EXHIBICIÓN

La Filmoteca exhibe las películas que se convirtieron de época

  • El centro que vela por la salvaguarda fílmica de Navarra ha recibido 20 horas, 13.500 metros, de películas caseras

ION STEGMEIER . PAMPLONA .

Publicado el 19/10/2011 a las 00:03

Mucha gente cree que esas grabaciones antiguas hechas por sus padres en súper 8 no tienen valor, pero están equivocados. Esas imágenes de bautizos, comuniones, de un día en la playa o de un partido de pelota muestran cómo se vivía cuando se rodaron, y detrás del marinerito, o del pelotari, se ven edificios que ya no existen, un urbanismo y un país distinto al de hoy. Sin que sus autores se hayan dado cuenta, se han convertido en películas de época.

Uno de esos cineastas caseros, Abraham Zapruder, fue quien accidentalmente rodó el asesinato de Kennedy. Y en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, por ejemplo, se considera a estas películas igual que al resto. Fue allí, en Estados Unidos, donde empezaron a celebrar el género con el Home Movie Day, el Día de las Películas Caseras, que se ha ido extendiendo hasta alcanzar este año 65 ciudades. Entre ellas, por primera vez, Pamplona.

La idea fue de Silvia Casagrande, documentalista del Archivo de la Filmoteca de Navarra. Ella había trabajado en Italia y le habia gustado esa celebración. Cuando Alberto Cañada se hizo cargo de la Filmoteca, el pasado 1 de abril, ya tenía la propuesta de Silvia encima de la mesa. En España se celebra en tres sitios más: Peñaranda de Bracamonte, Salamanca y Valladolid.

La Filmoteca de Navarra, impulsada en parte por la donación de los fondos de Antonio Ruiz, quiso convocar a toda la sociedad navarra para que depositase su el material cinematográfico en super 8mm, 8mm e incluso 16 mm. Películas de cine, no de vídeo, sencillamente porque el cine tiene fecha de caducidad y necesita unas condiciones de conservación; si no, se pierde.

En junio empezaron a hacer el llamamiento. Y han recibido el material de 9 personas, que han hecho depósito de 200 bobinas de diferentes tamaños, casi 20 horas, 13.500 metros de película.

Una selección de ellas se proyectó ayer durante 85 minutos para celebrar el Día del Cine Casero. Allí se puede ver desde un documental sobre la fabricación de las botas de vino; un Riau Riau del año 82; un zampanzar de Zubieta de 1973 o "el show de Miguel", de 1978, depositado por Javier Ballano Sotés, en la que un hombre hace playback cantando y bailando detrás de una barra, ataviado con plumas y flores. También hay una especie de "antes y después", en este caso de la Ciudadela, ya que entre las imágenes depositadas por Vicente Galbete Martinicorena se encuentran vistas aéreas de la zona tomadas tanto en los años 60 como en los 70. Las grabaron su padre y él.

"Algunos incluso editan y sonorizan la película,o ponen rótulos", explica Alberto Cañada. "Se tomaban su trabajo, las bobinas valían mucho dinero, se montaban en casa con cello o acetona, luego había que ir a ponerle la banda de sonido, y éste se metía poniendo un micrófono delante del tocadiscos", explica.

La más antigua es la de Javier Medrano Chivite, de los años 40-50, en blanco y negro. Son imágenes de aeromodelismo en Larrabide, que entonces era un campo, literalmente. Para lanzar los aviones los engachaban con una cuerda y los tiraban, no tenían motor.

Hay dos opciones para los dueños de las películas: la donación, que es la entrega incondicional que pasa a ser propiedad de la Filmoteca, y el depósito. Quienes elijan ésta opción recibirán su película digitalizada en un DVD, pero el original deberá permanecer por lo menos diez años en la filmoteca. Diez años más.

De Severo Ochoa en Nueva York a las botas de vino de Ansoáin

La vida da muchas vueltas y a veces aparecen en viejas películas caseras. Por ejemplo, ocurre en las cintas que ha cedido a la Filmoteca el bodeguero Javier Ochoa Martínez: aparece el científico y Nobel español Severo Ochoa montándose en un coche. No es cosa de familia, sino de casualidad. Las imágenes las tomó décadas atrás el tío de Javier, que se llama igual que él, y que vivía en Nueva York. Severo y Javier, que tenía una gasolinera y alquilaba coches Cadillac, eran los únicos Ochoa en la ciudad de los rascacielos y decidieron encontrarse. Así nacieron esas imágenes, que el padre de Javier, Adriano, unió a las suyas propias, en la que aparece el viejo campo del San Juan, o el Olite de los años 50 que visitó Franco. "Tenía unas enormes ganas de ver las imágenes, porque las recuerdo de hace muchos años", decía Javier Ochoa. "El acetato de la película ya estaba muy deteriorado y no podíamos verla. Y eso que teníamos un proyector especial para esas cintas, que las mandaba mi tío desde Estados Unidos".

Julio, el padre de Javier Medrano Chivite, también fue un temprano aficionado a tomar imágenes de cine. De hecho, fundó la Asociación de Fotografía y Cinematografía de Navarra. "Hasta su fallecimiento en 1954, dirigió el Instituto Plaza de la Cruz y tomó imágenes de las excursiones que hacían, de las clases de gimnasia... Eran sobre todo en blanco y negro, pero se incluyen algunas de las primeras imágenes en color de la época".

También habían cedido las imágenes de su padre, Carlos, las hermanas Ana y Nieves Oteiza Goñi. "Era aficionado a la fotografía desde los años 30 y se pasó al súper 8 en 1970", recordaban. "Son imágenes de todo tipo de artesanos: fabricantes de forja, de tallas, de queso, de botas de vino, de pelotas de jugar a mano... También hay imágenes de fiestas, de tradiciones como la rey de la Faba o el carnaval de Lanz. Se recorrió todos los pueblos de Navarra. Era su hobby", decían las hermanas, que veían con pena cómo esas cintas, 27, "se quedaban en casa".

Mantener en buen estado las imágenes impulsó al pamplonés Javier Ballano Sotés a ceder sus cintas, 22 que suman 2.350 metros de película. "Son sobre todo imágenes familiares y de San Fermín, de hace 30 años o más". Los Sanfermines de finales de los 70 y comienzos de los 80 forman también parte del legado que dejó Luis Garciandía Echalecu. Sin embargo, lo principal de sus películas es la filmación que hizo "hace ya muchos años" en la fábrica donde se elaboraban las botas para vino de la marca San Fermín. "Tomamos todo el proceso de fabricación", explica.

También han depositado sus películas en la Filmoteca Javier Soria Goñi, Juan José López-Vallejos, Ion Las Aristu y Vicente Galbete Martinicorena.

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