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MÚSICA

Un Conservatorio de impacto

  • La Ciudad de la Música fue estrenada ayer por los casi 300 alumnos del Conservatorio Superior, que se quedaron impactados con la amplitud de los espacios y las nuevas instalaciones

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De izquierda a derecha: los alumnos Alfonso Aranguren y Rodrigo López (detrás), junto a los profesores Juanma Urriza y Tommaso Caggiani, transportando un instrumento al aula de batería del Conservatorio Superior de Navarra. CALLEJA

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Marta Castillejo García y Jaione Medina Sádaba, alumnas de canto. CALLEJA

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De izq. a drcha: Alexey Berdichev, Pablo Jiménez y Estitxu Pereda, alumnos de Pedagogía de la Música, junto a un piano. CALLEJA

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Actualizada 07/09/2011 a las 01:02
  • NEREA ALEJOS . PAMPLONA

AMPLIO, luminoso y moderno". Aunque aún sin equipar del todo, el edificio del Conservatorio Superior de la Música recibió ayer los primeros elogios por parte de quienes más horas van a pasar en sus aulas: los 297 alumnos que se han matriculado para este curso.

Aunque las clases comienzan hoy, los alumnos fueron convocados ayer por la mañana para escoger sus horarios de clase y así aprovecharon para familiarizarse con el edificio que pisaban por primera vez. "Al principio nos hemos sentido perdidas, es muy grande", coincidían las pamplonesas Jaione Medina Sádaba, de 27, y Marta Castillejo García, de 30 años, estudiantes de 3º y 4º de canto respectivamente.

"Pero después de tanto tiempo, yo no voy a poner ninguna pega. No sabes lo mal que estábamos en el otro lado, en la calle Aoiz... Este edificio es fantástico", manifestaba Jaione Medina. "Yo solo he entrado en una clase y me ha parecido muy amplia, con mucha luz", añadía Marta Castillejo.Todavía no habían visto el espectacular auditorio de 380 plazas, la "joya" de la Ciudad de la Música.

Algunos percibieron la primera ventaja del traslado sin llegar a entrar en el Conservatorio, ya que junto a los dos edificios de la Ciudad de la Música se ha habilitado un parking de 600 plazas que ayer estaba muy solicitado. "A mí es lo primero que me ha llamado la atención. Me parece muy importante que haya parking y no tengamos que pagar la zona azul", respondía Estitxu Pereda Ulíbarri, de 38 años, procedente de Vitoria y matriculada en 1º de Pedagogía de la Música tras haber cursado tres años de jazz. "A mí me ha pillado el nuevo plan de estudios y he decidido empezar otra carrera", contaba.

"El otro conservatorio se caía a pedazos", proseguía el pamplonés Pablo Jiménez Regalado, de 20 años, que este curso compaginará 1º de Pedagogía de la Música con la carrera de Farmacia en la Universidad de Navarra. "Las aulas están bien equipadas, el ascensor es enorme, el edificio está insonorizado...", enumeraba. ¿Y el mobiliario? "Todavía falta por equipar, de momento han traido el mobiliario viejo, el del otro conservatorio", respondía Estitxu Ulíbarri. "Para nosotros, este edificio es como pasar de la cárcel a la libertad", definía Tommaso Caggiani, profesor de batería y percusión, que en el otro edificio se tuvo que habituar a dar clase en un sótano sin luz. Ahora dispondrá de un aula con capacidad para 15 personas, el doble de espacio que la de la calle Aoiz. "Y eso que era de las aulas más grandes. Entonces la teníamos que compartir para tres o cuatro instrumentos", recordaba.

Acompañado por el profesor de batería-jazz Juanma Urriza Razkin, de 31 años, ambos posaban especialmente satisfechos junto a la batería que habían instalado en su aula con la ayuda de dos alumnos, Alfonso Aranguren Ruiz y Rodrigo López Escobedo. "Solo falta que nos traigan un ordenador, pero todavía los tienen abajo", comentaba Caggiani.

Rodrigo López, de 32 años y natural de Cuenca, estaba sorprendido con la luminosidad del edificio. "Al verlo por fuera, con tantas columnas, pensaba que iba a ser más oscuro", comentó.

"El contraste con el otro edificio es abismal", reconocía Alfonso Aranguren, de 37 años y de Vitoria, que estudiará 4º curso de batería. "Todavía no hemos comprobado la insonorización, pero las puertas nos parecen impresionantes. En el otro conservatorio eran de madera", apuntaba Rodrigo López, también alumno de 4º.

Quienes sí echarán en falta los ordenadores serán los alumnos de asignaturas como Tecnología Musical. "Se supone que empezamos ya las clases, pero todavía faltan ordenadores", señalaron dos alumnas de Musicología. Los ordenadores se instalarán a lo largo de esta semana, así como las 380 butacas blancas del auditorio, idénticas a las del Baluarte.




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