PEDRO PASTOR ARRIAZU ESCRITOR Y ARQUITECTO
"Mi relato parte de la visión del golfo"
- "No hay una fiesta como San Fermín, donde lo que prime sea ir sucio, sudado, borracho y haciendo tonterías. Es fantástico"
Publicado el 02/10/2011 a las 01:00
Es un castigo tener el veneno de la creación, en el caso de Pedro Pastor Arriazu por partida triple (en la música, la arquitectura y la literatura), y no ser bueno en ninguna de las tres. Lo desembucha así él mismo, como cuando se declara "golfo", porque si algo le falta a Pastor son pelos en la lengua. No obstante, le apasiona ese proceso artístico, en el que se suele sorprender a sí mismo. Pastor Arriazu (Pamplona, 1948) ha publicado A las 12, en el Iruña(Ed. Zezensuzko), ambientada en los Sanfermines. Es su undécima novela y, en contra de la percepción que tiene de sus tres talentos, los comentarios que está recibiendo son positivos. Cuenta el encuentro amoroso entre un pamplonés y una neoyorquina.
Una novela ambientada en Sanfermines. Parece un poco mentira pero no son tantas, ¿no?
Yo me percaté de que aparte de Hemingway no había muchas. Tampoco creo que los Sanfermines sean unas fiestas literarias, de ideas exquisitas. Siempre han sido unas fiestas caracterizadas por la alegría cutre, una cutrez insólita en el resto de fiestas del mundo.
¿Por qué?
No hay una fiesta en el mundo en que lo que prime sea ir muy sucio, muy sudado, muy lleno de vino, borracho y haciendo tonterías. Eso me parece fantástico. Es una convocatoria a los borrachos del mundo. Habrá 200 londinenses que tengan en la cabeza venir todos los años, 300 berlineses, 5.000 neoyorquinos... Porque saben que pueden emborracharse sin límite y, sobre todo, que no está mal visto. Al revés.
¿Y usted?
A mí me ha gustado horrores la fiesta, de ahí que una de mis impresiones más potentes que he tenido en mi vida me apetecía plasmarla en una novela. Pero es muy difícil darle cara a ese fenómeno si no tienes menos de 35 años. La fiesta te retira obligatoriamente, ya no te admite. Claro que te puedes emborrachar, pero la borrachera de San Fermín es muy singular, hay que abrazarse a la gente, cantar estrepitosamente...
Es irreverente, ¿como las fiestas?
Yo en general soy irreverente y soy golfo. Me gusta el vicio. Todos los vicios, controlados, son maravillosos. Yo, que tengo 63 años, ya tengo experiencia y los momentos más grandiosos de mi vida han sido en esas circunstancias. Tiendo a ser irreverente y descreído, a no adular a a nadie. Más bien mi relato de los Sanfermines parte de la visión del golfo. Sin prejuicios.
Que es la de muchos...
Todos los seres humanos opinarían como yo, pero lo que pasa es que hay una moral oficial asquerosa. Golfos somos todos.
Y ha contado con otro golfo reconocido de San Fermín, Mikel Urmeneta, para hacerle la portada.
Sí, yo le di a leer la novela y para mi sorpresa a los tres meses me contestó diciendo que le había gustado mucho y que se ofrecía a hacerme gratis la portada. No creo que sea una garantía de buena literatura, pero me animó.
Sin embargo su novela es una historia de amor.
Sí. Al final Sanfermines no es lo importante. Pero, como todo, la literatura se trata de las pasiones humanas, el amor, el odio...
¿Se ha basado en historias suyas?
No. Los escritores siempre escribimos inventándotelo. De ahí la emoción de escribir. Es un momento mágico. Tú mismo sientes una curiosidad infinita por saber qué se te va a ocurrir.
¿Y qué le aporta la literatura a su trabajo de arquitecto?
Es una manera de continuar la vida. De día trabajo de arquitecto y a las noches escribo. ¿Qué me aporta? Pues no sé si me aporta nada, pero me divierte muchísimo. Yo creo que el artista es artista porque no lo puede evitar. Yo soy músico también y estuve como 20 años componiendo canciones. No valen para nada. Nadie las ha oído. Pero lo que yo me he divertido... eso es lo más grande.