Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
CINE

​'No es mi tipo', el canto al amor dispar de Lucas Belvaux

  • 'No es mi tipo', que se estrena este próximo viernes, es el noveno largometraje que dirige Belvaux

0
07/01/2016 a las 06:00
Etiquetas
  • efe. madrid
Lucas Belvaux, reconocido actor y cineasta belga autor de la trilogía 'Una pareja perfecta', 'Escapando' y 'Después de la vida', vuelve a las pantallas españolas con 'No es mi tipo', un canto al amor dispar que agita las bases convencionales de atracción en una pareja, a veces muy lejos de lo que uno piensa.

Porque 'No es mi tipo' es la historia entre Jennifer (Emilie Dequenne), una peluquera de pueblo, adicta al karaoke, en permanente búsqueda del príncipe azul, madre soltera, divertida y sexy y Clement (Loïc Corbery), un niño rico, hijo de la intelectualidad de París, filósofo y pedante, un tanto neurótico e incapaz de querer.

"Creo que Jennifer es la única mujer con la que Clement podría haber pasado su vida, precisamente porque es muy distinta a él y la única que le puede enseñar algo de la vida. Hasta entonces, todas las mujeres a las que ha amado eran él en femenino, sus mismos intereses, el mismo molde: eso se agota", explica el director en una entrevista.

'No es mi tipo', que se estrena este próximo viernes, es el noveno largometraje que dirige Belvaux, actor para los mejores directores franceses, de Robert Guediguian a Olivier Assayas, o Claude Chabrol y realizador desde 1993.

Arropados por las cuatro paredes de un hotel en Arras, una pequeña y coqueta localidad a hora y media de París, una pareja intercambia vida y experiencias y hace el amor mientras ella le escucha declamar a Marcel Proust o Emile Zola y él acepta ir a un karaoke para oirla cantar.

Dos vidas irreconciliables que quedan remarcadas por una familia de padres ricos y cultos, por un lado, y dos compañeras de trabajo que le hacen los coros en la discoteca.

Basada en la novela de Philippe Vilain del mismo título, la película cambia el punto de vista del filósofo, un narrador en primera persona, porque, explica Belvaux, "provocaba desequilibrios".

"En general, los espectadores prefieren la historia de Jennifer, pero a mí me preocupaba trasladar fielmente el libro; constantemente teníamos su mirada y su crítica -señala- y decidí contar dos historias, porque nunca van a formar una única. Al final salió una igualdad no perfecta", sonríe el belga.

Aunque Clement es "un neurótico", apunta el director, tiene para él la "curiosidad de ser el hombre que va a dejar pasar de largo a la mujer de su vida por razones sociales y culturales".

Un asunto que a Belvaux le llama la atención, quizá, dice, porque él también es un chico de pueblo: se crió en la campiña belga, más cerca de Jennifer (su abuela era peluquera), aunque hoy, reconoce, está más en la línea intelectual de Clement.

Y Jennifer "es joven, pero sabe que cada día que pase lo será menos, y con la imagen que tiene de sí misma -le reprocha el director- menos posibilidades tendrá de encontrar su príncipe azul. Es vitalista y feliz porque ella decide que sea así, se niega a tener una vida difícil, es como un entrenamiento".

"Estos dos personajes no son realistas, son dos caricaturas, pero con algo de auténtico", aclara el director.

En su opinión, lo que les hace distintos es que, a pesar de la disparidad evidente, "ambos reflexionan sobre su propia condición, su encuentro les hace pensar quiénes son ellos mismos y ellos conjuntamente".

Cuenta Belvaux que la actriz Emilie Dequenne "detesta mostrar su cuerpo" y tuvo que asegurarle que utilizaría un doble para las escenas en las que está desnuda: "Solo sería ella hasta aquí -dice señalando el cuello con la mano- pero yo quería mostrar las emociones y las emociones están en el rostro, no en el culo".

"Para hacer una escena de amor te tienes que plantear lo mismo que para filmar una de violencia, hay que contar con una especie de pornografía, situar al público como voyeur -explica-, ya sea sexo o violencia: en el fondo no son cosas tan distintas".

Y a Corbery, un actor de la Comedie-Française que rodó "los martes, en medio de un Shakespeare", se ríe el belga, lo eligió porque necesitaba a alguien "que pareciera inteligente, que estuviera cómodo con la lengua clásica francesa y que fuera capaz de enamorar a la chica con la musicalidad de las obras. No había tantos que, además, fueran guapos", bromea.



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual