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CINE

​Continúa el sueño vivo de los Premios Goya

  • Cumplen treinta años los grandes galardones del cine español, creados en 1986 a imagen de los Oscar y los César

Imágenes de la gala de los Goya

Premios Goya 2015 (II)

Carme Machi recoge un Premio Goya en la edición de 2015.

EFE
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31/01/2016 a las 06:00
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  • COLPISA. MADRID
Como tantas instituciones y empresas en España, la Academia de Cine nació durante un almuerzo. En este caso el celebrado en el Restaurante O'Pazo de Madrid el 12 de noviembre de 1985. Allí se reunieron el productor Alfredo Matas y diferentes personalidades del cine. Directores como Luis García Berlanga, Carlos Saura y actores como José Sacristán o Charo López junto a otros profesionales. Buscaban perfilar la fórmula que permitiera crear una institución que agrupase a todas las ramas y sectores de la industria del cine, con la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood como modelo. Un grupo de 87 profesionales firmaron el germen de una asociación que un año después se constituía como Academia de las Artes Ciencias Cinematográficas de España. Entre sus objetivos, además del fomento del progreso del cine o el intercambio de información entre sus miembros, la creación de unos premios anuales, a imagen y semejanza de los Oscar de Hollywood o los César franceses. Unos galardones que reconociesen el talento de los mejores profesionales de las diferentes ramas de la cinematografía.

De esta manera nacieron los Goya, un nombre controvertido por la elección del genial pintor y no de un cineasta para denominar a los galardones. Y porque el nombre de Premios Goya estaba ya registrado por una asociación aragonesa de fotografía, lo que obligó a que durante bastantes años, hasta que la Academia se hiciera con el nombre, se denominaron 'Los Goya' a secas.

La primera edición tuvo lugar en Madrid el 16 de marzo de 1987. Fue en el entonces cine -hoy teatro- Lope de Vega, en la Gran Vía madrileña, y en una ceremonia presidida por los Reyes Juan Carlos y Sofía. Ellos recibieron los dos primeros Goya honoríficos, con el productor José María González Sinde como primer Presidente de la Academia y Fernando Rey como maestro de ceremonias de la gala.

El trofeo era una pesada escultura de Miguel Ortiz Berrocal que representaba la cabeza del genial pintor aragonés con un mecanismo que hacía que la testa se abriese y emergiera una cámara con forma de mapa de España. Para la cuarta edición ya se encargó la estatuilla a José Luis Fernández, quien desarrolló el mismo busto goyesco con tamaño y peso más reducidos y libre del complejo mecanismo adicional.

En aquella primera edición el gran vencedor fue Fernando Fernán Gómez, que no acudió a la ceremonia. 'El viaje a ninguna parte' acaparó los premios a la mejor película, mejor director y mejor guión. El propio Fernán Gómez ganó el de mejor actor por 'Mambrú se fue a la guerra'. Tras la entrega de los 'cabezones' se proyectó una película histórica del cine mudo español, 'La aldea maldita', de Florián Rey, acompaña de una banda sonora compuesta por José Nieto, que dirigió en directo la orquesta bajo las imágenes del filme.

La segunda gala tuvo lugar el 22 de marzo de 1988 y se celebró en el antiguo Palacio de Congresos de Madrid del Paseo de la Castellana, la casa de los Goya hasta que un incendio inutilizó el auditorio y la ceremonia se trasladó en 1995 al Palacio Municipal de Congresos. Ese año sí que acudió Fernán Gómez, que fue el encargado de abrir una ceremonia que de nuevo estuvo presentada por Fernando Rey. El Goya de Honor fue para Rafaela Aparicio y el de mejor película para 'El bosque animado', de José Luis Cuerda.

Tras unos pocos meses con Fernando Trueba como presidente de una Academia que abrió a toda la profesión, en 1989 Antonio Giménez Rico pasa a ser el presidente de la institución. Imperio Argentina recibe el Goya de Honor y 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' logra cinco galardones, incluido el de mejor película.

Los premios van adquiriendo cada vez mayor repercusión. La ceremonia se trasmite en directo por TVE y alcanza un buen nivel de audiencia. Pero en 1991 estalla la polémica. TVE se niega a transmitir la gala que debían presentar Lydia Bosch y José Coronado al no lograr vetar la presencia de Bosch, a quien se consideraba una actriz de Antena 3. La cadena privada transmitiría aquel año y el siguiente la gala, hasta que en 1993 las aguas retornan a su cauce y TVE vuelve a ocuparse de la ceremonia.

CONTRA ETA Y LA GUERRA

En 1997 la Academia se manifiesta contra el terrorismo de ETA. El entonces presidente de la institución, José Luis Borau, mostró sus manos teñidas de blanco e hizo un contundente discurso contra los crímenes de ETA. "Nadie, nunca, jamás, en ninguna circunstancia, bajo ninguna ideología y creencia, nadie, puede matar a un hombre", dijo con el estruendoso aplauso de todos los presentes. La gala la presidía Esperanza Aguirre, entonces ministra de Cultura, que debía de estar distraída, porque aún hoy reprocha a los cineastas que no condenasen en terrorismo.

En el año 2000 la ceremonia tuvo lugar en Barcelona, en el Auditorio de la Ciudad Condal. Fue el año en que Pedro Almodóvar triunfó con 'Todo sobre mi madre'. En una velada histórica, el director manchego que se atrevió a cantar el 'cumpleaños feliz' al entonces Príncipe Felipe, que presidía la gala. Lo hizo desde el escenario y acompañado de todos los asistentes.

La de 2003 se recordará como la ceremonia del 'No a la guerra', con presentadores y premiados respaldando a los millones de españoles que había llenado meses antes calles y plazas en protesta por la participación española en la Guerra de Irak.

Los Goya son ya al inicio del siglo XXI toda una referencia para el cine español y ganan dimensión internacional. Pero se suceden pequeños escándalos: José Luis Garci y Pedro Costa abandonan la Academia al ser acusado el primero de pedir votos y el segundo como protesta por ello. También Pedro Almodóvar abandonaría la Academia durante varios años por la discriminación que, a su juicio, sufrían sus películas. Pero cuando Alex de la Iglesia llega a la presidencia convenció al manchego para que regresase al redil académico.

Con la gala desde 2013 en el Centro de Congresos Príncipe Felipe del hotel Auditorium, el de mayor capacidad de Madrid, los Goya se han convertido en una especie de desfile de moda donde acaso importan más los vestidos de las estrellas en la alfombra roja que las películas que protagonizan. También un altavoz para todo tipo de reivindicaciones laborales, sociales y políticas.



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