calma gana terreno y los desplazados están comenzando a regresar tras la derrota del M23", asegura el coronel Felix-Prosper Basse, portavoz militar de la Misión de la ONU en la RDC.

"Ahora nos estamos preparando contra otros grupos armados que aún no se han desmovilizado", apunta Basse, en relación a milicias -principalmente ruandesas y ugandesas- arraigadas en Kivu del Norte y la vecina Kivu del Sur.

Kabila también ha llamado a los grupos rebeldes que permanecen activos en la Provincia Oriental de la RDC a deponer las armas antes de que la intervención de las FARDC.

Si los insurgentes porfían en la violencia, el Ejército está resuelto a pacificar el país "por la fuerza", una década después de la segunda guerra del Congo (1998-2003), que involucró a varios países africanos.



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual