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BOLSA

El pánico hunde la Bolsa un 5% tras el desplome de China

  • La fiebre vendedora se apodera de los mercados europeos después de que el índice de Shangai perdiera un 9%

Pánico en las bolsas mundiales

El desplome de la bolsa de China provoca caídas en los mercados

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25/08/2015 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
El lunes negro por el que han atravesado todas las bolsas europeas se llevó por delante las acciones de todas las empresas con el argumento de que la economía de China está dando síntomas de inestabilidad. Pero lo que se vivió en los parqués fue una espiral imparable de ventas en la que la Bolsa española registró su peor sesión desde el mes de agosto de 2012, tras perder un 5,01% de su valor. Podía haber sido peor, porque en algunos momentos de la jornada el índice llegó a desplomarse hasta un 7%, algo que no ocurría desde los peores momentos de la crisis, en 2010. Finalmente, cerró en los 9.756 puntos, la referencia más baja de todo 2015. Con la caída de este lunes, el Ibex ya pierde un 5% en lo que va de año. Lo que no había conseguido Grecia en siete meses lo ha provocado China en apenas dos semanas.

Ningún mercado europeo se libró de este batacazo veraniego. El índice que más se dejó fue el MIB italiano (-5,96%), seguido por el PSI portugués (-5,80%), CAC francés (un 5,35%), el DAX alemán (-4,70%) o el FTSE londinense (-4,67%). Por las circunstancias excepcionales en las que se mueve desde que volviera a cotizar, el selectivo de Atenas se desplomó más de un 10%. La sangría bursátil llegó a toda Europa desde el momento de la apertura de los parqués, en la que se conocieron los datos de cierre del índice de Shangai, con pérdidas superiores al 9% durante la madrugada. Y se incrementó aún con más virulencia en el inicio de negociación del Dow Jones de Estados Unidos, con retrocesos superiores al 4%, aunque después se fueron moderando.

Fue un verdadero cóctel que sirvió para que las pérdidas se propagaran cada vez con más intensidad en Europa. Pero los analistas consultados por este diario no ven razón para el alarmismo ni encuentran argumentos de peso para explicar este tipo comportamientos tan bruscos en el mercado. De hecho, consideran que el parqué “sobrereaccionó” ante los problemas que llegan desde China. Es la afirmación que encuentra Ignacio Cantos, de ATL Capital, para justificar este desplome. “Si la economía de ese país no crece al 7%, como estaba previsto, y lo hace al 6% no implicaría más que algunas centésimas para el Producto Interior Bruto mundial”, indica Cantos. Se refiere al germen de esta nueva crisis bursátil: la debilidad del gigante asiático, la ralentización de sus exportaciones, el frágil consumo de sus 1.000 millones de habitantes y la devaluación de su moneda -el yuan- para intentar combatir los primeros envites de una posible crisis. Para rematar una caída considerable en los precios de todas las materias primas. Pero “no existen fundamentos para que las bolsas caigan tanto, de repente”, explica Ignacio Cantos, quien recuerda que estas caídas no son tan excepcionales. Sólo en agosto del año pasado, el Ibex-35 se dejó un 10% de su valor.

Pero los inversores desconfían del comportamiento que pueda tener la segunda potencia mundial sobre otras áreas geográficas como la Eurozona. Algunos países, como Alemania, se podrían ver perjudicados por el frenazo en sus exportaciones. Y a partir de ahí se produciría un efecto dominó sobre el resto de economías comunitarias parecido al que este lunes protagonizaban los inversores que operaban en el mercado. “Cuando todos empiezan a vender, es difícil paralizar este tipo de comportamientos”, explica Daniel García, de XTB. Más aún “cuando los sistemas se encuentran tan automatizados y se superan los límites marcados” por los inversores, señala. Y, sobre todo, en un mes como el de agosto, en el que el volumen de negociación es menor al del resto del año y los movimientos, tanto al alza como a la baja, tienen mayor repercusión. “Ha sido un pánico vendedor en toda regla cuya mecha se encontraba en China”, indica Daniel García.

A pesar de esta sobrereacción, los expertos no descartan nuevas caídas porque son conscientes de que los países emergentes, entre los que se encuentra China, “no empujan a la economía mundial tanto como lo hacían hasta hace poco”, afirma Felipe López Gálvez, analista de Self Bank. “Se han anticipado a una ralentización de esa gran economía y a la propia desesperación de su banco central, que deberá tomar más medidas tras las últimas devaluaciones del yuan”, indica. En una nueva intervención de las autoridades monetarias de medio mundo (Reserva Federal norteamericana, pero sobre todo Banco Central Europeo y Banco de Japón) se encuentran las esperanzas de muchos inversores para que no se masquen nuevas tragedias bursátiles como la de este lunes. En el caso europeo, con nuevas inyecciones de liquidez incrementando la compra de bonos, supondría un alivio para las bolsas.

El temor bursátil se vio reflejado en las compañías con más intereses en China y en aquellas cuyos resultados dependen más del precio de las materias primas como el petróleo, en mínimos desde hace seis años. Algunas de las empresas que más terreno se dejaron este lunes fueron grandes grupos industriales cuya producción se encuentra vinculada a las necesidades del gigante asiático, como ArcelorMittal (-9,31%) o Acerinox (-5,62%). También ceste luneson con fuerza las acciones de Repsol (-8,81%) por la caída del coste del crudo y los efectos sobre sus cuentas anuales.También se desplomaron otras grandes acciones como Santander (-6,97%), Telefónica (-5,16%) o BBVA (-4,89%). Solo se libraron del descenso los títulos de Abengoa, al rebotar un 3,34% después de las importantes pérdidas acumuladas en las últimas semanas por los temores surgidos en torno a su deuda.

El riesgo incontrolado de las bolsas encontró refugio en otros productos cuyo comportamiento fue mucho más moderado, como la deuda pública alemana. El interés de su bono a 10 años subió un 2,96%, ante las peticiones de compra de este activo por parte de los inversores. Todas las primas de riesgo subieron ligeramente, logrando esquivar la crisis de la renta variable. La española escaló un 1,61% hasta los 145 puntos básicos, con el interés del bono por encima del 2%. También se incrementaron la italiana (un 3,44% hasta los 132 puntos) o la portuguesa (un 2% hasta los 212 puntos).



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