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CRÍTICA DE CINE MIGUEL URABAYEN

Larga venganza

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Larga venganza

Vera (Elena Anaya), airada bajo su nueva piel.

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Actualizada 07/09/2011 a las 10:13

L AS fuentes de inspiración de Pedro Almodóvar suelen ser variadas y su más reciente película, la 18 de su filmografía, prueba esa observación. La piel que habito se basa en la novela Tarántula del escritor francés Thierry Jonquet, publicada en 1995. Tiene además influencias cinematográficas de El doctor Frankenstein (1931), Pygmalion (1938), Vertigo (1958) y sobre todo de Ojos sin rostro realizada por Georges Franju en 1959, un sobresalto de horror para quienes la vieron entonces.

Pero por muchas coincidencias que hallemos en La piel que habito con este último precedente, la película de Almodóvar tiene los suficientes giros argumentales para poder asegurar que es una obra del director manchego. Porque en esos giros (y sorpresas correspondientes) aparece alguna de sus obsesiones y su personal estilo de hacer cine, apoyado en excelentes profesionales que ya han trabajado con él. Es el caso del director de fotografía José Luis Alcaine, el montador José Salgado y el músico Alberto Iglesias, expertos en sus respectivos campos.

Y también es el caso de los intérpretes, empezando por Antonio Banderas, siguiendo con Marisa Paredes y Elena Anaya, trío principal del reparto. Cada uno de ellos encaja en los personajes imaginados por Almodóvar y, según ha dicho Anaya en recientes declaraciones, ella se ajustó al milímetro a las continuas indicaciones del director

Podemos suponer que eso mismo ocurrió con Paredes y Banderas. En el actor es evidente. Se ajusta a su personaje de doctor Legard, especialista en cirugía plástica, y sigue las instrucciones de Almodóvar para mostrar un hombre de conducta fría que oculta tormentas interiores. Por sí mismo, probablemente, Banderas le habría dado mayor expresividad de la que vemos pero ha sacrificado su gusto personal ante las instrucciones de su amigo y director.

Hollywood y Cannes

Debe recordarse que esta es la primera vez en veinte años, desde Átame, que el actor malagueño vuelve a trabajar a las órdenes de Almodóvar. Aparte de una película como director en España, las dos últimas décadas las ha pasado en Hollywood, donde triunfó y abrió camino a los que han seguido su ejemplo. Incluido el propio Almodóvar que ahora está muy satisfecho por haber ganado dos Oscar allí.

Donde no tiene la misma suerte es en Cannes. En el Festival del pasado mayo, La piel que habito no obtuvo ninguno de los premios oficiales y debió contentarse con el de los Críticos Jóvenes, un galardón que no compensó a su realizador de verse excluido de la lista principal de premios.

La dificultad de comentar La piel que habito está en que ha sido concebida y realizada para sorprender al espectador por los giros argumentales antes mencionados. Así pues, solo diré que la película tiene como elemento básico la venganza. Y que ese tema no es sencillo cuando lo trata Pedro Almodóvar a quien le gusta combinar géneros y unir sus líneas argumentales con nudos complicados, de difícil solución final.

Debo recordar que siempre he dicho, y lo repito aquí, que no me entusiasman las películas de Almodóvar. Aprecio su indudable talento como director y su habilidad para sorprender a los espectadores pero es una cuestión de gusto. Una comparación puede aclarar mi postura. Por mucha pericia que apreciemos en un pintor, no colgaríamos uno de sus cuadros en nuestra habitación si no nos gustara. Ese al menos es mi caso.

En La piel que habito hay escenas, las iniciales entre otras, visualmente interesantes por la fotografía de Alcaine, el atractivo de Elena Amaya y el ambiente presentado. Y eso mismo ocurre en varios momentos de la acción. Lo que no me gusta es el argumento que encuentro demasiado rebuscado, con exceso de vueltas e incluso de personajes. El de Zeca, por ejemplo, que únicamente sirve para añadir peso, de forma indirecta, a la venganza principal y mostrar una faceta más del complicado carácter del Dr. Legard.

Pero los demás caracteres también son complicados. El de Eva (Anaya) es difícil de comprender, el de Marilia (Paredes) demasiado melodramático y el de Vicente (interpretado por Jan Cornet) tampoco resulta muy claro.

EN RESUMEN: Argumento formado por varios hilos de distintos géneros unidos por Almodóvar en un conjunto muy personal en el que aparece alguna de sus obsesiones. Buenas actuaciones de los cuatro actores principales y apropiada ambientación, bien recogida por la excelente fotografía de José Luis Alcaine.

LA PIEL QUE HABITO

Española, 2011. Duración: 1 hora y 57 minutos. Director: Pedro Almodóvar. Guión: Pedro y Agustín Almodóvar. Fotografía: José Luis Alcaine. Montaje: José Salcedo. Música: Alberto Iglesias. Intérpretes principales: Antonio Banderas (Dr.Robert Ledgard), Elena Anaya (Vera), Marisa Paredes (Marilia), Jan Cornet (Vicente), Roberto Álamo (Zeca).




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