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Adrián Lastra, actor

“A buen actor me puede ganar mucha gente, pero no a currante”

El actor da vida a Jorge VI en la obra‘El discurso del Rey’, que podrá verse este viernes en el Teatro Gayarre de Pamplona (20h) y el sábado, en el Gaztambide de Tudela (20.30h)

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Actualizada 19/01/2016 a las 22:49
  • Eva Fernández. Pamplona
Adrián Lastra (Madrid, 1984) disfruta de unos merecidos días de descanso. Acaba de regresar de Londres, donde ha viajado con su pareja, la bailarina y coreógrafa de kizomba Sara López, para “desconectar” y hacer una inmersión en los musicales, un género en el que él ha trabajado los últimos diez años y que le “encanta” (Hoy no me puedo levantar, Más de cien mentiras, 40: El Musical...). Le quedan pocas semanas tranquilas, hasta que retome su frenética vida en febrero, con el rodaje de la cuarta temporada de Velvet, la serie de Antena 3 donde interpreta al tímido de Pedro. Así que por el momento está centrado y disfrutando de la gira de El discurso del Rey, la adaptación teatral de Magüi Mira de la película protagonizada por Colin Firth y Geoffrey Rush en 2010 (con guion de David Seidler), que narra el encuentro entre un logopeda australiano y el entonces príncipe Alberto de Gran Bretaña para lograr superar su tartamudez, en medio de un momento clave de la historia de Europa, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial.

Un joven de Vallecas que decide cantar tras ver Operación Triunfo y actúa en musicales, ¿cómo acaba de protagonista de El discurso del Rey?
El teatro musical son obras de duración muy larga, donde la composición del personaje es bastante complicada, y exige las tres disciplinas: baile, interpretación y canto. Ya tenía ganas de hacer un personaje que no tuviera que cantar ni bailar, así que cuando Magüi me ofreció “este bombonazo” de Jorge VI, ni me lo pensé. Me encontraba en Los Ángeles descansando y allí me envió el guion. Al leerlo casi que me entró ansiedad (ríe), y pensé que no iba a ser capaz de hacerlo, pero me lo tomé como un reto: ‘A buen actor me ganará mucha gente, pero no a currante’. Y aquí estoy.

Pero hay fragmentos de la obra de teatro donde también cantan y bailan...
Sí, aunque no para mostrar un show sino solo para realizar transiciones de tiempo y de escena. Hay que tener en cuenta que la historia se desarrolla durante dos horas en un mismo decorado, donde únicamente hay seis sillas y un trono. La música y la coreografías ayudan a crear el ambiente y a que el espectador entre con su imaginación en la historia. Además, en la obra, mi personaje canta y baila en las escenas que tienen que ver con los métodos de Lionel, el logopeda, que ayudan a superar la tartamudez.

Supongo que sentiría temor a una posible comparación con Collin Firth, que logró, entre otros premios, el oscar al mejor actor en 2010 por su interpretación en la película.
Lo que hice desde el principio fue quitarme esa presión, porque si me comparo ¡me tiro desde un tejado! ¡Lo que es ese hombre y lo que soy yo! Él es un artista consagrado y yo estoy empezando... Así que pensé: ‘Estamos contando la misma historia, pero desde dos puntos de vista’.

¿Cuál es ese otro punto de vista?
Intento aportar realidad y naturalidad y trato de conseguir que el espectador se lo crea. Lógicamente, el teatro aporta el ‘en vivo’. No hay trampa ni cartón. Las emociones que están viviendo los personajes las estás viviendo tú y el público debe sentirlas también.

¿Cómo ha sido trabajar con la directora Magüi Mira? ¿Era su primera vez?
Fantástica. No la conocía personalmente y nunca había trabajado con ella. Lo que ha conseguido sin ningún artificio, solo con tres telones, ocho objetos y el juego de luces, es increíble; y además he de reconocer que ha sido muy valiente y muy arriesgada. Elegirme a mí, a un actor de televisión, de 31 años, que había interpretado personajes de comedia ligera, blanca, para hacer algo totalmente distinto... Creo que le estaré eternamente agradecido.

Le ha dado la oportunidad de que no le encasillen...
¡Claro! Los actores somos como un abanico de colores: blanco, amarillo, azul... Es importante tener la ocasión de sacar todo el potencial que llevamos dentro. No es bueno que te asocien únicamente con un actor de comedia. No solo tienes que hacer gracia, tienes que ser capaz de inspirar ternura, terror, todas las emociones humanas... Yo hago mucho el tonto, pero un actor debe ser capaz de ir mucho más allá de su forma de ser. Mira el personaje de Mr. Bean qué aspecto tan de tonto tiene y, sin embargo, qué actor tan inteligente hay detrás.

¿Cómo ha sido la relación con el resto de actores?
Lo bueno ha sido descubrir que, aunque cada uno de nosotros somos de un padre y una madre, sobre el escenario todos somos uno. Las relaciones entre los personajes funcionan como si nos conociéramos de toda la vida. La magia del teatro hace que la historia fluya.

¿Y qué tal con su logopeda, Roberto Álvarez?
A pesar de la edad, ¡él es más niño que yo! Si nos vamos a tomar un gin tonic... yo tengo 30 años, pues él parece que 22. Con él siempre hay debate sobre el escenario. Y eso es lo bonito. Para mí, el rosa puro nunca existe en la vida real. Tiene tintes de negro, morado... Existen todos los matices. Así que ‘mola’ trabajar con Roberto, como actor es maravilloso.

De todo lo que ha hecho hasta el momento, ¿qué es lo que más le motiva?
Me motiva currar. En teatro, en musicales, haciendo tele o en un concierto. Me considero un currante. Aprender a cantar hizo que me encontrara con un oficio y un mundo maravilloso, el del teatro musical, que ni yo mismo había imaginado. No he tenido una información de intérprete, pero me he formado encima de las tablas.

¿Le gusta tomar lo que la vida le ofrece?
Sí, por supuesto, pero no es solo tomar lo que encuentro. Hay cosas que busco, no me gustar esperar a verlas venir. Hay que currar, estudiar, prepararse, vivir...

Se le ha visto en El club de la comedia y cantando con David Bustamante...
Sí, en El club de la comedia he aparecido con dos monólogos. El último, hace unos dos años. Fue divertido. Con David hice amistad después de trabajar con Paula Echevarría en Velvet. Íbamos a jugar al fútbol y me invitó a cantar con él en uno de sus conciertos.

¿Es la primera vez que viene a actuar en Pamplona?
¡Sí, aunque espero que no sea la última! Voy con mucha ilusión a Navarra, a intentar que el público disfrute.

¿Cómo animaría a la gente a ver la obra en el Gayarre o en el teatro Gaztambide de Tudela?
Para la gente que desea pasar un buen rato, reírse y disfrutar de una historia entrañable y de superación humana, esta es su oportunidad. Si les gustó la película, vayan a ver la obra, porque la historia se aborda desde un punto de vista diferente. Si no vieron película, vayan a verla de todos modos, porque encontrarán una historia maravillosa.



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