FALLECIMIENTO
Muere Alberto Huarte, de Los Iruña'ko
- Tocó la guitarra en el mítico grupo navarro, que triunfó en América en los años 60 con el folclore pamplonés
Publicado el 30/07/2011 a las 01:02
Alberto Huarte Myers, de 84 años y miembro del mítico grupo pamplonés Los Iruña"ko, falleció ayer repentinamente en Zarautz, donde pasaba, como cada año, unos días de descanso tras las fiestas de San Fermín. Alberto Huarte estaba casado con Charo Solchaga, con la que tuvo tres hijos: Mari Carmen, José Mari y Charo. Residía en la casa familiar de la calle Mayor de Pamplona, desde cuyo balcón, cada año, Mari Cruz Corral entona la jota Que hizo a San Fermín llorar el día de la procesión del santo, el 7 de julio.
A pesar de su vida estrechamente ligada a Pamplona por los cuatro costados, el destino quiso que viera la luz en Washington un 18 de octubre de 1926. Esta anécdota nunca impidió que él se presentara como pamplonés, condición de la que pudo presumir por medio mundo cuando viajó junto a Los Iruña"ko, grupo que integró junto a Joaquín Zabalza (fallecido en 2005 ), Enrique Abad, Kike Los Arcos e Iñaki Astondoa. Con Joaquín Zabalza y Josecho García formó primero en Pamplona el trío Iberia, para posteriormente dar paso a Los Iruña"ko, formación que se mantuvo en activo desde 1954 y hasta 1965. En ambos grupos tocó la guitarra, una afición que mantuvo durante años y que, tras abandonar profesionalmente la música, siguió conservando con los auroros de la ciudad. Además, se formó como perito y profesor mercantil.
"Alberto era un tipo excelente. Generoso, bohemio, buen músico. Nos queríamos mucho y hemos pasado mucho juntos. Dentro de Los Iruña"ko fue ejemplar, llevaba dentro una vis cómica e inesperadamente la sacaba. A todos nos dejaba pasmados y nos reíamos mucho. En pleno escenario nos sorprendía. Era un navarro de pro, amaba su tierra de manera extraordinaria. Ha sido inesperado. Era un hombre honesto", señaló ayer emocionado Enrique Abad, compañero y amigo en el grupo.
Huarte registró con Los Iruña"ko la mayoría de los himnos de las peñas compuestos por el Maestro Turrillas, así como, por ejemplo, el himno de Osasuna, grabaciones que todavía hoy se conservan y utilizan. Editaron decenas de discos y Lp"s, con temas del folclore navarro, así como canciones clásicas de la época, con las que triunfaron hasta el punto de que el representante de Frank Sinatra les puso sobre la mesa el contrato de su vida.
Sin embargo, Alberto Huarte y sus compañeros de Los Iruña"ko regresaron a Pamplona y disolvieron el grupo. Ya de vuelta, en 1965, trabajó en el banco Fidecaya, dio clases de guitarra e impulsó el gimnasio Shotokan en la ciudad, uno de los que introdujo el kárate en Navarra. Años después abrió un negocio de cuadros y molduras en la calle Mayor, muy cerca de su domicilio. De hecho, su vida estuvo estrechamente ligada al arte. Procedía de una familia de larga tradición musical. Su abuelo, que también se llamaba Alberto, fue amigo del violinista navarro Pablo Sarasate. Su padre, José María Huarte, fue un destacado concertista y profesor de violín; y su madre, Elena Myers, alumna de su padre, fue profesora en la Universidad de Harvard. Por avatares de la vida, la familia quedó dividida entre Pamplona y EE UU, hasta el punto de que Alberto conoció a su hermano mayor, John, cuando visitó América con Los Iruña"ko y ambos superaban la treintena.
No serán pocos los pamploneses que han charlado y dialogado con Alberto Huarte por las calles del casco viejo de Pamplona, por las que gustaba pasear junto a su mujer o su cuadrilla de amigos. Como recuerdo imborrable, además de sus canciones, quedará su ilusión en momentos como el lanzamiento del segundo Chupinazo en 2003, el Gallico de Oro recibido en 1994 o el reencuentro en el Gayarre con sus compañeros de grupo en 2003 y 2004.