CULTURA

"Zarabanda", nuevo escenario literario

  • El escritor navarro Miguel Sánchez-Ostiz publica con Pamiela su última novela, "Zarabanda". Un hecho insólito, la aparición de un cadáver en una vieja calera, trastoca la rutina de un pueblecito imaginario y saca a flote lo que es mejor "no remover"

MICHELLE UNZUÉ . PAMPLONA

Publicado el 28/10/2011 a las 00:03

HA decidido que sea el cadáver quemado de un travesti, abandonado a su suerte en una calera, el punto de partida de su nueva novela. El escritor navarro Miguel Sánchez-Ostiz (Pamplona, 1950) saca chispas a su creatividad y publica con la editorial Pamiela Zarabanda, sólo un año después de presentar Cornejas de Bucarest. Frente a ese "ladrillo de miedo" que era Cornejas, el prolífico autor navarro escribe ahora una novela con ecos de esperpento que transcurre en un pueblo imaginario, Humberri, viejo conocido por sus lectores. Y el hallazgo de este cadáver indocumentado desencadena el argumento de Zarabanda. "Cada vez que paso por una calera pienso que es un lugar de crimen y muerte, y ese cadáver sin pasado o presente origina una zarabanda de voces, las de una cuadrilla de amigos que se conoce de toda la vida y que siempre se cuentan historias. Todas ellas transcurren en Humberri, que gravita alrededor de una sima en la que se esconden las historias negras de ese país", asegura Sánchez-Ostiz, premio Príncipe de Viana de la Cultura.

Tratamiento bufo

Algunas de esas historias beben de episodios de contrabando, del verano de 1936 o del crimen de Cordovilla, en el que unos sicarios asesinaron en 2009 a una mujer colombiana frente a su hijo. Retazos que pueden recordar a la sociedad navarra actual, con asuntos que no hay que remover. Uno de ellos es la inmigración. "Realmente no se sabe lo que pasa con el cadáver de la novela, y la verdad es que entre los depósitos judiciales y policiales hay entre 2.000 y 3.000 cuerpos sin identificar. Muchos son de extranjeros que no importan a nadie, es muy significativa la falta de solidaridad afectiva o intelectual hacia los inmigrantes y los de fuera", prosigue.

Los protagonistas de la novela son "seis tíos bastante descerrajados, poteadores, cuyas conversaciones son un juego de ingenio", apunta el autor. Y la clave de la novela, el esperpento al más puro valle-inclaniano. "Los hechos son lo suficientemente sórdidos para darles un tratamiento esperpéntico que es a veces extremadamente bufo. La burla es una forma de digerir el crimen cuando sobre él no se puede ejercer la justicia. Pero no es una novela negra. A ratos es descacharrante y busco conmover por medio de la risa, aunque imagino que al lector a ratos se le congelará", explica Sánchez-Ostiz sobre su obra, cuya portada evidencia aires de carnaval.

Aunque su temática pudiera ser más "local", el escritor no tiene ninguna duda de que la procedencia del lector no influye para nada en la percepción del libro. "Es un asunto bastante desdichado el de la geografía en la literatura y narrativa. Alguna geografía siempre acaba dando problemas, a la nuestra la tachan de provinciana y de llevar boina. Y me importa un carajo, porque intento hacer del mundo en el que vivo un gran escenario literario. Lo que importa son los hechos, no si tienen boina", concluye, no sin antes recomendar entre risas la lectura de Zarabanda "porque se lee muy fácil.... por una vez".

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