Cuatro viajes sin salir de Huarte

  • Txaro Fontalba, Guillermo Sarmiento, Sandra Montero y Mireya Martín Larumbe exponen sus obras

ION STEGMEIER . HUARTE

Publicado el 23/12/2011 a las 01:01

El Centro Huarte tiene desde ayer cuatro inquilinos. Las artistas Txaro Fontalba, Guillermo Sarmiento, Sandra Montero y Mireya Martín Larumbe fueron galardonados con las Ayudas a la Creación en Artes Plásticas 2010 del Gobierno de Navarra y, por consiguiente, se han instalado en Huarte hasta el 11 de marzo. Aunque más que de premios, el director del Centro, Javier Manzanos, habla de viajes. De cuatro expediciones que parten estos días desde el gran cubo negro uhartearra y, desde luego, no en la misma dirección. Manzanos subrayó ayer que la nueva temporada expositiva que protagonizan los cuatro artistas navarros es "muy rica". "Estamos encantados con esta creatividad", apuntó.

Txaro Fontalba, por ejemplo, se fija en una frase de Santiago Alba Rico, "una sociedad en la que todo se come es una sociedad primitiva", y se centra en la oralidad, en comer, hablar, callar, atragantar, morder, tragar, devorar, consumir, consumar. Su exposición se titula Las horas atragantadas. "Vivimos en la era de la bulimia de los mercados, todo se consume, o es consumible, de rápido consumo", explica la artista.

Por eso ha pintado obras como Comer aire-donde reflexiona sobre la anorexia como estado extremo en el que la paciente rehúsa a comer en busca de una perfección imposible-, o Pensar aire, en el que unos globos presentan forma de cerebro, con el pitorro de soplar anudado. También tiene tauromaquias, carnes en carritos de la compra, carne fotografiada como materia.

En la serie Minced-MeatFontalba presenta camas que pueden ser un espacio para la venganza, con mensajes, y en una serie de fotos muestra SMS de reproches y celos escritos por Medea a Jasón.

Resistencia del arte

Sandra Montero, arquitecta y fotógrafa, trabajo la relación entre cuerpo y espacio. En Presencia de una ausencia retrata a los habitantes con Alzheimer de un centro geriátrico de Pamplona, personas ausentes, "suena mal decirlo, pero son casi como otro mobiliario más", apunta la autora. "No los busqué yo, aparecieron", explica. Entre las fotos de los pacientes y la arquitectura intercala otras piezas inconexas, en movimiento, e incluso una pieza negra, "la ausencia total".

Guillermo Sarmiento unió ayer la exposición de Huarte, titulada U.N.A.UNa la que tiene actualmente en la Ciudadela de Pamplona, titulada Cunbai. "La misma exposición y una exposición diferente", explica. "Es pensar dos cosas contrarias simultáneamente". Cada cuadro es un fin en sí mismo, no hay relación entre ellos, ni forman una serie, aunque los ha colgado muy juntos para hacer que los espectadores también tengan que acercarse entre ellos al verlo, algo así como los espectadores del cine.

"Utilizo obras de arte ya hechas, de Rembrandt u otros y las recoloco en una superficie cuadrada de la pintura", añade. Es como coger una obra de arte, borrar los elementos y colocar otras figuras. "Quiero desmitificar el aura de la obra de arte, que la conforme el espectador", apunta. Y remite a una cita de John Berger: "Pintar hoy es un acto de resistencia que satisface una necesidad generalizada y puede crear esperanzas". Resistencia frente a las tecnologías digitales y, sobre todo, frente a la ideología invisible del sistema de poder actual.

Mireya Martín Larumbe, por último, llega del dibujo. Su trabajo es un flujo constante, no hay cortes, ni principio o fin, ella no para de crear, y la exposición es así. Sin cortes. Ella canaliza ese torrente artístico en la muestra.

Con técnicas cercanas al cómic, la animación y la publicidad, Mireya Martín Larumbe lleva la cultura pop, la globalización o la música indie a un terreno íntimo. "Me gustan las cosas que hablan de experiencias", dice. "Mi obra apela a los sentidos".

Sus referentes hay que buscarlos en la literatura. Le gusta especialmente Cortázar, y también Virginia Wolf. Justo detrás vienen Gil de Biedma, Benedetti... "Vengo de la narratividad, pero en mis piezas nunca incluyo palabras. Las palabras predeterminan, me gusta que la gente vea lo que cada uno entienda, trabajo con el componente onírico", señala. Todo son figuras femeninas, menos una masculina.

Con estos cuatro nombres propios, el Centro de Huarte va a poner en marcha esta Navidad visitas- taller en las que se explorará cómo interactúan personas de diferentes generaciones ante las propuestas de los artistas. Abuelos y nietos, por ejemplo, juntos embarcándose en estos cuatro viajes mentales.

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