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La Eurocámara y los Gobiernos llegan a un acuerdo para la unión bancaria

  • El compromiso debe ser ratificado por los Estados miembros y la Eurocámara lo votará en su último pleno, entre el 14 al 17 de abril
  • Se acelera la creación del fondo de 55.000 millones de euros para financiar quiebras

Sede del Banco Central Europeo en Frankfurt

Los bancos centrales alertan del próximo fin de las ayudas

Sede del Banco Central Europeo en Frankfurt

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Actualizada 20/03/2014 a las 13:40
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  • europa press. bruselas
Los negociadores de la Eurocámara y de los Gobiernos de los Veintiocho han alcanzado hoy, tras una maratoniana ronda final de 16 horas de negociaciones que ha durado toda la noche, un acuerdo sobre el mecanismo único de liquidación de bancos en crisis -y el nuevo fondo de 55.000 millones de euros para financiar las quiebras-, lo que permite completar una unión bancaria diluida antes del fin de la legislatura.

El compromiso debe ser ratificado por los Estados miembros en los próximos días y la Eurocámara lo votará en su último pleno en la semana del 14 al 17 de abril, aunque no se esperan problemas en estos trámites.

El mecanismo único de liquidación es el segundo pilar de la unión bancaria y su objetivo es que sean los bancos y no los contribuyentes los que paguen la factura de futuras crisis. "Junto con las reformas en el sector financiero en los 28 Estados miembros, la unión bancaria completada pondrá fin a la era de rescates masivos", ha señalado el comisario de Servicios Financieros, Michel Barnier.

Para ello, se creará un fondo de liquidación dotado con 55.000 millones de euros que se financiará con aportaciones de las propias entidades. La banca española deberá aportar hasta un máximo de 8.200 millones, según los cálculos del ministerio de Economía.

Durante las negociaciones entre la Eurocámara y los Gobiernos, se ha acordado acortar de 10 a 8 años el periodo de creación de este fondo. Además, se acelera el ritmo de mutualización al principio del proceso, hasta lograr el 70% en los tres primeros años (40% el primer año, 20% el segundo y cerca del 10% el tercero). "Esto aumenta la potencia de fuego del fondo y evitará enormes facturas a los contribuyentes", ha dicho una de las negociadoras del Parlamento, la popular Corien Wortmann-Kool.

El compromiso supone una cesión por parte de Alemania, que había impuesto un periodo de transición de 10 años durante el cual el fondo de liquidación estaría formado por compartimentos nacionales, lo que significa que cada país pagaría por sus propios bancos. La Eurocámara alegaba que así el fondo no tendría liquidez suficiente, especialmente durante los primeros años, y pedía recortar los plazos a 3 años. Los parlamentarios han aceptado un periodo más largo a cambio de acelerar la mutualización.

Además de acelerar los plazos, para reforzar la liquidez del fondo de liquidación se le autorizará a endeudarse en los mercados. No obstante, no podrá contar con ningún aval público por la oposición de Alemania, y sólo podrá ofrecer como garantía sus propios recursos.

EL PARLAMENTO DESPIERTA A SCHÄUBLE


Los Gobiernos han estado representados durante la negociación por el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que durante la madrugada estuvo en contacto con el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, según ha desvelado otro de los negociadores, el verde alemán Sven Giegold.

"El señor Schäuble tuvo que hacer muchas más concesiones al Parlamento que a sus socios en los Estados miembros. Es algo realmente importante. El Parlamento no es impotente, podemos despertar al señor Schäuble a las 5:30 de la madrugada y él finalmente cede", ha presumido Giegold. "El acuerdo es sustancialmente mejor, supone una gran mejora, respecto a la posición del Consejo", ha sostenido la eurodiputada socialista portuguesa Elisa Ferreira.

En todo caso, donde no cede Alemania es en el mecanismo de toma de decisiones, ya que serán los Gobiernos -y el Banco Central Europeo (BCE) o la Comisión- los que tengan la última palabra a la hora de decidir que un banco está al borde de la quiebra y debe cerrarse. Así, el BCE, en tanto que supervisor único, será el principal responsable de desencadenar el procedimiento, al decidir cuándo un banco está al borde de la quiebra, como quería la Eurocámara. No obstante, Berlín logra que el nuevo consejo de resolución, en la que estarán representados los Estados miembros, también pueda intervenir.

Las decisiones sobre la liquidación de bancos las preparará este consejo de resolución, formado por un director ejecutivo, un directorio de cuatro miembros y los representantes de las autoridades nacionales de resolución (como el FROB en España) de todos los países participantes. En las negociaciones finales se ha limitado el número de decisiones que deben tomarse en plenario y se ha dado un mayor papel al formato ejecutivo (en el que sólo estarán presentes el directorio y los Estados miembros afectados por la decisión).

Pese a las presiones de la Eurocámara, la última palabra sobre el cierre de un banco la tendrán los Gobiernos y no la Comisión. No obstante, el Parlamento sostiene que se han introducido salvaguardas para reducir las "interferencias políticas".

Durante las negociaciones se ha acordado además acortar el procedimiento de toma de decisiones sobre el cierre de un banco, para que puede hacerse en un fin de semana. "Los bancos con problemas deben tratarse en un fin de semana. Este es un gran avance de este acuerdo. Hace un año vimos claramente que las extensas negociaciones sobre los bancos chipriotas aumentaron los costes", ha dicho Wortmann-Kool.

Antes de usar el dinero del fondo de liquidación, los bancos con problemas deberán aplicar a accionistas y acreedores una quita obligatoria equivalente al 8% de los pasivos del banco. El nuevo mecanismo único de liquidación sólo cubrirá a los 330 mayores bancos de la eurozona, tal y como quería Alemania, que ha logrado excluir a sus cajas de ahorro.

UNA UNIÓN BANCARIA SIN EL TERCER PILAR

Con la unión bancaria, la UE pretende romper el vínculo entre deuda bancaria y deuda soberana y acabar con la fragmentación financiera en la eurozona, facilitando un tipo de interés único para todas las empresas, independientemente de que sean españolas, italianas, francesas o alemanas.

De momento ya se ha puesto en marcha su primer pilar, que consiste en encomendar al Banco Central Europeo (BCE) la tarea de supervisor único de los bancos de la eurozona, un trabajo que comenzará a ejercer en noviembre tras realizar una ronda de test de estrés. En cuanto al tercer pilar de la unión bancaria, la creación de un sistema único de garantía de depósitos bancarios, la oposición de Alemania ha hecho que se retrase indefinidamente.

En su lugar, la UE ha acordado también en esta legislatura reforzar los sistemas nacionales de garantía de depósitos.



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