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MAITE BEAUMONT MEZZOSOPRANO

"Lo que más me importa es no defraudar al público que acude a verme"

  • La "mezzo" pamplonesa, afincada en Alemania desde hace trece años, ha acabado un año redondo. En 2012 le esperan grandes compromisos, como el papel estelar de "Carmen" que cantará en Santiago de Chile.

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Maite Beaumont, en el papel de Cenerentola, en la Ópera Nacional de Hamburgo, en una futurista versión de la obra de Rossini. KLAUS LEFEBVRE

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Actualizada 31/12/2011 a las 01:02
  • NEREA ALEJOS . PAMPLONA

A sus 37 años, Maite Beaumont Jimeno ya es una "diva" consagrada, aunque solo en lo que atañe a sus actuaciones cada vez más destacadas en el mundo de la ópera. En el trato personal, su cercanía y naturalidad siguen intactas. Madre de una niña de dos años a la que decidió llamar Alma, ahora compagina sus compromisos artísticos con el cuidado de la pequeña, de la que no se despega jamás. Casada con el director de la Ópera de Nordhausen, actualmente reside en esa ciudad, pero su carrera está ligada a la Staatsoper (Ópera Nacional) de Hamburgo.

A finales de enero volverá al Liceo de Barcelona con Le Nozze di Figaro. ¿Qué tiene de especial este título?

Como ya he hecho varias veces el papel de Cherubino, me siento con esa seguridad y tranquilidad que hace diez años no tenía. Durante este año me ha tocado hacer otros papeles con los que sentía que llevaba todo el peso de la obra, lo que también resulta duro desde el punto de vista físico. Ahora voy a poder salir al escenario para disfrutar. Además, el de Cherubino es un papel que despierta un cariño especial, la gente se queda con él porque es el chico que está enamorado de todas.

Este próximo año le espera un papel nuevo, la mítica Carmen, que cantará en Santiago de Chile. El personaje es todo un icono. ¿Cómo se han planteado esta versión?

Cuando hablé con los responsables de esta producción, me comentaron que habían pensado en mí porque querían un tipo de Carmen diferente, más tirando a la versión que hizo Victoria de Los Ángeles, resaltando la gracia y la finura española. Es un tipo de Carmen muy autóctona, muy española, en la que también ha encajado Teresa Berganza.

Santiago de Chile es otra cita que ya se ha consolidado en su agenda, como el Liceo.

Sí, al final te van conociendo y te vuelven a llamar. Para mí, una de las cosas más importantes es no defraudar a la gente. Si vienen a verme, quiero que se queden contentos y que realmente les guste.

En el Festival de Innsbruck logró una gran repercusión con el Flavius Bertaridusde Telemann. ¿Lo vivió como uno de los grandes momentos del año?

Sí, he tenido un año de muchos debuts. Esta ópera de Telemann ha tenido una gran acogida y para mí sido muy interesante, porque he tenido que cantar en dos idiomas distintos, en italiano y en alemán. No es nada fácil cambiar de idioma cuando estás cantando, porque musicalmente es diferente. Esta ópera se estrenó en 1729 y desde entonces no se había vuelto a representar. Ahora, este título ha permitido redescubrir a Telemann como compositor de ópera, porque no estaba tan bien considerado como su contemporáneo Haendel. Ha sido una sorpresa.

En otra ópera, Il Mondo della Lunade Haydn, se le ha visto con una imagen poco glamourosa para cantar ópera, con las manos ensangrentadas y un conejo desollado.

Sí, la hice en la Staatsoper de Viena. Con el Flavius Bertaridustambién se hizo una escenografía muy moderna, en el sentido de que no prevalece lo bonito. Es una forma diferente de contar la historia y esta tendencia está muy viva en Alemania. Además, a mí me gusta mucho innovar, trabajar con los regidores... Por ejemplo, he hecho una versión de La Cenerentolabasada en la visión futurista que se imaginaba la gente en los años treinta, y ha quedado muy bonita.

Es madre de una niña de dos años. ¿Cómo se las arregla para compaginar la maternidad con tantos compromisos profesionales?

Tengo a una señora que viene siempre conmigo, así que cuando me toca trabajar puedo dejarle a la niña con ella. Antes no se hablaba tanto de la vida privada, de cómo se compagina todo, pero ahora sí. Está claro que la maternidad no es un obstáculo, porque hay muchas cantantes con hijos que han hecho grandísimas carreras. Yo siempre me llevo conmigo a la niña, también lo haré cuando me vaya a Santiago de Chile.

Su marido dirige la Ópera de Nordhausen. ¿Es su mejor asesor?

Tiene la ventaja de que estás muy "al loro" de lo que pasa en el mundo de la música, es una muy buena influencia. Y a la hora de elegir papeles siempre me gusta contar con su criterio.

El nombre que eligieron para su hija, Alma, también tiene inspiración musical.

Me parecía un nombre que sonaba muy bonito en los dos idiomas, el castellano y el alemán, y además coincide con Alma Mahler, la esposa del compositor. Fue una mujer muy influyente, musa y amante de varios artistas. En aquellos tiempos no tuvo la oportunidad de darse a conocer, pero podría haber sido tan famosa como su marido.

Una carrera imparable, forjada en la Ópera de Hamburgo

Hace trece años que Maite Beaumont llegó a Alemania para estudiar en la Escuela Superior de Música y Teatro de Hamburgo. Con sólo 26 años, sin haber obtenido aún el título de cantante de ópera, la pamplonesa tuvo la oportunidad de debutar en la Ópera de Hamburgo en 2002, con dos papeles de primera fila: la bruja Smeraldine en El amor de las tres naranjas (Prokofiev) y Ruggiero en Alcina(Haendel). Las críticas hablaron de ella como un "descubrimiento". Firmó un contrato de dos temporadas en el Teatro de Hamburgo y se embarcó en obras como La coronación de Poppea, en la que interpretaba a la esposa del emperador Nerón, papel con el que también obtuvo los elogios de la crítica. Finalmente, en 2006, Maite Beaumont ofrecía su primer recital en Pamplona con una selección de arias barrocas, tras participar en la ópera Idomeneo, en el Liceo de Barcelona. El anterior verano había actuado en el prestigioso Festival de Salzburgo, el espaldarazo definitivo a su carrera, que además le permitió darse a conocer en nuestro país. Su última actuación en Pamplona tuvo lugar hace un año, en un recital organizado por la Asociación Gayarre de Amigos de la Ópera, en el que por primera vez cantó junto a su hermana Francisca, que también reside en Alemania.




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