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LAS FUENTES MONUMENTALES

Dos fuentes menos conocidas: la del León y la del conde de Guenduláin

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Dos fuentes menos conocidas: la del León y la del conde de Guenduláin

Fuente en el patio de la casa de los condes de Guenduláin en la plaza del Consejo y ahora reconvertida en hotel, que parte de un diseño del pintor Luis Paret. CALLEJA

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Dos fuentes menos conocidas: la del León y la del conde de Guenduláin

Proyecto de Nagusía, en 1831, para reconstruir la fuente del León. ARCHIVO MUNICIPAL

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Actualizada 29/08/2011 a las 00:05
  • JUAN JOSÉ MARTINENA RUIZ . PAMPLONA

La fuente del León, hoy desaparecida, se hallaba situada al comienzo de los actuales jardines de la Taconera, en un declive o ribazo que formaba el terreno en aquella parte, a un lado de la cuesta que bajaba de San Lorenzo hacia el Portal Nuevo.

La descripción de Pamplona remitida por el Ayuntamiento a la Real Academia de la Historia en junio de 1801, al referirse a las seis fuentes que entonces había en la ciudad, dice de esta lo siguiente: ".la sexta, dentro del Paseo de la Taconera, consta de un pilón capaz, que recibe el agua de los caños y tiene un león por remate".

En 1823, con ocasión del bloqueo a que sometieron a Pamplona los Cienmil Hijos de San Luis, que venían a restituir a Fernando VII como rey absoluto después del Trienio Constitucional, la plaza fue bombardeada, resultando dañados numerosos edificios, entre ellos la iglesia de San Lorenzo, cuya nave había sido reedificada en 1806. En aquel desafortunado episodio resultó también destruida la Fuente del León.

Siete años después, el Ayuntamiento acordó recuperarla, para lo cual encargó al arquitecto don José de Nagusía el correspondiente proyecto, que se ha conservado en la sección de planos del Archivo Municipal. Consta de tres dibujos, que representan uno el diseño del frontis y los otros dos la planta y el perfil de la fuente.

María Larumbe, en su libro sobre el academicismo y la arquitectura del siglo XIX en Navarra, se refiere a este diseño en estos términos: "Es muy sencillo, un rectángulo con un recuadro rehundido central, que alberga una cartela decorada con gotas en los extremos, por encima de la cual sobresale una cornisa fuertemente volada, y se concluye con un remate escalonado sobre el que se encuentra el escudo de armas de la ciudad, enmarcado por guirnaldas colgantes".

Según proponía el arquitecto, la fuente debería construirse en piedra de sillería perfectamente labrada. Parece que la corona del león se debió de hacer de gran tamaño; no en vano eran los tiempos del monarca absolutista Fernando VII. Una antigua descripción de la fuente dice al respecto que "antes remataba con una gran estatua de un león y hoy termina en una corona bajo la cual hay un pequeño león". Por entonces, la musa popular inspiró esta coplilla, que recogió el Dr. Arazuri en su Pamplona antaño:

La fuente del León

la hizo Nagusía

No la hizo mejor

porque no sabía

El proyecto de Nagusía, típicamente neoclásico, fue sometido al examen de la Real Academia de San Fernando, que le dio su aprobación con fecha 14 de abril de 1831. Una vez superado este trámite, el Ayuntamiento acometió inmediatamente su ejecución. Terminada la reconstrucción, se le puso una cerca provisional de madera, que sería reemplazada por otra de hierro, según un acuerdo de fecha 1 de abril de 1854.

En 1849, Pascual Madoz, en su conocido Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar, decía que esta fuente "por el sitio que ocupa y sobre todo por la calidad del agua, que es tenida como superior a todas las demás, merece la preferencia de los habitantes". El agua provenía del manantial de Iturrama, la madre de la fuente en lengua vasca.

Años más tarde, cuando se construyó el muro de piedra que delimita el espacio de los jardines de la Taconera por la parte de la bajada hacia el Portal Nuevo, llamada también cuesta de la Estación, se abrió una especie de nicho en el citado muro, con una bovedilla de arco escarzano, en el cual quedó encajada la fuente. Así permaneció bastantes años, hasta que en 1910, con motivo del tendido de las vías del tranvía de "El Iratí" el Ayuntamiento, a petición de la compañía, consideró oportuno proceder a la supresión de la fuente. En la actualidad todavía resulta visible el arco tapiado.

Conde de Guenduláin

De las cinco fuentes ornamentales cuyos diseños entregó Paret al Ayuntamiento en abril de 1788, solo una, la llamada de la Beneficencia, se construyó en el lugar para el que había sido proyectada, en ese caso la Plaza del Castillo. Y precisamente es la única de la serie que no ha llegado a nuestros días, al haber sido derribada en 1909. De las otras tres que hoy podemos contemplar en distintos parajes del casco antiguo, la de la Navarrería estuvo más de cien años en otro lugar antes de pasar al que hoy ocupa; la de la plaza del Consejo se diseñó para la Taconera, y la de la plaza de las Recoletas se encargó con la idea de situarla en la Plaza Consistorial.

Pero hay una quinta fuente, que curiosamente no se encuentra en ninguna calle ni plaza pública, sino en el patio-jardín interior de la casa de los condes de Guenduláin -construida en 1755 por el marqués de la Real Defensa-, que recientemente ha sido rehabilitada y reconvertida en hotel.

Efectivamente, si repasamos las trazas originales del pintor madrileño, vemos que la 7ª lámina, "que demuestra la vista en elevación de la fuente que se ha de erigir en la Plazuela del Consejo", representa un diseño que en nada se parece al de la que hoy vemos en dicha plaza. Y es que la que se instaló en ella en 1798, que remata con una escultura de Neptuno Niño, era la que en un principio se había pensado para la Taconera.

Una nota del secretario Joaquín López al pie del dibujo dice escuetamente: "No se ejecutó esta". Pero, aunque pudo ser que él no se hubiera enterado, la otra fuente se hizo, aunque no para el Ayuntamiento, al que tal vez no le convenció su diseño. Y acabó comprándola un vecino ilustre, al que sí le gustó y se pudo permitir el capricho.

Hay que decir que la fuente, tal como hoy la podemos ver en el patio de la casa de los condes de Guenduláin, no responde del todo al diseño de Paret. Si la comparamos con el dibujo original, observaremos que le faltan algunos elementos, concretamente los dos de la parte inferior: la taza o pila, cuya sobria decoración se reducía a unas sencillas molduras, y el basamento, consistente en un cuerpo prismático, en cuyos cuatro frentes lucían sendas cartelas ornadas con guirnaldas. Encima iba la mitad que se ha conservado: un segundo cuerpo cilíndrico, a modo de columna acanalada, con una franja decorada en la que se hallan los grifos, y el remate, consistente en un jarrón de piedra con sus flores. Entre los dos cuerpos que hoy podemos contemplar, el proyecto incluía un plato de amplio diámetro, al estilo de las fuentes de jardín con estanque circular.




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