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PEDRO LOZANO BARTOLOZZI

Las olvidadas guerras del Golfo

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Un grupo de refugiados kuwaities pasa junto a un blindado destrozado en la carretera de Basora, días después del final de la Guerra del Golfo de 1991. REUTERS

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Actualizada 03/01/2012 a las 01:02
  • PEDRO LOZANO BARTOLOZZI ES EL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE NAVARRA.

L A marina iraní tenía previsto desarrollar ayer un simulacro de bloqueo naval del estrecho de Ormuz, el día anterior anunció el lanzamiento de un misil de largo alcance que escapa a los radares y el uso de uranio enriquecido propio para su programa atómico. Un triple desafío en toda regla a Estados Unidos, Europa e Israel, por no hablar de sus recelosos vecinos árabes, en concreto, el reino saudí y los emiratos.

Apenas han pasado dos semanas desde la retirada estadounidense de Irak, tras una discreta ceremonia en una base próxima a Bagdad, un conflicto que empezó hace casi nueve años, el 20 de marzo de 2003, con una tempestad de misiles, con una apoteosis de bombardeos aeronavales y una fulgurante cabalgada de tanques hacia Bagdad. A los 21 días el régimen y con él, las estatuas de Sadam Hussein se derribaron como naipes. El 2 de mayo el Presidente Bush desde el portaviones USS Abraham Lincoln, situado frente a las costas de San Diego, en California, a miles de kilómetros, proclamó la victoria bajo una pancarta donde se leía "Misión cumplida".

Tremendo error el de Bush, la guerra asimétrica de Irak acababa de empezar, y no estamos muy convencidos de su final. Ha sido la tercera guerra del Golfo, la provocación de ayer por parte del régimen de los ayatollahs puede ser la chispa que encienda la cuarta guerra.

Los conflictos anteriores duermen olvidados bajo el polvo de las hemerotecas. Tal vez sea un momento oportuno para rescatarlos a la actualidad, que siempre hunde sus raíces en el humus de la Historia.

De Babilonia al Petróleo

Mesopotamia, que quiere decir "entre ríos" fue el nombre sonoro con que se conocía en la Antigüedad al territorio en el que actualmente se asienta Irak.

La denominación, como griega, era lógica, pues el país se extiende en su mayor parte entre el Eufrates y el Tigris, en cuya confluencia se forma precisamente el disputado estuario de Chatt-al-Arab, objeto ya casi olvidado de la primera guerra del Golfo.

En estos horizontes milenarios floreció Babilonia y en la ciudad sumeria de Ur de los caldeos nació Abraham, venerado como padre del pueblo hebreo.

Será en el contexto de la Guerra Fría y la revolución iraní cuando estalla el conflicto entre el Irak sunita y el Iran chiíta e integrista.

En el extremo del Pérsico, dando paso al mar de Omán, que se integra en el Índico, está el cuello de botella del estrecho de Ormuz, con sus 30 millas de anchura máxima y 23 de mínima.

Si se tiene en cuenta el volumen del tráfico petrolero que discurre por Ormuz y el porcentaje que ello supone para el suministro de los países industrializados, se comprenden los recelos que las potencias manifiestan ante cualquier riesgo de interrupción del tráfico por estas aguas.

Dadas las dimensiones del golfo, con una anchura máxima de 180 millas, ningún Estado tiene acceso a grandes dimensiones de aguas jurisdiccionales. Irak sólo posee escasos km. de costa, absolutamente vitales, frente a los 990 de Irán. Arabia Saudí dispone de una doble fachada, al Pérsico y al mar Rojo, con una longitud total de 1.316 km. El resto del litoral pertenece a los pequeños estados de los jeques del petróleo, como los Emiratos Árabes Unidos y Omán, que comparten con Irán el control de Ormuz.

La dos zonas conflictivas son, por lo tanto, el estuario de Chatt-al-Arab, al fondo del Pérsico y el estrecho de Ormuz, en su gran final.

Por cierto, Ormuz es el nombre que en la mitología persa de Zoroastro simboliza al dios del Bien, frente a Ahrimán, el dios del Mal.

El conflicto entre Irak surgió por el control del estuario de Chawtt-Al-Arab, única salida al mar de los iraquíes. Fue el 22 de septiembre de 1980 cuando las fuerzas de Bagdad comenzaron las hostilidades. La guerra duró hasta el 17 de julio de 1988, al aceptar Irán e Irak la resolución 598 de la ONU y se llegó a un alto el fuego.

La invasión de Kuwait

La invasión iraquí de Kuwait el 2 de agosto de 1990 puso en marcha un nuevo conflicto que culminó tras una fase de acciones diplomáticas y de presión económica y comercial, en una guerra que concentró el mayor contingente de fuerzas militares reunido desde la II GM.

Pueden diferenciarse tres etapas. La primera, desde que el Consejo de Seguridad de la ONU condena la invasión, pide la retirada "inmediata e incondicional" el mismo día 2 y, poco más tarde el 6, ordena el embargo comercial, financiero y militar contra Irak, hasta el comienzo de las operaciones bélicas en la noche del día 16 al 17 de enero de 1991. La segunda etapa corresponde a la guerra aérea, es decir, a los bombardeos contra Irak que van a mantenerse hasta el comienzo de la invasión terrestre, el 24 de febrero. Y la tercera, brevísima, los combates para liberar Kuwait, que duran hasta el 28 de este mismo mes.

Los raids aéreos se prologaron por lo tanto 39 días sobre un total de 42 jornadas de guerra, calculándose en 100 horas de tiempo las operaciones terrestres.

Aunque el grueso del esfuerzo se llevó a cabo por tropas y material norteamericanos, se cifra en más de medio millón el número de combatientes, pertenecientes a 23 países, incluyendo a quienes enviaron fuerzas al frente o contribuyeron solamente al bloqueo naval. España mandó varios barcos de guerra al mar Rojo y al Pérsico, además de tener un activo papel logístico y colaborar con sus bases aéreas, que fueron utilizadas para las operaciones de bombardeo y transporte de gran alcance.

Las Naciones Unidas emitieron doce resoluciones hasta el final de la guerra.

La Conferencia de Paz sobre Oriente Medio celebrada en Madrid a finales de octubre de 1991, sería el fruto más interesante del conflicto, que pondría en marcha un lento proceso de paz entre Israel, Jordania y la OLP.

Apenas se acuerdo ya nadie de estas dos primeras guerras del golfo. Es útil recuperar su memoria ahora que termina la tercera, o al menos eso se afirma. Veremos que dicen, con la firmeza de la realidad, los hechos de esta frágil paz, y qué pasa ahora, tras el nuevo desafío iraní.




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