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Los Nobel, más suecos que nunca

  • Por primera vez se entregó un galardón póstumo a uno de los Nobel de Medicina

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Un plano general de la ceremonia de entrega de los premios Nobel, que transcurrió en el Concert Hall de Estocolmo. EFE

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El rey Carlos Gustavo de Suecia entrega al poeta Tomas Tranströmer el premio Nobel de Literatura. REUTERS

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La periodista yemení Tawakkol Karman muestra su diploma y su medalla. Detrás, la presidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf y su compatriota Leymah Gbowee. AFP/ODD ANDERSEN

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Actualizada 11/12/2011 a las 02:00
  • EFE/DPA. ESTOCOLMO

La ceremonia de los premios Nobel en Estocolmo se escribió, más que nunca, en sueco con la entrega del galardón de Literatura al poeta Tomas Tranströmer, que fue saludado con una cerrada ovación y que protagonizó los momentos más espontáneos del acto.

Desde su silla de ruedas, Tranströmer, aquejado de una apoplejía, fue el protagonista de la parte más emotiva de la ceremonia, cuando llegó al centro del escenario para recoger su Nobel, un honor que ningún sueco recibía desde hacía 37 años.

El rey Carlos Gustavo de Suecia saludó cariñosamente al poeta, de 80 años, en el momento de hacerle entrega de la medalla y el diploma que le acreditan como premio Nobel de Literatura 2011.

En ese momento los 1.570 invitados dedicaron una cerrada ovación al poeta, a la que se sumaron la reina Silvia, la princesa heredera Victoria, su esposo, el príncipe Daniel, y el príncipe Carlos Felipe. Tranströmer regresó a su sitio entre el resto de los premiados, pero no por ello dejó de centrar la atención de la sala. Mientras sonaba un fragmento de Rosamunde, de Franz Schubert, el poeta sintió curiosidad por ver la medalla y el diploma y pidió a sus colegas que le ayudaran a abrir el estuche y la carpeta para poder contemplarlos.

El rey Carlos Gustavo de Suecia tuvo que galardonar este año con un Nobel a un fallecido, pues durante la tradicional ceremonia faltó el laureado en Medicina, el canadiense Ralph M. Steinman, quien murió horas antes de que supiera que había sido distinguido por sus logros como inmunólogo.

En esta categoría también fueron galardonados Bruce A. Beutler (Estados Unidos) y Jules A. Hoffmann (Francia), que compartirán la dotación del premio, de diez millones de coronas (1,1 millones de euros), con la familia de Steinman.

El premio de Física lo compartieron Saul Perlmutter (Estados Unidos), Brian P. Schmidt (Estados Unidos y Australia) y Adam G. Riess (Estados Unidos) por su trabajo astrofísico. El premio Nobel de Química fue para el israelí Dan Shechtman por el descubrimiento de los cuasicristales. Por último, el Nobel de Economía lo recogieron Thomas J. Sargent y Christopher Sims por sus investigaciones sobre las causas y efectos en la macroeconomía.

El Nobel de la Paz, para las mujeres que "sostienen el cielo"

La presidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf, su compatriota Leymah Gbowee y la periodista yemení Tawakkol Karman, figura señera de la "Primavera árabe", recibieron el premio Nobel de la Paz, una recompensa a las mujeres que "sostienen la mitad del cielo".

"Ustedes representan a una de las más importantes fuerzas motoras del cambio en el mundo de hoy: la lucha por los derechos humanos en general y la lucha de las mujeres por la igualdad y la paz en particular", declaró el presidente del comité Nobel, Thorbjoern Jagland. Así, añadió que las tres premiadas ofrecían un sentido concreto al proverbio chino según el cual "las mujeres sostienen la mitad del cielo". Se trata de la primera vez en la historia del Nobel que el premio de la paz es otorgado a tres mujeres.

Primer mujer electa democráticamente presidenta de un país africano, en 2005, Sirleaf, de 73 años, busca hacer que su país supere los traumas de 14 años de guerras civiles (1989-2003) que dejaron un saldo de unos 250.000 muertos. Trabajadora social convertida en "guerrera por la paz", Gbowee, de 39 años, estuvo en el origen de un movimiento pacífico de mujeres que contribuyó a poner fin a la segunda guerra civil, en 2003, en especial con una original "huelga de sexo".

Primera mujer árabe a recibir el Nobel de la Paz, Karman es a su vez uno de los motores del movimiento que exige desde inicios de año la salida del presidente yemení Alí Abdalá Saleh, en el poder desde hace 33 años. Esta periodista de 32 años lamentó la relativa indiferencia del resto del planeta con relación a la revolución yemení.




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