MÚSICA
La cara B de los Beatles
- La afilada memoria del ingeniero de sonido de los Beatles revela los secretos del grupo y las complicadas relaciones personales entre ellos
Publicado el 14/11/2011 a las 01:02
Cuando todo sobre la historia de los Beatles parecía haber sido ya contado, Geoff Emerick, el ingeniero de sonido que ayudó al grupo a crear sus obras maestras en el estudio de grabación, ha desvelado los últimos secretos de los Fab Four en un libro que se publica ahora en español. Emerick (Londres, 1946) reconstruye en El sonido de los Beatles (Indicios), los procesos creativos de los álbumes fundamentales del grupo, pero además ofrece un retrato descarnado de los cuatro músicos y de sus relaciones.
El ingeniero de sonido fue testigo directo del prodigioso ascenso y estrepitosa disgregación de los Beatles desde su puesto en la sala de máquinas de los estudios londinenses de Abbey Road, donde participó en 1962 en la grabación de Love Me Do, el primer single del grupo, cuando apenas tenía dieciséis años.
Aquella fábrica de sueños musicales aparece como un lugar frío, oscuro y deprimente en el relato desmitificador del autor, cuya afilada memoria disecciona sin piedad las personalidades de los cuatro Beatles y de su productor artístico, George Martin, mentor de Emerick y jefe directo suyo en Abbey Road. Paul McCartney "era el músico puro de los Beatles" y el miembro del grupo por el que Emerick muestra un mayor respeto profesional y aprecio personal a lo largo de su libro, en el que describe a John Lennon como "el más complejo de los cuatro", un tipo que podía ser tan adorable como odioso.
George Harrison, con quien el ingeniero de sonido reconoce que no tenía "buena química", "parecía sentirse atrapado por la fama" y se enfrentaba "a una batalla perdida de antemano ante el enorme talento de Lennon y McCartney". Sobre Ringo Starr, Emerick escribe: "Entre nosotros había un muro personal que nunca conseguí franquear".
La irrupción de Yoko
Después de unos pocos años como asistente, Geoff Emerick debutó como ingeniero de sonido en 1966, con solo diecinueve años, durante la grabación de Revolver, uno de los álbumes más imaginativos de la historia y que marcó el comienzo de la etapa en la que los Beatles volcaron su actividad en el estudio.
El joven ingeniero de sonido tuvo que afrontar a partir de entonces retos como el conseguir que la voz de Lennon sonara -por expreso deseo de John- como la de "un monje tibetano subido a lo alto de una montaña" en Tomorrow Never Knows, el tema que cierra Revolver. Emerick reivindica el haber conseguido que las grabaciones de los Beatles tuvieran un sonido propio creado expresamente en el estudio a base de imaginación.
George Emerick vivió como propio el éxito planetario de los discos de los Beatles, pero sufrió en sus carnes el deterioro de las relaciones personales de los cuatro músicos, que se acentuó en 1968, durante las sesiones de grabación del Álbum blanco. Cuenta Emerick que el día en que Yoko decidió romper su silencio en el estudio para opinar -ante el estupor de los presentes, incluido Lennon- sobre una toma que el grupo acababa de grabar se produjo "un punto inflexión para los Beatles". Aquello "en muchos sentidos, fue el principio del fin".
El ingeniero de sonido dejó el barco en mitad de la tormenta de esas sesiones, aunque regresó un año después para trabajar en la grabación de Abbey Road, el disco que cerró la carrera del grupo. Así pudo ser testigo del último momento de magia, cuando Lennon, McCartney y Harrison se colgaron sus guitarras para tocar los tres solos encadenados del tema The End.