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REUNIÓN FRANCO-ALEMANA

Merkel y Sarkozy crean tensión

  • La reunión entre los dos dignatarios debía calmar los mercados, pero la reacción fue la contraria

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Merkel y Sarkozy crean tensión

Nicolas Sarkozy y Angela Merkel charlan mientras se dirigen a una rueda de prensa en el palacio presidencial de El Elíseo el 16 de agosto. AFP

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Actualizada 28/08/2011 a las 00:04
  • M.J. ALEGRE . COLPISA. MADRID.

LA reunión de la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que tantas expectativas levantó, no llevó la tranquilidad a los mercados de valores, sino todo lo contrario, ya que estos vivieron una semana negra en la que las tensiones se agudizaron. Las propuestas de los líderes para crear un "verdadero" gobierno económico de la zona euro -acogidas con entusiasmo por la Comisión Europea-, además de agitar a los inversores y al sector bancario, levantaron recelos entre otros socios de la divisa común. Los menos desarrollados temen que las exigencias de rigor fiscal y disciplina presupuestaria acaben de sepultarlos en el pozo; y los ricos desconfían en que sacar adelante otro proyecto unitario acabará por pasarles una nueva factura.

¿Acaso no existía ya un gobierno económico de los 17? Sobre el papel, no, porque los integrantes de la moneda única cedieron básicamente soberanía monetaria. Ahí está, como prueba evidente, la escasa preocupación del Banco Central Europeo (BCE) por el crecimiento de la región. Mientras la Reserva Federal norteamericana tiene entre sus fines estatutarios contribuir a la expansión, al BCE solamente le fue encomendada la vigilancia de la estabilidad de los precios.

Vigilante sin poder

Si no hay autoridad económica común, ¿cómo se explican las dramáticas decisiones que debieron tomar los gobiernos de los países periféricos para evitar el contagio de la crisis de la deuda por exigencias del Eurogrupo?

Los ciudadanos españoles difícilmente olvidarán las decisiones impuestas el 9 de mayo de 2010 y sus secuelas. El Gobierno tuvo que imprimir un giro de 180% grados a sus políticas y poner en marcha la congelación de las pensiones, los recortes salariales a los funcionarios y el aumento de los impuestos sobre el consumo.

España fue un alumno adelantado: Italia está siguiendo esa trayectoria e incluso Francia prepara un paquete de medidas de austeridad y reformas que el Ejecutivo de Sarkozy se propone aprobar el 24 de agosto con la finalidad de reducir el déficit.

Merkel y Sarkozy pretenden amarrar este tipo de compromisos. Quieren disciplinar a los países que registren déficit superiores al 3% del Producto Interior Bruto correspondiente, y también a aquellos otros en los que la deuda rebase el 60% de esta magnitud.

Olvidan que, entre 2002 y 2004, con el pacto de estabilidad vigente, tanto las cuentas de Alemania como las de Francia presentaron números rojos superiores al techo marcado sin sufrir caídas del producto superiores al 0,75%, la única vía de escape que les hubiera salvado de penalizaciones. Ni que decir tiene que las multas previstas no se aplicaron.

Ahora, el tándem franco-alemán propuso los más estrictos controles sobre los países que reciben fondos comunitarios -a España aún le quedan por cobrar unos 8.000 millones de euros repartidos entre los ejercicios que restan hasta 2013- y apuntó la posibilidad de que los recursos no utilizados por los perceptores se integren en una hucha común para un posterior reparto.

La sugerencia no es baladí: Portugal y Grecia, dos de los principales destinatarios del paquete de 350.000 millones de euros establecido en los presupuestos de la UE para el período 2007-2013, se pueden ver en dificultades para financiar la parte que les corresponde, y es posible que bastantes programas decaigan por este motivo. A partir de 2014, "los pagos se suspenderán para aquellos países que incumplan las recomendaciones" y mantengan déficit excesivos.

El problema del gasto

Para reforzar las exigencias de rigor presupuestario, el equipo Merkozy quiere que, siguiendo el ejemplo alemán, el compromiso con la estabilidad se consagre en las legislaciones nacionales de los socios del euro al más alto nivel.

Este planteamiento de cambio se suma a los ya de por sí complejos procedimientos de las reformas institucionales que los socios del euro tienen que abordar cuanto antes para sacar adelante los acuerdos de la cumbre del 21 de julio (segundo rescate de Grecia y reforzamiento del fondo de rescate). Incluir un techo de gasto en las constituciones respectivas resulta bastante problemático, aunque más en unos países que en otros.

Parece difícil que Irlanda

-con un tipo del 12,5% en el Impuesto de Sociedades- quiera seguir el ejemplo de la armonización franco-alemana de la fiscalidad de las empresas. Y en los mercados se considera que la propuesta de una tasa sobre las transacciones financieras es una de las causas del fortísimo castigo sufrido la pasada semana por los títulos bancarios en las bolsas europeas.

Ni la reiterada demanda de emisión de eurobonos ni la más urgente ampliación del fondo de rescate europeo figuraban en la agenda de la reunión entre Merkel y Sarkozy. Los dos mandatarios defienden la tesis de que, antes de soltar más dinero, hay que asegurarse del destino que recibirán esos recursos.




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