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«Hay que quitar el miedo a emprender»

Entrevista a José Barreira, empresario de transporte y hostelería y premio ATA a la trayectoria profesional, cree que al autónomo «tenemos que mimarlo»

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Actualizada 21/09/2014 a las 22:00
  • JORGE MURCIA | MADRID|

José Barreira (Atrave, Orense, 1954) tuvo claro desde pequeño que quería ser dueño de su futuro. «Siempre me ha gustado emprender», declara este gallego de 59 años que sin más formación que su espíritu aventurero y su empuje ha logrado forjar una imparable trayectoria profesional que el pasado día 20 de noviembre fue premiada por la federación de autónomos ATA. Una empresa de transportes con más de 200 camiones, dos hoteles y varios restaurantes conforman el, por ahora, legado empresarial de Barreira, que anima a los jóvenes a «quitarse el miedo» a emprender.

–¿Qué supone para usted este premio?

–No lo esperaba. Me ha sorprendido y me ha hecho mucha ilusión. Cuando le dan los premios a otros no le das la misma importancia que cuando te los dan a ti. Es muy importante que estos premios existan porque motivan.

–Cuéntenos sus inicios profesionales.

–Fueron duros porque tuve una infancia un poco complicada. Empecé siendo pastor de ovejas con el rebaño familiar. Con 17 años emigré a Alemania, donde trabajé cuatro años, como peón de la construcción y de una fábrica. Volví a España en el 76 para hacer la mili. La intención era regresar a Alemania, pero visité el País Vasco y allí me quedé, en Vitoria, porque vi que había futuro de trabajo. Y trabajé en la hostelería y en el transporte a la vez. Conduje un camión –de ahí nació nuestra empresa familiar de transporte– y abrí un pequeño bar. Siempre tuve claro que me gustaba emprender nuevas aventuras. Unas han salido bien y otras no tanto. Pero siempre he trabajado con mucha ilusión y he disfrutado mucho montando cosas. Y a pesar de mis años sigo con la misma ilusión.

–¿No pudo tener formación académica?

–No, desgraciadamente. Me habría gustado poder formarme bien. Es una buena herramienta, la mejor que puede haber. Yo animo a los jóvenes a que se formen lo que puedan.

–¿Tuvo en sus comienzos algún tipo de ayuda institucional?

–Cuando yo comencé no había ningún tipo de ayuda. Lo único que nos ayudaba era el trabajo. Había mucho trabajo y oportunidades. Los intereses que pagábamos eran muy caros en aquella época, de hasta el 17% y 20%. Lo que pasa es que la inflación también era muy grande, y entonces los créditos se pagaban con mayor facilidad.

–¿Cree que la labor de los autónomos está lo suficientemente reconocida por la sociedad?

–Hubo un tiempo donde no se valoró de forma adecuada. Estuvimos un poco en el anonimato. Más o menos desde 1994 hasta 2005 o 2006. El crecimiento económico fue tan bestial que se olvidó un poco la labor del autónomo. La crisis ha vuelto a destacar su importancia. No se puede olvidar que en este país el autónomo ha sido el embrión de la gran empresa. Y hay que cuidarlo, mimarlo, protegerlo. Que cuando empiece, se le de un trato distinto al de la gran empresa. Creo que se está haciendo, pero hay que luchar para que siga siendo así. Porque las grandes empresas, antes de crecer, fueron pequeñas. Y si matamos la semilla difícilmente podemos tener plantas.

–¿Hemos tocado fondo en la crisis?¿Cuánto nos costará salir de él?

–Creo que desde marzo para aquí hemos mejorado un poquito. Se nota que la gente tiene menos miedo a consumir. En mi opinión hemos tocado suelo, y el año que viene vamos a crecer, incluso un poco más de lo que se está diciendo.

–¿La creación de empleo vendrá de mano de los autónomos?

–Sin duda, pero creo que además de tomar medidas de apoyo económico, hay que quitarles el miedo a ser empresario, a montar su propio negocio. Mucha gente dice, «monto mi negocio, pero si me sale mal, ¿qué pasa?». Y yo digo que esto es como ir en un coche y preferir que te lleven a conducir tú. Si tú conduces te sientes más seguro. No hay que tener miedo al fracaso. Y hay que hacer mucha labor de información en ese sentido. Se ha generado un poco de pánico a estas cosas.

–¿La crisis ha despertado el espíritu emprendedor o hay mucha parte de desesperación?

–Hay un poco de las dos cosas. En el 94, tras los años de crisis anteriores, surgieron muchos autónomos porque cuando se te acaban tus prestaciones, la gente emprende. Pero emprender a la desesperada no es bueno, te puede llevar a tomar decisiones precipitadas. Hay que hacerlo más por vocación y convencimiento. Hay que explicar que el empresario no muerde a nadie. Que muchas de las grandes fortunas, como Amancio Ortega, primero fueron autónomos.

–¿Le parece que las administraciones están en el camino correcto para potenciar ese emprendimiento?

–En cierto tiempo ser empresario estaba mal visto en este país. Hasta el punto de que se ha cambiado la palabra empresario por emprendedor. La administración está sensibilizada de que hay que crear nuevos semilleros de empresas y que hay que motivar a los jóvenes a que monten su empresa. No todo pueden ser multinacionales.




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