Millás edita sus "articuentos" completos

  • "La primera obligación del escritor es extrañarse de la realidad, porque si no sólo podrá escribir cosas previsibles", dice

RAQUEL MIGUEL . DPA. MADRID

Publicado el 22/11/2011 a las 01:01

Juan José Millás (Valencia, 1946) no pudo ser sólo escritor, pero tampoco sólo periodista. Por eso se atrevió a crear un género, el "articuento", un híbrido de artículo y microrrelato que deja en evidencia la artificialidad de las fronteras entre periodismo y literatura y que posibilita un filtro innovador y necesario para comprender la realidad.

"El periodismo y la literatura no son compartimentos estancos, yo no distingo una frontera que es totalmente artificial (...) un periodista es también un escritor", afirmó durante la presentación de sus Articuentos completos, una recopilación de su trabajo de las últimas décadas sobre este nuevo género con el que explora su entorno y todas sus obsesiones.

"La labor del escritor es enfrentarse a un lenguaje que lo único que quiere es utilizar a los cuerpos como meros transmisores e intentar decir cosas que se salgan de los circuitos habituales y alumbren realidades nuevas", explica el autor.

Estructurados en cinco ejes temáticos: el cuerpo, el alma, la sociedad, el lenguaje y un cajón de sastre, Millás explora desde una postura casi filosófica la relación entre azar y planificación, dando siempre un mayor peso al primero, aunque resulte más insoportable. Y el resultado son estos relatos transgresores que ofrecen al lector un ojo nuevo, un filtro nuevo y, más que un punto de vista innovador, un punto de partida totalmente diferente, siempre con un toque de trágica ironía.

Sin embargo, el humor no es intencionado. Millás no quiere hacer reír, sino hacer reflexionar para hacer entender una realidad que es tragicómica de por sí, cuando se dejan al descubierto sus paradojas y contradicciones.

Y un estado muy apto para hacerlo es la fiebre. "En casi todas mis historias hay un personaje que está a punto de enfermar o de escribir, a veces escribe cuando enferma o enferma cuando escribe", explica. Y es que la fiebre "es la metáfora de la extrañeza necesaria para escribir", al hacer que nos movamos por la realidad de un modo diferente. "Y esa es la primera obligación del escritor: extrañarse de la realidad, porque si no, sólo podrá escribir cosas previsibles, y desfamiliarizar al lector de la realidad familiar ".

Y Millás es todo menos previsible y explícito. "Los contenidos muy explícitos no tienen interés alguno, porque son muy previsibles". Y de ahí la necesidad de camuflar con un aparente cuento una historia con un fuerte transfondo político o social. Ahí está el secreto de sus "articuentos", de esas historias que comienzan como un relato y acaban en artículo periodístico o a su inversa.

"Lo que no se escribe pero se insinúa cobra mucha más fuerza (...) los silencios son lo más importante, la historia tiene que ir liberando su fuerza poco a poco, contaminando todo el texto, pero sin aparecer de forma explícita".

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