Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
cultura

Georges de La Tour, genio, magia y misterio

  • El Prado logra reunir 31 de las 40 obras conocidas del "más español de los pintores franceses"

Georges de La Tour , genio, magia y misterio

Georges de La Tour , genio, magia y misterio

'La Buenaventura' del francés Georges de La Tour.

efe
Actualizada 19/02/2016 a las 21:55
  • colpisa. madrid
Muy poco se sabe de su vida, su formación o su taller. En todo el mundo se conservan solo 40 obras de Georges de La Tour (1593-1653), uno de los más misteriosos y seductores genios del historia de la pintura. El museo del Prado ha logrado reunir 31 de la 40 pinturas catalogadas de este mago del claroscuro, una 'rara avis' que no se dejó atrapar por ninguna convención y desarrolló una personalidad plástica tan poderosa como singular. Pintor de la marginalidad, la pobreza, la violencia o el hambre, pasó de la luminosidad de su primera época a pintar como nadie la penumbra y el claroscuro. Sepultado por la historia hasta su "resurrección" crítica en 1915, se le tiene hoy por "el más español de los grandes pintores franceses".

Coinciden en esta apreciación el director del Prado, Miguel Zugaza, y el comisario de la exposición Andrés Ubeda, jefe de conservación de pintura francesa e italiana, que ha logrado para el Prado préstamos improbables que convierten en histórica a una muestra con el 75% de la obra de La Tour. En cartel desde el próximo martes hasta el 12 de junio, coincide con la exposición de Ingres que también patrocina la Fundación Axa.

"La Tour mira donde otros no lo hacen y es capaz de ver cosas distintas" destaca Ubeda, para quien esta muestra "lo saca de un agujero negro". Y es que apenas se sabe nada de su vida, mas allá de que nació en la católica región de Lorena, que fue hijo de pandero y realizó un matrimonio ventajoso, que gozó del favor real de Luis XIII y cierta fama que se desvanecieron, que amenazó de muerte a dos recaudadores de impuestos y que murió a causa de una epidemia.

"No se sabe dónde se formó. Ignoramos todo de su taller, quiénes eran de sus clientes y apenas conocemos 40 pinturas -sólo 18 firmadas y cuatro datadas-, aunque supongamos, por copias y grabados, que llegaron a circular casi 80" dice Ubeda. Ha distribuido las obra en tres grandes apartados. El primero se ocupa de lo tipos populares, esos conmovedores mendigos, músicos callejeros y desheredados convertidos en apóstoles. Se ocupa luego de su etapa de afirmación, con una paleta que se aclara en telas como 'La buenaventura'. Concluye con sus conmovedores nocturnos de inspiración religiosa.

Unas "noches" de simplicidad solo aparente que recuerdan a Caravaggio y que "con su poética de la soledad y su rigor reflejan la religiosidad laica de La Tour". Sus mejores obras llegan al Prado para desvelar el misterio, la magia y la poderosa personalidad "de un pintor diferente, dueño de un extraordinario talento y un técnica primorosa", según el comisario. Un genio único que se aprecia en su verdadero valor desde hace apenas cien años, cuando en 1915, casi tres siglos después de su muerte, el crítico alemán Hermann Voss lo reivindicó con un escueto artículo. Cabo suelto "Hasta entonces se le relacionaba con Ribera, Zurbarán, Maino e incluso con el Velázquez más joven" destaca Zugaza. Recuerda las atribuciones erróneas de sus célebres nocturnos a artistas del norte de Europa o los maestros españoles. "Es un cabo suelto da la pintura del XVII, capaz de pintar como nadie la indigencia material y espiritual" resume el director de Prado, feliz por contar con casi con su "ópera omnia".

La pinacoteca española atesora dos portentosas telas del maestro francés: 'Ciego tocando la zanfonía', que el museo adquirió en 1991 a través del legado Villaescusa, y 'San Jerónimo leyendo una carta', descubierto en unas dependencias del Ministerio de Trabajo por José Mlicua, patrón del Museo del Prado fallecido en 2013 y a quien se dedica esta exposición. Atribuido en su día a Zurbarán, la tela fue cedida al Prado en 2005.

Ubeda ha trabajado junto a Dimitri Salmon, gran experto en La Tour del museo del Louvre, y para quien la popularidad de La Tour en Francia supera a la de Monet, Renoir, Cézanne e incluso Poussin. "Es el pintor más querido por los franceses -asegura- y el Prado reúne lo mejor de un grande de la pintura que emociona y sobrecoge, pero también desconcierta". "Un místico que no agota, una mezcla misteriosa y conmovedora de realismo y espiritualidad que sigue seduciendo", sostiene Salmon. Un pintor "brutal, delicado y misterioso" según este experto, que cree que La Tour "pintó al menos diez veces más obras de las que conocemos".

Con obras cedidas por 26 museo de 17 países, es la primera vez que se reúnen tantos originales de La Tour fuera de Francia. Telas imprescindibles, como 'La Buenaventura', que cede el Metropolitan de Nueva York, o 'El tramposo del as de tréboles', del museo Kimble de Fort Woth. También son excepcionales los prestamos de 'Riña de músicos', del Museo Guetty, de los Angeles; 'Comedores de guisantes', llegada de Berlín; el portentoso nocturno 'Recién nacido', que cede el museo de bellas artes de Rennes, un 'Viejo' y una 'Vieja' llegados de San Francisco', y el 'Pago del dinero', su primer nocturno.

Rescatado en 1934 en la muestra 'Pintores de la realidad', el récord de 'latours' estaba en una exposición de Tokio con 20 lienzos de su mano. Su primera gran monográfica se vio en París en 1971, pero la que le concedió un lugar de privilegio en la historia del arte fue la que le dedicó el Gran Palais en 1997. Con 530.000 visitantes estableció récord en Francia y fuer la exposición mas vista del mudo en aquel año.

Comentarios

volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual