Bustamantizados
- David Bustamante firmó ayer en Media Markt ejemplares de su último disco, Mío, el séptimo trabajo de sus diez años de carrera. Sus fans, que "invadieron" la tienda, arroparon al cántabro con besos, fotos y hasta ramos de flores.
Publicado el 11/12/2011 a las 02:00
BUSTAMANTE llegó ayer a Media Markt rodeado de flashes y gritos de esos que rozan la histeria colectiva. El cántabro pudo, esta vez sí, venir a Pamplona a firmar discos de su nuevo álbum, Mío, después de que el 5 de noviembre tuviera que suspender el encuentro por enfermedad. "Tenía ganas de agradecer a todo el mundo que estuvo esperando la otra vez. Muchas gracias a Pamplona por recibirme siempre cómo me recibís".
Si él tenía ganas de Pamplona, Pamplona también pareció tener ganas de Busta. La fila de personas que hacían cola, disco en mano (disco y hasta ramos de flores, llevaban algunas), rodeaba todo el pasillo de la tienda, hasta llegar a las cajas. En los primeros puestos, los fans más acérrimos llevaban ya un buen rato aguardando. Cuando dieron las seis, la hora señalada, comenzaron a impacientarse. "Estoy cardiaca, me tiembla hasta la mano", se oía. Pero cuando Bustamante hizo aparición, se les pasaron todos los males de golpe. "¡Grande Busta!". "Busta, mírame a mí, a la viejilla!", le pedía una señora.
Un sonido más de rock
Antes, con los periodistas, se mostró cercano y hablador. Contó cosas de su nuevo disco. "Es un lujo que una compañía como Universal me deje hacer. Después de diez años en esto, ya me he ganado la autoridad para decidir", dijo. Con Míoha intentado encontrar un nuevo sonido. "Me apetecía un poco más de rock, un poco más de caña", apuntó, aunque siguen predominando las baladas. "Ante todo, soy un baladista". La gira, que comenzará en febrero, recalará en el Teatro Gayarre el 6 de mayo. "Será el mismo formato acústico que llevo haciendo dos años en invierno. Me gusta mucho porque me permite desnudar las canciones", explicó.
Tiene previsto saltar a Latinoamérica y probar también en Asia. "Cuantas más fronteras abras, mejor". Por eso mismo, quiere aprender inglés, también por inquietud personal. "Viajo mucho y me fastidia que esté mi mujer todo el día traduciéndome", se rió.
Bustamante lleva ya diez años en los escenarios, desde que se dio a conocer en Operación Triunfo, y ayer admitió que hay trabajos de los que no está especialmente orgulloso. "Mirando atrás en mi carrera, hay cosas blanditas, aunque no diré cuáles", matizó. "Pero todo forma parte de mí, y en su momento, lo hice lo mejor que pude o supe. Es normal. Cuando empecé tenía 19 años, quería cantar y no sabía ni el qué", expuso. "Todo el mundo tiene un pasado oscuro, lo que pasa es que el mío es muy público", sonrío.
También habló de otras cosas. Madridista declarado, vaticinó un 2-1 para el clásico.Confesó que siempre usa la misma colonia (Givenchy Pi) y que no ha olvidado su pasado como albañil. "Algunos no se lo creen, pero cuando voy a mi pueblo [San Vicente de la Barquera], a ver a mis primos y mi tío, que siguen trabajando, me armo unos tabiques. Te lo juro", apuntó. "Como yo no hice la mili, el trabajo fue lo que me hizo hombre". Para acabar, confesó que estas Navidades se ha cogido vacaciones "a lo maestro" para estar con su familia. "No me vais a ver el pelo desde el 23 hasta el 9".