ENLACE MATRIMONIAL
La Duquesa de Alba, feliz con su tercera boda
- Al enlace no asistieron sus hijos Jacobo y Eugenia, esta última ingresada en un hospital por varicela
Actualizado el 06/10/2011 a las 13:54
Nunca es tarde. A sus 85 años, la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, cumplió ayer un sueño: en el Palacio de las Dueñas de Sevilla, la aristócrata con más títulos del mundo dio el "sí, quiero" a Alfonso Díez, un funcionario del Ministerio de Trabajo 25 años más joven.
Fue la boda del año en España, sobre todo porque esta aristócrata dos veces viuda y nada convencional en su estilo de vida y en su vestuario ha tenido que luchar contra viento y marea para poder casarse con alguien a quien muchos consideraban un "cazafortunas".
Cayetana, con un vestido rosa pálido de estilo romántico diseñado por los modistos sevillanos Victorio y Lucchino, y Díez, con chaqué negro, se convirtieron en marido y mujer poco antes de las 13.30 horas, en una ceremonia católica celebrada en la capilla del Palacio de las Dueñas, uno de los edificios históricos más importantes de Sevilla, residencia habitual de la duquesa.
Cientos de personas, entre periodistas y curiosos, se agolparon durante horas a la entrada del palacio en el que nació el poeta Antonio Machado y que fue construido entre los siglos XV y XVI. "¡Duquesa!", gritaron algunos. Mientras, otros cantaban y bailaban sevillanas en honor de Cayetana.
La duquesa llevaba un vestido rosa, diseñado por Victorio & Lucchino, en gasa de seda natural y con un escote barco, con mangas salpicadas de pequeños jazmines en organza. La noche del martes, los diseñadores se habían acercado hasta la residencia de la aristócrata para llevarle el vestido, con el que la novia quedó "encantada", según explicaron los propios diseñadores, que se encargaron además de la decoración de la capilla del palacio, muy sencilla, en rosa y blanco.
Ausencias llamativas
Al casamiento asistieron 38 personas, entre ellos cuatro de sus hijos -Alfonso, Carlos, Cayetano y Fernando-, y se ausentaron Jacobo y Eugenia, ésta por motivos de salud. La "duquesita" ingresaba en la misma mañana de la boda en el hospital Ruber Internacional de Madrid, afectada de varicela y de fiebres muy altas. Y Jacobo Martínez de Irujo tampoco acudió.
Hace algunas semanas, doña Cayetana pronunció unas desagradables palabras sobre su esposa, Inka Martí, a la que llamó "mala y mentirosa", y sin duda estas declaraciones supusieron un nuevo problema en las relaciones entre madre e hijo. Tampoco acudió la exnuera de la novia Matilde Solís. Pero sí que estuvieron presentes el duque de Huéscar, Cayetano Martínez de Irujo, que se considera el preferido de la Duquesa, Fernando y su exnuera, Genoveva Casanova. Y también acudieron numerosos curiosos y admiradores de la Duquesa. En las cercanías del Palacio de Dueñas se vendían souvenirs del enlace, entre ellos la peluca de la aristócrata y camisetas con el mensaje I love DQS.
Ambiente popular
Entre las notas más curiosas, en la calle un hombre con una hucha pedía "Una aportación para la Casa de Alba", mientras un imitador del rey Juan Carlos saludaba a los asistentes y un trío interpretaba el pasodoble No sé vivir sin España,dedicado a la pareja.
La Casa de Alba invitó a los periodistas que cubrieron la información a unas pizzas y a bebidas, e hizo extensible el reparto de bebidas al público congregado en las afueras del Palacio de Dueñas desde primera hora de la mañanapara recibir a los invitados. Una de las parejas más ovacionadas fue la formada por el torero Cayetano Rivera y su novia, la modelo Eva González.
También fueron muy jaleados por el público el torero Curro Romero y su esposa, Carmen Tello, quien ejerció de madrina de la boda. Tras el banquete, salieron a saludar al público congregado en el exterior del palacio.
Los invitados degustaron un menú bufé con platos como gazpacho rebujito con hierbabuena, tortilla española, arroz a la provenzal, ternera con salsa bearnesa y varios postres.
Los componentes del grupo musical Siempre Así, que interpretaron varias piezas musicales durante la ceremonia, destacaron la espontaneidad y vitalidad de Cayetana de Alba y valoraron el regalo que la duquesa hizo a Sevilla marcándose un baile ante el público congregado en el exterior tras su boda.

