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La desconfianza en el sistema fiscal reabre el debate de las recompensas

  • Premiar las denuncias por fraude o participar en sorteos son medidas adoptadas en otros países para combatir la economía sumergida
  • La confianza en el sistema fiscal ha caído más de la mitad desde el inicio de la crisis

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06/04/2014 a las 06:00
  • colpisa. madrid
¿Cree que en España ha aumentado el fraude fiscal? ¿Considera insuficiente las medidas de la Agencia Tributaria contra la economía sumergida? ¿Opina que España es un país corrupto? La mayor parte de los ciudadanos no duda en responder afirmativamente a todas estas preguntas cada vez que se le brinda la oportunidad, especialmente cuando está inmersa en la campaña de renta. Unas opiniones que cada día están más extendidas. Así, la confianza en el sistema fiscal ha caído más de la mitad desde el inicio de la crisis. Una encuesta del Instituto de Estudios Fiscales muestra que los ciudadanos que creen en el cumplimiento fiscal pasaron de un 50% en 2007 a un 25% en 2011. Además, el 86% califica a España como un país corrupto, según un reciente barómetro del Instituto Elcano.

La falta de credibilidad en el sistema tributario unido a las dificultades en la lucha contra el fraude ha provocado que algunos expertos sugieran fórmulas menos ortodoxas que van más allá de las tradicionales medidas adoptadas por la Agencia Tributaria (cuya recaudación por fraude descendió un 5% en 2013). Es ahí donde se encuadran las denominadas recompensas tributarias directas, los sorteos o los premios a las delaciones. Estos sistemas ya se utilizan en varios países y con un resultado sorprendentemente positivo.

"En todos los países occidentales hay un replanteamiento sobre la política antifraude", asegura Valentín Pich, presidente del Consejo General del Colegio de Economistas. En su opinión es necesario buscar nuevas iniciativas para luchar contra este problema. De hecho, recuerda que estas recompensas "forman parte del escenario internacional".

La propia comisión de expertos para la reforma fiscal nombrada por el Gobierno hace mención a la posibilidad de entregar papeletas o boletos para participar en sorteos con premios a quienes presenten facturas. "Si los ciudadanos son propensos a participar en juegos de azar y si la probabilidad de obtener esos premios es relativamente elevada en comparación con otras loterías (...) es posible que tengan éxito", reflexionan en su informe. Eso sí, dejan claro que "confían poco" en este tipo de medidas. También hacen referencia a las recompensas directas mediante deducciones impositivas para quienes presenten facturas en el ámbito del servicio doméstico o de pequeñas obras en el hogar (lugares donde existe una mayor persistencia de fraude). El Ministerio de Hacienda prefiere no posicionarse y asegura que analizará con detenimiento "todas" las medidas incluidas en el informe de expertos.

RECOMPENSAS MILLONARIAS

"Varios estudios han demostrado que el solo anuncio de la implantación de estos sistemas ha sido suficiente para elevar la tasa de declaraciones", asegura Luis Caramés, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela. En este sentido recordó el caso canadiense en el que se produjo un incremento de hasta un 30% al aplicar estas fórmulas. "En aquellos países en los que se ha establecido algo así, como Italia y Grecia, los resultados para el fisco han sido muy positivos", insiste Caramés.

El Gobierno portugués ha sido el último en apuntarse a estas iniciativas después de aprobar la denominada 'Factura de la Suerte', donde se sorteará un Audi A4 a la semana (hasta llegar a las 52 unidades) entre todos los portugueses que a la hora de efectuar sus compras lo hagan incluyendo en la factura su número de identificación fiscal.

Pero el luso no es una excepción. Desde el 30 de septiembre Eslovaquia comenzó a celebrar un sorteo especial de lotería quincenal para luchar contra el fraude fiscal. Solo hay que tener facturas superiores a un euro y solicitar un número en el sorteo. Eso sí, en este caso hay que pasar por caja y pagar 13 céntimos si la petición se hace por SMS o 20 céntimos si es en una administración de lotería. Los premios oscilan entre los 1.000 a los 10.000 euros.

Otro método es fomentar la delación. En el Reino Unido existe un sistema que protege y premia a los ciudadanos que denuncian el fraude fiscal. Así, el fisco británico se gastó el año pasado cerca de 400.000 libras (485.000 euros) en pagos que van desde las 50 libras hasta algunas miles dependiendo de las cuantías defraudadas recuperadas. Algo similar ocurre en el estado alemán de Renania del Norte-Westfalia. Quizás, el caso más extremo de recompensa directa sea el de EE UU, donde los dos principales reguladores de los mercados financieros (SEC y CFTC) realizan recompensas millonarias a quienes denuncien casos de fraude. Desde 2011 el SEC ha pagado cinco recompensas de 165.000 euros a distintas personas por denunciar irregularidades. Aun sin recompensa las denuncias por fraude fiscal aumentaron un 75% el año pasado en España hasta alcanzar las 13.611, de las cuales más de tres mil fueron por pagar en efectivo por encima del límite de 2.500 euros.

REARME MORAL DE LOS CIUDADANOS

"El fraude es la fuente que más distorsión ocasiona al sistema económico", asegura la socióloga tributaria María Goenaga. Esta investigadora del CIS aboga por medidas preventivas, tanto educativas, como comunicativas, para combatir este problema. En su opinión, la clave radica en buscar un equilibrio entre la coacción real a través de las sanciones y la coacción simbólica mediante mecanismos que logren la colaboración con el contribuyente y potencien su cumplimiento fiscal, según recoge en el estudio 'Medidas sociales para combatir el fraude fiscal en España' presentado por la Fundación Alternativas.

Goenaga apuesta por el desarrollo de medidas educativas que ayuden a concienciar a los más jóvenes en la importancia de cumplir las obligaciones fiscales. Por eso defiende la introducción de la política fiscal en el currículo escolar: "La educación fiscal no se trata solo de información técnica, sino de educar en valores. Por ejemplo, saber cuáles son los servicios públicos que se financian con los impuestos". Goenaga recuerda que no fue hasta 2003 cuando se institucionalizó un programa cívico-tributario en el que personal de la Agencia Tributaria se desplazaba a colegios e institutos para dar charlas a los menores. Sin embargo, este programa lleva paralizado desde hace un año y medio.

"Es necesario el rearme moral de los ciudadanos para evitar que los avances de conciencia tributaria no se aniquilen en los años de crisis", asegura. Para ello considera urgente que la administración ponga en marcha campañas de comunicación e información para explicar a los ciudadanos cómo gastan el dinero de los impuestos, algo que hacen con éxito en países del entorno europeo como Dinamarca o Italia.



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