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CRÍTICA DE CINE MIGUEL URABAYEN

Sed de venganza

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Sed de venganza

Conan (Jason Momoa), un guerrero capaz de vencer a cualquier enemigo. AURUM

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Actualizada 24/08/2011 a las 01:00

N O lo he podido evitar. La curiosidad ha sido demasiado fuerte y a pesar de que anticipaba mi reacción, he visto Conan. Como suponía, no me ha gustado pero en este caso mi opinión está lejos de ser objetiva. Así que trataré de explicar mi prejuicio.

La primera película sobre Conan la realizó John Milius en 1982. Todos los aficionados al comic teníamos una imagen muy clara del hercúleo guerrero cimerio, creado por el escritor Robert E. Howard en narraciones cortas. La mayoría de nosotros no las había leído porque aparecieron en la revista norteamericana Weird Tales entre 1932 y 1936, año en que Howard se suicido. Tenía 30 años. Después de su muerte los relatos se editaron como libros que incluían varios de ellos.

Las cubiertas de aquellos libros fueron realizadas en los años 60 por el gran ilustrador Frank Frazetta que también creó las portadas de aventuras de los héroes de Edgard Rice Bourroughs, Tarzán de los monos y John Carter en el planeta Marte. Las magnificas ilustraciones de Frazetta para Conan mostraban al bárbaro como un guerrero de grandes músculos y rostro duro, un protagonista a la vez real y fantástico.

La película de Milius consiguió dar esa imagen debido al actor que encarnaba a Conan. Era, como se recordará, el campeón mundial de desarrollo muscular Arnold Schwarzenegger en su primer personaje importante ante la cámara (había intervenido antes en varios papeles menores). Y todos los aficionados quedamos impresionados por su aspecto. Siendo alto (1,88 mts) no lo parecía debido al volumen de sus bíceps, muslos y otras partes de su fornido cuerpo. Además, su rostro parecía esculpido a hachazos. Era realmente Conan, tal como lo había imaginado Frazetta.

Milius se basó en un buen guión, obra suya y de Oliver Stone, sencillo y claro que contaba la historia de la venganza de Conan por la muerte de sus padres y todos los suyos a manos del despiadado Thulsa Doom..Aunque era un niño, él quedó convertido en esclavo y después, ya adulto, en luchador profesional. Según vimos, conseguía enfrentarse al asesino tras variadas aventuras. Fue una excelente película de acción y su gran éxito taquillero en todo el mundo hizo posible una rápida continuación (1984). Se habló de una tercera pero Schwarzanegger estaba muy ocupado en esa época con Terminator y otros papeles.

Quizá la ausencia de aquella tercera película ha impulsado a los productores de esta Conan a realizarla. Pero no se trata de una continuación sino de un nuevo golpe a la historia de la venganza del guerrero contra el asesino de su padre (esta vez la madre ha muerto antes, al dar a luz al joven protagonista que conocemos adolescente). El enfrentamiento no se hace esperar hasta el final, como ocurría en la de Milius. Aquí aparece hacia la mitad pero se prolonga mucho.

Los largos combates entre asesino y vengador son ocasiones para que la nueva versión ofrezca episodios de gran fantasía. Por ejemplo, cuando la hija de Khalar Zym, hechicera, ayuda a su padre en el primer combate a espada. Soplando sobre la arena crea guerreros de esa materia y Conan debe defenderse de sus ataques. Cómo caen ante la espada vengadora plantearía algunos problemas dentro de la propia lógica del episodio, pero los embrujos no se pueden analizar. El episodio resulta visualmente eficaz.

Al final parece claro que el director Marcus Nispel y sus tres guionistas han apostado por la fantasía, tanto en los ambientes que recorre Conan como en los combates a espada del protagonista contra toda clase de enemigos. Pero el alemán Nispel se excede en muchos momentos, sobre todo en el imposible duelo final sobre la inestable rueda en la que Tamara ha sido encadenada. La repetición de mandobles y de dificultades hacen que ese final resulte demasiado elaborado.

Como puede suponerse, yo he visto esta versión con el recuerdo muy presente de la realizada por Milius y la imagen de Schwarzenegger comparada con Jasón Momoa, el nuevo Conan. El actor hawaiano, conocido por sus intervenciones en series televisivas, tiene un excelente físico, bien desarrollado. Pero no puede desplazar de mi memoria a Arnold S. y su extraordinario parecido con las ilustraciones de Frazetta.

A mi juicio, la versión actual no resiste la comparación con la de 1982. Es mucho peor, pero puedo entender que quienes la vean sin ningún recuerdo la encuentren interesante o entretenida. Yo creo que su ritmo es irregular, exagerada en los muy sangrientos combates y con un final interminable. Los actores también me parecen exagerados, no por ellos sino por sus personajes. Los ambientes -algunos rodados en Bulgaria- son variados y llenos de fantasía, mejor en las panorámicas que en escenarios interiores.

EN RESUMEN: Podrá interesar si el espectador no conoce la primera versión, la de 1982 con Schwarzenegger como Conan. En caso de haberla visto y recordarla, puede ocurrirle lo que a mí, según explico en el párrafo anterior.

CONAN, EL BÁRBARO

Título original: Conan the Barbarian, USA, 2011. Duración: 1 hora y 52 minutos. Director: Marcus Nispel. Guión: T. D. Donnelly, J. Oppenheimer y S. Hood. Fotografía: Thomas Kloss. Montaje: Ken Blackwell. Música: Tyler Bates. Intérpretes principales: Jason Momoa (Conan), Leo Howard (Conan adolescente) Ron Perlman (Corin, padre de Conan), Nonzo Anozie (Artus, pirata amigo de Conan), Rachel Nichols (Tamara), Stephen Lang (Khalar Zym), Rose McGowan (Marique, hija de Khalar), Bob Sapp (Ukafa, lugarteniente de Khalar).




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