VÍCTOR MANUEL CANTAUTOR

"Estoy indignado, pero por mi cuenta"

  • "Resulta que la SGAE se reduce a unos señores que cobran a los peluqueros. Es una manera de estupidizar las cosas"

ION STEGMEIER . PAMPLONA

Publicado el 30/09/2011 a las 01:00

No se dejen engañar, lo de Vivir para cantarlo no tiene nada de despedida, sino más bien de punto y seguido. Victor Manuel San José Sánchez (Mieres, 1947) no quería ni luces, ni vídeos, ni nada que entretenga al espectador más allá de sus canciones.

La primera gira que hizo todo le cabía en un Mini. ¿Ahora?


He vuelto casi a lo mismo. Con la diferencia de que hay un piano acústico en el escenario y no nos cabría, con toda seguridad. He vuelto a reducir todo a lo mínimo. Una iluminación teatral y, dentro, música y canciones, nada más.

En Pamplona fue una de sus primeras actuaciones, en el Festival de Villancicos, ¿se acuerda?


Perfectamente, en el Teatro Gayarre, en el 69. Entonces las compañías de discos tenían mucha influencia. Yo había tenido algún éxito fuerte. Me llamaron a casa y me dijeron textualmente: "Oye, ¿tú quieres ganar el Festival de Villancicos de Pamplona?". Digo "sí". "Ah, pues escribe un villancico". Lo hice en un par de horas, lo que pasa es que salió bien y fue una canción muy popular.

En Barañáin no faltarán sus canciones míticas Sólo pienso en ti, A dónde irán los besos...


No faltan nunca. La gracia de este concierto es que hay un montón de canciones que se cuelan que no son fundamentales en la popularidad que he tenido pero que son muy importantes para explicarme a mí mismo como cantante.

Por curiosidad, ¿Se acostumbra uno a que no pongan sus canciones en la radio?


Me acostumbré hace muchos años. Yo creo por un lado en el desgaste de los materiales. Hay otra gente que está haciendo música ahora y seguramente sea la que tiene que sonar. Pero en los años 70 podías escuchar en una emisora a Pink Floyd, a Serrat y a Camilo Sesto. Ahora lo que escuchas es el equivalente a Camilo Sesto, nada más. Para la música es malo.

¿Y cómo se adapta un cantautor asociado a la protesta a esta época en la que los que protestan se sienten huérfanos políticamente?


Los indignados tienen que tener sus músicos. Yo puedo estar indignado, pero por mi cuenta, me parecería subirme a un carro que no me corresponde. En mi concierto estoy hablando de muchos de los temas de los que hablan ellos, pero desde mi perspectiva. .

¿Sigue considerándose rebelde?


Sí. Me parece que los indignados tienen más razón que un santo.

Por cierto, en su blog cuenta una gran historia que no acaba: cuando se puso a buscar a los descendientes de Ché, el hermano de su abuelo. ¿Los encontró?


Sí. Era un hermano de mi abuelo que mató a una persona por defender a mi abuelo y le metieron en un barco con 20 años y se encontró en Nueva York. Allí sobrevivió y acabó perteneciendo a la banda de Al Capone. Lo deportaron a España en 1934 y fue instructor de ametralladoras con la República. Me eché al monte en la zona de Asturias donde sabía que habían estado y al final les encontré. Quedan una hija y un hijo.

¿No ha pensado usar la historia?


Hace unos años intenté hacer una canción que como me salió mal nunca la edité. También me puse a escribir un relato pero no conseguí rematarlo. Es apasionante.

En su biografía llama la atención la importancia que junto a los hijos da a los amigos.


Es que he tenido la fortuna de tener muchos dentro de mi profesión. Considero que la amistad hay que cuidarla. Ni yo ni Ana somos celosos, ni envidiosos, y nos alegramos mucho de lo bueno que le pasa a la gente alrededor. Seguramente por eso hemos conservado tantos amigos como una piña.

Es inevitable hablar de la SGAE. ¿Cómo lo está viviendo?


Con mucha paciencia. Por un lado van las cosas de la Audiencia Nacional que se sustanciarán en su momento. Otra cosa es el día a día, muy esforzado y poco visible.

¿Está tirando un poco del carro?


El otro día nombramos un portavoz para que dé la cara y se la partan siempre al mismo. En la comisión rectora somos cinco socios encargados de este tránsito, de momento es una reforma electoral, luego asamblea y elecciones.

¿Podremos verle de presidente?


No, qué va. Me está desfondando tanto este tramo que acabaré harto, por lo menos.

¿Cómo explica este desprestigio?


Lo que me resulta más extraño es que haya gente que niegue la posibilidad que alguien que escriba teatro o música pueda vivir de su trabajo. Y después asuntos tan controvertidos como el canon. Aquí no se ha hecho más que aplicar una directiva europea. Pero como eso se convierta en lucha política, en todo tipo de tonterías que dice la gente, resulta que la SGAE se reduce a unos señores que cobran a los peluqueros. Es una manera de estupidizar las cosas. Me parece demasiado grave.

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