La reforma laboral, un año después
- Las estadísticas no aclaran si las empresas están haciendo un mayor uso del despido por causas objetivas
Publicado el 16/05/2011 a las 02:04
CASI un año después de la reforma laboral impuesta por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a los sindicatos y empresarios, sus efectos en el mercado de trabajo solo se dejaron sentir con cuentagotas. La nueva regulación se mostró ineficaz a la hora de elevar la contratación indefinida, frenar el crecimiento del paro o favorecer la creación de empleo, tres variables que se deterioraron con fuerza en sus diez meses de vigencia.
Tampoco hay signos de que la reforma laboral haya incidido en el abaratamiento del despido ni que haya tenido repercusión en otro de sus objetivos: impulsar la ocupación tanto de los jóvenes como de las mujeres y los mayores de 45 años.
Paloma López, responsable de empleo de CC OO, es tajante al asegurar que la norma "no sirve para los objetivos planteados por el Gobierno", tras constatar la caída de la contratación indefinida y el alza de la temporal, y el mantenimiento del despido exprés y el aumento del despido por causas objetivas.
Deterioro del mercado, menos empleo
La reforma laboral no creó empleo ni sirvió para frenar el paro, como demuestra la evolución del mercado laboral español en los últimos meses. El Gobierno explica que los cambios normativos, que también contaron con el rechazo empresarial por considerarlos insuficientes, están pensados para avanzar más deprisa cuando la economía vuelva a crecer con fuerza.
En los diez primeros meses completos de aplicación de la nueva regulación, el paro registrado pasó de 3.992.368 personas en junio del pasado año a 4.269.360 en abril. En el caso de la Encuesta de Población Activa (EPA), de 4.645.500 a 4.910.200 en los tres trimestres de vigencia, en los que la tasa de desempleo subió del 20,1% al 21,3%.
Los datos de afiliación a la Seguridad Social, que miden el empleo oficial que cotiza cada mes, muestran la misma tendencia. Se perdieron más de 311.000 ocupaciones de junio del pasado año al mes de abril, mientras que la EPA estima la caída en 325.000 puestos de trabajo.
El coste del despido, sin apenas cambios
El aspecto más polémico de la reforma laboral, y principal desencadenante de la huelga general con que los sindicatos la recibieron, fue el abaratamiento del despido por dos vías diferentes: la extensión a nuevos colectivos de trabajadores del contrato de fomento del empleo indefinido, y la ampliación de los supuestos para los despidos por causas económicas, que incluía como novedad la previsión de pérdidas futuras de las empresas.
Los resultados que ofrecen las estadísticas disponibles hacen imposible de momento constatar si el cambio tuvo consecuencias para el bolsillo de los afectados. En el caso de los nuevos contratos, la medida tendrá efectos a largo plazo, cuando los despedidos acumulen antigüedad, ya que el de fomento del empleo indefinido tiene una indemnización de 33 días por año trabajado, con un máximo 24 mensualidades, frente a los 45 días y 42 mensualidades del ordinario.
La encuesta sobre costes laborales del tercer y cuarto trimestres de 2010 no revela nada definitivo. Las cantidades medias abonadas en ese concepto fueron 7.600 y 10.700 euros por asalariado en cada período, frente a los 10.600 y 10.200 euros de los dos períodos anteriores.
En el caso de los acuerdos pactados en el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC), tampoco se pueden extraer conclusiones, ya que el encarecimiento de 32.500 a 36.200 euros de media por despido entre la segunda mitad de 2009 y el pasado ejercicio se debe, con toda probabilidad, a que los trabajadores despedidos en 2010 tenían más antigüedad que los del año precedente. En esta crisis, primero se suprimieron los contratos temporales, después los de menos antigüedad y, al final, los de los trabajadores más veteranos.
Tampoco los casos judiciales aportan novedades: las indemnizaciones crecieron y lo hicieron por la misma causa, tanto en las sentencias como en los casos conciliados ante el juez. Las compensaciones medias se duplicaron, al pasar de 4.154 euros en el último trimestre de 2009 a 9.347 en un año.
Jóvenes, mujeres y mayores, aún a la cola
La reforma laboral recoge medidas para fomentar la contratación de jóvenes, mujeres y mayores de 45 años, los colectivos más afectados por el desempleo. Sin embargo, las estadísticas no sugieren que se haya avanzado. Así, el paro femenino pasó de 2,09 a 2,27 millones de mujeres, lo que se traduce en un incremento de su tasa de desempleo del 20,40% al 21,94% desde mediados del pasado año hasta el primer trimestre del actual.
También aumentaron los parados mayores de 45 años: de 1,12 a 1,28 millones en ese período. Lo mismo ocurrió con los menores de 25. En este grupo, el nivel de desempleo pasó del 42,1% al 45,4%, pese a un significativo descenso de la población activa.
Fogasa, ahorro para las empresas de 50 millones
El pago por parte del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) de ocho días de salario en las indemnizaciones por despido colectivo o por causas objetivas, fijado de manera transitoria por la reforma laboral hasta que se establezca un nuevo fondo de capitalización para este fin, elevó de forma significativa los gastos del organismo. En el primer trimestre de este año, el alza fue del 17,4%, al pasar de 293 millones a 344. Es decir, la medida supuso un ahorro de 50 millones de euros para las empresas.
ETT, aumentan los contratos
La reforma laboral suprimió algunas restricciones de las empresas de trabajo temporal, como el veto a subcontratar con el sector de la construcción y la Administración, que favoreció el incremento de su actividad. En la segunda mitad del pasado ejercicio, las ETT incrementaron un 14,3% los contratos, hasta rebasar el millón en un semestre, lo que no ocurría desde el comienzo de la crisis económica. En concreto, 1.073.688 frente a los 939.133 de un año antes.
ERE de reducción de jornada, en auge
Los expedientes de regulación de empleo de reducción de jornada, una fórmula muy poco utilizada hasta la fecha, crecieron con fuerza desde la implantación de la reforma. Se multiplicaron por más de cinco como consecuencia de las nuevas disposiciones incluidas en la reforma laboral, que ampliaba esta modalidad a todas las empresas y a cualquier número de afectados, y que fijaba que las prestaciones generadas se calcularan en función de las horas de reducción y no por días, como hasta entonces.