Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
LA GRAN PANTALLA

Martin Scorsese cree que el futuro del cine está en las tres dimensiones

  • "La invención de Hugo", protagonizada por Ben Kingsley y Sacha Baron Cohen y que se estrena este viernes en Londres, cuenta la peripecias de un niño huérfano que vive en los años 30 del siglo pasado
  • "En un principio, la gente rechazaba las películas en color. A los críticos y a los directores les parecía que era adecuado solo para los musicales y los 'westerns'", puntualiza Scorsese

El director de cine Martin Scorsese

El director de cine Martin Scorsese

DN
0
Actualizada 02/12/2011 a las 18:26
Etiquetas
  • EFE.LONDRES
El director Martin Scorsese, uno de los cineastas vivos más reconocidos, cree que el futuro del cine está en el formato 3D, con el que ha experimentado a los 69 años en su nueva película, "La invención de Hugo".

El ganador de un Óscar por "Infiltrados" reconoció en una entrevista con un grupo de periodistas, que siempre había querido rodar en ese formato, y que este era el momento de intentarlo, "de aprovecharse de la tecnología y utilizarla de una manera que cuadre con la historias".

"La invención de Hugo", protagonizada por Ben Kingsley y Sacha Baron Cohen y que se estrena este viernes en Londres, cuenta la peripecias de un niño huérfano que vive en los años 30 del siglo pasado en la estación Montparnasse de París, y su descubrimiento del cine mudo.

"En un principio, la gente rechazaba las películas en color. A los críticos y a los directores les parecía que era adecuado solo para los musicales y los 'westerns'. Unas décadas después, todos las películas eran en color. Creo que pasará algo parecido con las tres dimensiones", explica, mientras, intentando convencer, mueve sin parar las manos.

El nuevo trabajo de Scorsese es una historia familiar, protagonizada por niños, sin sangre, sin violencia, muy alejada de las duras temáticas de sus títulos más celebrados como "Taxi Driver", "Toro Salvaje" o "Uno de los nuestros".

El guión es una adaptación de la novela gráfica "La invención de Hugo Cabret" (2007), de Brian Selznick, un cuento inspirado en la historia real de Georges Méliès, el director de la película de 1902 "Viaje a la Luna" y uno de los pioneros del cine fantástico y los efectos especiales.

"Lo que resulta fascinante de Méliès es que exploró e inventó la mayoría de las cosas que estamos haciendo ahora. Todo está ahí", relata entusiasmado este director, un cinéfilo empedernido que dedica parte de su tiempo a la recuperación de cintas y fotogramas perdidos, y a documentar la historia del séptimo arte.

En los últimos siete años, Scorsese ha rodado tres películas, "Infiltrados, "El aviador" y "Shutter Island", además de cuatro documentales y del primer capítulo de la serie "Boardwalk Empire", sin embargo, alardea de tomárselo con calma.

"Me admira ver cómo Woody Allen o Clint Eastwood son capaces de hacer una película al año. Me encantaría hacerlo, pero no he sido capaz. Mi forma de trabajo es diferente, necesito más tiempo para imbuirme en los temas, dos años al menos", revela.

Además, a pesar de ser considerado uno de los grandes directores vivos, reconoce que cada vez es más difícil conseguir financiación.

"La industria de Hollywood busca audiencias muy grandes, especialmente productos dirigidos a niños y adolescentes. Películas de animación o superhéroes, algo que no me interesa mucho".

Scorsese cuenta que en esta ocasión quería hacer una película que pudiera ver su hija de 12 años, que le ha ayudado "a observar las cosas con los ojos de un niño", pero hay otros motivos por los que la evolución temática ha sido tan radical en su nuevo trabajo.

Para él, el problema es que en Holywood todo está muy segmentado, por un lado las superproducciones y por otro el cine independiente, "O haces una cosa o la otra", se lamenta.

"He tenido suerte, porque he podido seguir haciendo películas, pero también me he tenido que adaptar y hacer productos que cuadraban más con lo que la industria esperaba", comenta resignado el director de "Casino" y "La edad de la inocencia".

Scorsese, que lleva cuatro décadas haciendo películas, se recrea haciendo un repaso y reflexionando sobre los cambios producidos en la industria del cine estadounidense en ese tiempo, y asegura que el punto de inflexión fue 1980, cuando, según él, "se pierde la voz del director".

Relata que todo cambió con el fracaso de "La puerta del cielo", de Michael Cimino, una de las películas más caras de la historia, que fue azotada por la crítica y fue un gran fracaso de taquilla.

Desde ese momento, los directores, explica Scorsese, dejaron de tener todo el control de sus obras.

En ese sentido, reivindica la capacidad de experimentación: "Hay que atreverse con nuevas cosas y hay que hacerlo por las nuevas generaciones, no hay que ponerles obstáculos".

Cuando se le pregunta por sus próximos proyectos, el director, que lleva años insinuando que se va retirar, agita los brazos como agobiado y balbucea: "Tengo muchas cosas en la cabeza, todavía no tengo claro qué será lo siguiente".



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra