Europa sigue en manos de Draghi

  • La UE se apoya en el 'plan Juncker' para volver a hablar de inversión y cruza los dedos para que el BCE compre deuda pública a gran escala

Mario Draghi, durante un debate en el Parlamento Europeo.
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Mario Draghi, durante un debate en el Parlamento Europeo.AFP
Mario Draghi, durante un debate en el Parlamento Europeo.

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Adolfo Lorente, COLPISA. Bruselas

Actualizado el 28/12/2014 a las 10:53

Ocurrió a las puertas de 2014 y ahora, con 2015 a punto de comenzar, el futuro económico de Europa sigue dependiendo del mismo nombre, de Mario Draghi, erigido hace demasiado tiempo en una suerte de 'salvador' de un Viejo Continente que no encuentra la salida a seis años de dura crisis. Todas las miradas se dirigen al Banco Central Europeo (BCE), que en el primer trimestre activará la bomba de relojería que exigen los mercados: un programa completo de expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) a la americana que supondrá la compra masiva de deuda pública de los Veintiocho. Y si esto no funciona...


El papel de 'Súper Mario' es la clave de bóveda de la recuperación comunitaria. Desplome de los tipos de interés a tipos históricos, decisiones de política no convencional como la megasubasta de liquidez de 400.000 millones, la compra de cédulas, de titulizaciones... Todo comenzó en junio y podría terminará en unas semanas, el día 22, con la aprobación de la QE por parte del Consejo de Gobierno del BCE. En lo técnico, sólo queda apretar el botón. Y en lo político, la propia realidad está cargado de razones al banquero italiano ya que las propias proyecciones del Eurobanco de crecimiento e inflación siguen teñidas de pesimismo. Ni a la ortodoxa Alemania le quedan ya argumentos para negarse a la evidencia. El problema, como viene advirtiendo Draghi, es que el BCE ha perdido toda su capacidad para salvar por sí solo a la Eurozona. Sin duda sigue siendo el actor principal, pero ni mucho menos el único. El otro se llama Comisión Europea, que también ha comprendido la gravedad de la situación impulsando el 'plan Juncker', la varita mágica que pretende apalancar al menos 315.000 millones de inversión privada hasta 2017 para crear 1,3 millones de empleos. Es la carta de bienvenida de su nuevo presidente, que lo ha apostado casi todo al éxito de un fondo abierto a la contribución de las capitales.


"La clave de la delicada situación la dio Draghi en su discurso de agosto en Jackson Hole. Tres pilares: política monetaria, crecimiento y reformas estructurales. Las bases se han sentado y todos están cumpliendo. Si Francia entiende que debe dar el paso, adoptar reformas y ejecutarlas, todo irá sobre la marcha. Francia es clave, tiene la llave de que todo vuelva a carburar", asegura una alta fuente comunitaria a este periódico. "Los Estados -insiste- tienen que dejar de mirar para otro lado, de exigir que los otros les saquen las castañas del fuego, y tomar medidas en sus propios países que contribuyan a sacar a Europa del crecimiento cero".


POPULISMOS Y RUSIA


El Viejo Continente tiene cierta querencia al pesimismo, hacia la autofragelación, pero lo cierto es que 2014 ha sido un año que en lo económico será recordado en la historia reciente de la UE al producirse la entrada en vigor de la unión bancaria, el hito más importante desde la creación del euro. Habrá crisis en el futuro, seguro, que ya nada será igual, coinciden todos los líderes comunitarios. Ya no hay bancos españoles, italianos o alemanas, sólo hay entidades europeas que dejan de estar condicionadas por las derivas políticas (primas de riesgo) de sus países de residencia.


A lo largo de 2015 se seguirá ahondando en este ambicioso proyecto al calor del BCE. También se impulsará la unión energética, del mercado digital, se hablará de crecimiento, de inversión... Pero ese "ahora o nunca" proclamado por Jean-Claude Juncker se enfrenta a riesgos considerables capaces de tambalear de nuevos los cimientos comunitarios, como la inestable situación internacional liderada por Rusia. En el plano interno, el peligro se llama populismos y el auge que vienen experimentando desde las elecciones europeas. El primer y reciente 'match ball' será el de Grecia, que se encamina al precipicio de unas elecciones anticipadas que pueden llevar al poder a la izquierda radical de Syriza. El segundo se vivirá en España.... Podemos, ¿podrá?

 

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