ARTISTA
Al mercado con Antonio López
- El pintor acudió ayer al Mercado del Ensanche para comprar las frutas, verduras y piezas de carne que utilizará en los bodegones del taller de pintura que imparte hasta el día 12 en Pamplona
Publicado el 09/08/2011 a las 03:05
LOS ojos de varias cámara fotográficas y de vídeo acompañan al pintor Antonio López. Son miradas entre curiosas y cómplices. Le siguen, como ya lo hizo el cineasta Víctor Erice hace 19 años en El sol del membrillo,observando mientras el artista observa. Pero el escenario es distinto. López no examina el membrillo del jardín de su casa para pintarlo, sino otras frutas. Está en el Mercado del Ensanche, en Pamplona, y busca en sus puestos a los protagonistas de los bodegones que elaborará junto a los 35 participantes del taller de pintura Maestros de la Figuración,organizado por la Universidad de Navarra.
Son las once de la mañana del lunes cuando comienza esta compra, que al cumplir seis años va convirtiéndose en tradición. Sin embargo, sigue creando la misma expectación entre los tenderos y, sobre todo, entre los clientes, que miran entre los fotógrafos, cámaras y periodistas que rodean al artista de Tomelloso. Además de estas miradas, le acompañan la de otros dos pintores, su esposa, María Moreno, y Juan José Aquerreta, con quien impare el taller junto al también pintor José María Mezquita. A la visita al mercado también acude la profesora Inmaculada Jiménez, directora del taller, y Marta Revuelta, directora del Área de Actividades Culturales de la Universidad de Navarra.
Calabaza de 15 kilos
Entre tantas miradas, el artista centra la suya en las calabazas de una de las fruterías-verdulerías del mercado. Pide la más grande, que en el peso marca casi 15 kilos. También se lleva una voluminosa sandía, de 7 kilos, y varios kilos de tomates, pimientos y cebollas. En su lista tampoco faltan legumbres como alubias, lentejas y garbanzos. Junto a Aquerreta, se encarga de examinar todas las frutas y charla animadamente con el vendedor. Como explica López, "se trata de colocar cosas grandes para que se pueda visualizar bien en la distancia".
La ruta por el mercado en busca de esos colores y formas que se trasladarán al lienzo de los alumnos del taller, llega a los puestos de encurtidos, donde adquiere aceitunas, latas de metal y frascos de cristal. En el mercado, muchos tenderos ya le conocen y le saludan con cariño. "¡Hola! ¿Qué tal estamos?", le dice Teresa, de la pollería El horno de Patxi. Hablan sobre el "fresquito" que hace en Pamplona y que están encantados de recibirle de nuevo. En su puesto, como en talleres anteriores, el artista compra dos pollos asados, que le entrega en recipientes de plástico. "Es una persona muy entrañable. Lleva viniendo 6 años y nos visita siempre. La primera vez fue en el horno de pollos antiguo que teníamos. Le llamó la atención y vino", rememora la tendera muy sonriente. Enfrente está la carnicería Goñi Induráin, donde su marido Patxi prepara al pintor dos enormes huesos de pierna de ternera enteros y uno de jamón. Después, ambos se toman la foto de familia con el artista, que disparan varios fotógrafos de los medios de comunicación.
Durante la visita también se acerca el escritor pamplonés Miguel Sánchez-Ostiz. Ambos se saludan y charlan afectuosamente durante unos minutos.
Para López, realizar este taller "es un descanso y a la vez una actividad que tiene mucha relación con mi trabajo, una prolongación de todo aquello en un lugar que no es el habitual, Madrid, en compañía de amigos. Para mí es una fiesta". Asimismo, cuenta que le aporta "un sentimiento de libertad" y explica que los participantes en el curso "son personas que, en bastantes casos, hacen ya su propio trabajo en sus propios sitios y los dejan para iniciar una pequeña aventura de unos días". Él agradece con humildad poder vivir también esa aventura.