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Presupuestos

Crece el temor en Bruselas por el descontrol fiscal de las autonomías

  • Las comunidades deberán ajustarse este año en otros 10.000 millones de euros para cumplir los objetivos de déficit fijados por el Gobierno

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01/06/2015 a las 06:00
  • Colpisa. Bruselas
El club es el club. Con sus socios, sus reglas, sus derechos y, sobre todo, sus obligaciones. Y España forma parte de esa "familia", como gusta decir ahora en Bruselas, en pleno fragor de las durísimas negociaciones con el nuevo Gobierno griego liderado por la izquierda radical de Syriza, obcecado en evitar lo inevitable en materia económica. Ganará Bruselas, siempre lo hace. Y esta máxima, gobierne quien gobierne, conviene tenerla muy en cuenta. Ya sea en Grecia o en la propia España, incipiente foco de preocupación política de la Unión Europea tras un 24-M que ha confirmado los peores temores de la capital comunitaria. La incertidumbre se ha apoderado de la cuarta potencia del euro, del "alumno ejemplar" en materia de reformas, de la nueva locomotora. De esa España que tanto gusta en Alemania pero que no parece gustar tanto a los españoles.

"La mejora es notable, pero es que todavía queda muchísimo por hacer. Por ejemplo, mirar las cifras de paro, de déficit, de deuda...", advierten fuentes comunitarias conocedoras de primera mano del estrecho seguimiento que Bruselas hace de la economía española. "No se nos escapa la situación política, pero los años electorales no deben impedir actuar en materia reformista", recalcó hace un mes el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. Después del 24-M, del elevado coste político pagado por el PP, quizá Mariano Rajoy no lo tenga tan claro.

Cuando los burócratas comunitarios se refieren a las elecciones españolas, las asocian con la palabra "riesgo". Riesgo de que la política cortoplacista impere, riesgo de abandonar la senda reformista y la consolidación fiscal exigida por Bruselas. "Nosotros no tenemos preferencias, no decimos quién debe gobernar o qué tipo de decisiones tienen que adoptar los Gobierno nacionales, solo decimos que hay unos objetivos comunes que deben ser cumplidos", recalcan estas mismas fuentes.

La biblia comunitaria se llama Pacto de estabilidad y crecimiento, que cifra los límites del déficit y de la deuda pública en el tres y el sesenta por ciento del PIB, respectivamente. El club y sus reglas, ya se sabe. Con el endeudamiento apartado a un segundo plano para evitar el colapso de la UE en los duros años de la crisis, los 'hombres de negro' de Bruselas han centrado todos sus esfuerzos en la consolidación fiscal de los presupuestos nacionales. España, tras recibir tres ampliaciones de plazo en los últimos años, está cumpliendo con lo pactado. Con más o menos dificultades, aunque lo hace. Aun así, cerró 2014 con el 5,7 por ciento de déficit, el peor guarismo de la Eurozona solo por detrás de Chipre. Dicho de otro modo, Hacienda gastó 60.000 millones más de lo que fue capaz de ingresar. Y, mientras tanto, Alemania, por ejemplo, ya gasta lo que ingresa.

Pero es que este año hay que cerrar al 4,2 por ciento -lo que implica ajustar otros 15.000 millones-; y, en 2016, en el 2,8 por ciento -es decir, sumar otros 14.000 al esfuerzo que se realice este año-. Bruselas, sin embargo, estima que se incumplirá la meta fijada y se quedarán los porcentajes en el 4,5 y el 3,5 por ciento. El único consuelo es que Francia se convertirá este año y el que viene en el peor alumno de la clase junto a España.

Pese a las proclamas que anuncian la recuperación y nuevos tiempos de vino y rosas, el esfuerzo fiscal que todavía queda por delante es ingente. De España como país, pero sobre todo como Administración de administraciones. Porque si algo preocupa en Bruselas son las comunidades autónomas, como advierten todos los informes técnicos elaborados desde ya mucho tiempo. 

El balance de 2014 es demoledor. El desfase se cifró en torno a 7.000 millones, pues deberían haber cerrado en el uno por ciento del PIB pero el déficit se disparó hasta el 1,66. Solo cumplieron tres (País Vasco, Navarra y Canarias). Otras catorce, no. Y algunas, con notables suspensos como los registrados por Murcia, Valencia, Castilla-La Mancha, Baleares o Extremadura.

Sí, todas gobernadas por el PP en la pasada legislatura. ¿Y ahora, qué? Llegan aires de cambio, nuevos bríos políticos impulsados desde la izquierda. Nuevas proclamas de que la era de los ajustes ha terminado. Ahora bien, o el Ministerio de Hacienda cambia su programa macroeconómico enviado a Bruselas, o las autonomías -sea cual sea el signo político de sus gobiernos- deberán cumplir un déficit del 0,7 por ciento este año; del 0,3, el que viene; del 0,1, en 2017; y del 0, en 2018. En conjunto, y tomando como referencia el cierre de 2014, el ajuste se cifra en 17.000 millones. De modo que se contiene el gasto o se suben impuestos: puras matemáticas. Solo este año, de cambio para muchas autonomías, la consolidación será de 10.000 millones. Son cifras, las reglas de un club que no entiende de colores políticos y que en su último informe sobre desequilibrios económicos en España publicado a final de febrero, censuró que. "a pesar del visible deterioro de las finanzas públicas regionales a lo largo de 2014, ninguna de las medidas preventivas establecidas en la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria de España fueron empleadas en regiones en riesgo de incumplimiento".

Unas advertencias también lanzadas por la Autoridad Fiscal Independiente española, que incluso antes de las elecciones dijo que el objetivo de déficit para 2015 no se cumplirá.

LA 'ESPERANZA' DE LAS GENERALES Y EL FUTURO DE LUIS DE GUINDOS 

"En lo económico, nada de lo que se está hablando ahora en España por los partidos políticos se habla en Europa. Es que no tiene nada que ver. Bruselas va en otra dirección", advertía esta semana un alto cargo gubernamental a un reducido grupo de corresponsales. La UE habla de inversión, pero también de reformas estructurales y consolidación fiscal, algo de muy difícil venta política como ha comprobado en persona un Mariano Rajoy que sigue confiando en llegar a las elecciones generales de final de año con aspiraciones para revalidar su mandato.

"El principal peligro es que se reviertan las reformas acometidas", advirtió el jueves el ministro de Economía, Luis de Guindos. Quizá por ser uno de los menos políticos, también es uno de los miembros del Gobierno más convencido de que el trabajo de Rajoy ha sido el correcto. Sin embargo, la inestabilidad política aflorada el 24-M puede hacerle un flaco favor en sus aspiraciones para presidir el Eurogrupo a partir del julio.



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