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Unión Europea (UE)

De Guindos y Dijsselbloem, dos hombres para presidir el eurogrupo

  • España y Holanda se disputarán la presidencia del consejo de ministros de Finanzas del euro en una dura batalla

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, durante la conferencia inaugural del XXI curso de la Fundación Antares Foro en Sevilla

Para De Guindos, el Gobierno ya tiene definida la reforma de las pensiones

Luis de Guindos aspirante a la presidencia del Eurogrupo

EFE
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03/05/2015 a las 06:00
  • Colpisa. Madrid
España-Holanda. Ya es oficial. Habrá partido por la presidencia del Eurogrupo. Sí, habrá ganadores y perdedores, y la derrota, que nadie dice contemplar, podría ser mayúscula al menos para uno de los dos contrincantes. Y no para Luis de Guindos, aspirante español que se enfrentará a Jeroen Dijsselbloem, sino para Mariano Rajoy, que ha decidido implicarse hasta las últimas consecuencias en una dura batalla política dentro de la UE de incierto destino y, sobre todo, de enorme repercusión nacional al celebrarse a escasos meses de las elecciones generales más reñidas de la democracia.

Ganar o perder. Muy simple. Se trata de pasar de rescatado a jefe de los rescatadores. La 'operación retorno' a la cúpula económica de la UE, la obsesión de Rajoy, ha entrado en su recta final. No hay marcha atrás. Victoria o derrota. Ya es oficial. Habrá partido.

Dijsselbloem termina su mandato de dos años y medio a mediados de julio, pero es "muy posible que el asunto quede dirimido en las próximas semanas", aseguran fuentes de toda solvencia conocedoras de las incipientes conversaciones. De hecho, desde el entorno de De Guindos, bastante optimista, llegan incluso a asegurar que no será necesario esperar a una temida votación del Eurogrupo donde los 19 ministros de la moneda única tendrían que retrasarse. Un escenario que no beneficiaría a España ya que el peso de Alemania o Francia, por ejemplo, es el mismo que el de Letonia o el de Malta. Es decir, un país, un voto. Así que por mucho apoyo de Angela Merkel que pueda existir, nada garantiza la victoria.

De ahí que la estrategia española pase por atar el nombramiento en la cumbre de líderes comunitarios que se celebrará en junio en Bruselas, en el edificio Justus Lipsius, la 'cocina' política del Viejo Continente. Aquí, en la sede del Consejo Europeo, se cerraron los nombramientos de Jean-Claude Juncker como presidente de la Comisión, de Federica Mogherini como Alta Representante, de Donald Tusk como presidente del Consejo... Ocurrió hace algo menos de un año, en el baile de altos cargos celebrado tras las elecciones europeas.

El CASTIGO DEL RESCATE

Una negociación al más alto nivel en la que España, ya despuntando en lo económico, no supo jugar sus cartas. Todo lo contrario. No sólo no logró hacerse con el Eurogrupo -a Dijsselbloem aún le quedaba un año de mandato-, sino que provocó la ira de Holanda por maniobrar a sus espaldas para 'moverle la silla'. Recuerden aquella visita de Merkel a Santiago de Compostela en agosto con un claro propósito: apoyar la candidatura de De Guindos..., pero cuando tocase; nada de movimientos raros.

El problema es que la emoción del momento hizo que la segunda parte de la frase pasase de puntillas a oídos del Gobierno, que buscaba a toda costa un golpe mediático de relumbrón que nunca llegó. Como dijo Merkel, "cada cosa a su tiempo", asintió Rajoy en Bruselas a finales de agosto de 2014.

Y ese tiempo ha llegado. Los contactos se han retomado y la batalla política se barrunta muy dura. La cuarta potencia del euro, frente a la quinta. España, con nula representación en las altas esferas de la UE, contra Holanda, que cuenta con el todopoderoso vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans. Ésta es precisamente la gran baza española, su "infrarrepresentación" en la UE, un déficit político reconocido tanto en Bruselas como en el resto de capitales y que asienta sus raíces en el rescate financiero de 2012.

Fue entonces cuando el país, casualidad o no, perdió su histórico asiento en el Comité Ejecutivo del Banco Central, el mismo que jamás iba a perder como consecuencia del pacto no escrito entre Alemania, Francia, Italia y España, los cuatro grandes. Palabras... De Guindos ya ha sugerido públicamente que la próxima vacante será para España, pero ésta, la del portugués Vítor Constâncio, no se producirá hasta 2018.

ELECCIONES EN ESPAÑA, CLAVE

Fuentes gubernamentales recuerdan aquellos días de negociaciones de hace un año para insistir en que entonces cerraron el apoyo político de Alemania, Francia o Italia, que se llevaron jugosas carteras. Mientras París colocó a Pierre Moscovici como comisario de Asuntos Económicos, Roma hizo lo propio con Federica Mogherini como jefa de la diplomacia comunitaria, sin olvidar, además, que Draghi también es italiano. Hollande, por su parte, se convirtió en la mano derecha de Juncker, y Finlandia, por ejemplo, se llevó una destacada vicepresidencia económica en la figura de Jyrki Katainen. España, mientras, asentía y se resignaba a esperar su turno.

Sin embargo, los caprichos del calendario han querido que la oportunidad llegue en el peor momento posible, con las elecciones generales a la vuelta de la esquina. Y el asunto no es baladí. La casuística es mucha y enrevesada. Porque si De Guindos es elegido, no es descartable que deje de ser ministro de Economía apenas medio año después.

Ya sea porque el PP deje de gobernar o porque como él mismo ha sugerido, dejará la primera línea de la política nacional durante la próxima legislatura. El problema es que ahora el cargo de presidente se compatibiliza con el nacional, no es a tiempo completo. Y en Holanda, las elecciones generales no son hasta septiembre de 2016, lo que daría al Eurogrupo una mayor estabilidad para solventar la crisis griega.

España sabe de sus debilidades y lleva tiempo maniobrando para modificar la naturaleza del cargo y dotarle de una mayor continuidad. Porque tras el alemán Schäuble y el irlandés Noonan, De Guindos es el más veterano pese a llevar sólo tres años de mandato, lo que evidencia la inestabilidad que existe en el conjunto de la Eurozona. En realidad, en ninguna parte está escrito que el presidente del Eurogrupo debe ser un ministro de Finanzas en vigor, sólo que "debe ser elegido entre nosotros". Es decir, que podría ser nombrado en julio y luego seguir siéndolo aunque ya no sea ministro.

Pero este tipo de enrevesadas interpretaciones son las que no gustan en Bruselas, que sopesa soluciones "intermedias". El partido ha comenzado. Holanda-España; Dijsselbloem-De Guindos. Dos hombres y un Eurogrupo, una batalla en la que Rajoy se la juega a cara o cruz.



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