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CONSECUENCIAS DE LA CRISIS

La recesión se traga la capacidad de ahorro de las familias españolas

COLPISA. MADRID    
04/07/2012 a las 06:00
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Monedas de euro

Monedas de euro. REUTERS

La segunda recesión de esta crisis está pasando una dura factura a los hogares españoles. Las reducciones de salarios aplicadas en el último año, combinadas con subidas de impuestos directos y sobre el consumo, las alzas de precios y, por supuesto, el aumento del paro, han erosionado la capacidad de ahorro de la mayoría de las familias. Por primera vez, en el primer trimestre de 2012, el incremento registrado en el volumen de recursos que tienen que destinar al consumo se ha llevado por delante el margen que antaño tenían los ciudadanos para guardar unos pocos euros en la hucha en previsión de futuras dificultades.

El balance de las cuentas de los hogares elaborado por el Instituto nacional de Estadística (INE) en el primer trimestre arroja una conclusión inequívoca: cada vez más, las familias se ven obligadas a vivir al día y ahorrar se convierte en misión imposible. Y todo eso, en un entorno económico marcado por la recesión, es una señal de que las penurias pueden agravarse porque hay menos capacidad para responder a imprevistos.

El primer indicador que da idea de los equilibrios que tienen que hacer los hogares para salir adelante es el que mide su renta disponible, que arroja en el primer trimestre una caída interanual del 1,3%. Entre enero y marzo sus ingresos totales ascendieron a 165.838 millones de euros, 2.195 millones menos que en el mismo período de 2011.

El INE achaca esa caída, sobre todo, a la disminución de los salarios, que constituyen la principal -y muchas la única- fuente de ingresos de la mayoría de familias. Las remuneraciones de los asalariados cayeron en este período un 3,2% respecto de un año atrás. Las cuentas familiares también acusan una caída del 4,4% en sus rentas provenientes de la propiedad (intereses, dividendos, etcétera) que es fruto de un menor aumento de las percibidas (2,2%) que de las pagadas (12,6%).

Pero lo que mejor ilustra las dificultades de los hogares son los detalles de la utilización que hacen de esos recursos. Su gasto en consumo aumenta un 2,1% interanual pese a la caída de los ingresos. Es sabido que, a menor renta disponible, mayor es el porcentaje de recursos que hay que dedicar a satisfacer necesidades básicas. Y si esos bienes y servicios son cada vez más caros (caso de la electricidad, los alimentos frescos, la gasolina y la mayoría de tasas y precios públicos), aumenta el gasto en consumo aunque éste se mantenga en niveles mínimos. Y se resiente el ahorro.

Tanto es así que entre enero y marzo el ahorro alcanzó un montante negativo de 911 millones de euros respecto al mismo trimestre del ejercicio precedente. La tasa de ahorro se situó así en el -0,6% de la renta disponible, 3,3 puntos menos que hace un año. Si se observa la evolución de los cuatro últimos trimestres (año móvil) se aprecia que en el período entre el segundo trimestre de 2011 y el primero de 2012 la tasa de ahorro alcanza el 10,8% de la renta disponible, siete décimas menos que en el período móvil precedente. El comienzo del año y las habituales subidas de precios de los servicios esenciales (la llamada cuesta de enero) y la recesión explican el brusco hundimiento del ahorro en el primer trimestre.

Efectos del paro


Los efectos del paro en este período pueden deducirse al observar la distribución secundaria de rentas. Los hogares se beneficiaron de un volumen de prestaciones públicas recibidas mayor que el de cotizaciones sociales pagadas, al crecer las primeras un 3,6% y al disminuir las segundas un 2,2%. El saldo positivo de las transferencias corrientes recibidas no compensa el aumento del 5,8% padecido en los impuestos, por ejemplo en los de la renta y patrimonio. Al cierre del trimestre, el sector arrastraba una necesidad de financiación de 12.591 millones.

Por su parte, las administraciones públicas redujeron en este período su renta disponible un 11,3% interanual, hasta 39.258 millones de euros. Ese resultado obedece, sobre todo, al aumento de las rentas netas de la propiedad (39,6%) y de las prestaciones sociales (4,2%) pagadas. Además, los impuestos netos percibidos disminuyen un 2,2%. Los impuestos sobre la renta y patrimonio crecen un 3% (633 millones de euros más) pero no compensan la disminución del 6,3% de los ingresos impositivos netos ligados a la producción (1.655 millones menos), que la recesión ha hundido. A su vez, las cotizaciones sociales percibidas por el sector se reducen un 2,5%.

El gasto en consumo público también baja, fruto de los duros recortes presupuestarios aplicados en la administración central, comunidades autónomas y ayuntamientos. Desciende un 5,1%, hasta marcar un saldo negativo de 5584 millones de euros. La necesidad de financiación de este sector suma 14.646 millones de euros, un 5,6% del PIB del trimestre.

Algo mejor les fue a las empresas. Las sociedades no financieras aumentaron un 9% su renta disponible, hasta 36.853 millones. Ese saldo se explica por el incremento del 8% en el saldo de rentas primarias, debido al excedente de explotación del sector (8,5%), que compensa el aumento de las rentas netas de la propiedad pagadas (9,7%). El impuesto de sociedades pagado por el sector disminuye un 68,7%, lo que da idea de la gravedad de la recesión. El sector registra un superávit de 7.067 millones de euros (2,7% del PIB trimestral).


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