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Alejandro Pedregosa

"El amor y la amistad son sentimientos redentores"

  • El narrador y poeta Alejandro Pedregosa cambia de género

Portada de 'Hotel Mediterráneo'.

"El amor y la amistad son sentimientos redentores"

Portada de 'Hotel Mediterráneo'.

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11/10/2015 a las 06:00
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  • colpisa. madrid
Un hombre que escribe novelas sobre criminales para homenajear las ciudades que quiere es imposible que sea mala gente. El narrador y poeta Alejandro Pedregosa no lo es. Quizá por eso ha quedado un poco harto de que en sus relatos aparezcan sicarios, ha dejado de un lado -se supone que temporalmente- el género negro y ha apostado por una novela de sentimientos. En ‘Hotel Mediterráneo’ (Planeta), su última novela, el autor se pone romántico, pero sin empalagos. Logra cuajar una historia en que sigue habiendo tipos abominables, de esos que pegan a sus mujeres. En ‘Hotel Mediterráneo’ la violencia es el trasfondo de una trama que reivindica el poder salvífico de los afectos. El establecimiento donde se desarrolla la acción no es uno cualquiera. Se asienta en un paraje recóndito, en las profundidades de un barranco boscoso, inaccesible en teoría para los bárbaros.

¿Cuál fue el detonante de ‘Hotel Mediterráneo’?

Cuando leí la terrible noticia sobre el tren que descarriló en Santiago hace dos años, me llamó la atención que entre las víctimas hubiera una mujer que dirigía una organización, la cual se dedicaba a proteger a mujeres en peligro de muerte por la violencia machista. Esta asociación tenía una red de pisos que daba cobijo a mujeres maltratadas. Cogían a la agredida y la plantaban en una casa -refugio a cientos de kilómetros de su maltratador. Le salvaban la vida haciéndola desaparecer.

Y a ello se sumó la canción ‘Edurne’, de Joan Manuel Serrat.

Sí, es una canción que la censura tumbó en su día y que hablaba de algo similar, una casa en la que una mujer, Edurne, abría su caserío a gente sin futuro y desnortada. Las dos ideas, el accidente y la canción, se unieron y generaron un chispazo.

La obra contiene una especie de banda sonora. ¿Por qué ha elegido a Serrat cómo música de acompañamiento?

El cancionero de Serrat era el más idóneo para la historia que cuento porque es un cantautor que tiene una gran preocupación ecológica, y la naturaleza es muy importante en esta novela. Además sus composiciones poseen esa carga de humanidad que yo quiero conferir a mis personajes.

Con este libro cambia de registro, de la novela negra pasa a la de sentimientos.

Después de tres novelas negras no me apetecía seguir por ese camino. ‘Hotel Mediterráneo’ tira a lo romántico. Es una novela de sentimientos. No obstante, conserva de la novela negra el ingrediente de mantener cierta tensión y el humor de las anteriores, al tiempo que transmite optimismo, una mirada amable del ser humano.

"VIDA PERRA"

¿No tiene usted entonces nada de nihilista?

No, si hubiera tenido una vida más perra quizá lo sería, pero mi experiencia me lleva a decir que los problemas, si hay una red de afectos, son más llevaderos. Al fin y al cabo estamos aquí dos días.

¿Puede una mujer que ha sufrido una paliza de su pareja enamorarse de otro hombre o los odiará a todos de por vida?

Es la gran incógnita que plantea la novela. Cada persona es un mundo, pero quien supera eso y lo trasciende es capaz de generar paz, amor y entender a los demás.

¿El amor es salvífico?

El amor y la amistad son sentimientos redentores, los afectos nos salvan de verdad y son el verdadero elemento sobre el que se funda la paz.

¿Ha hablado con mujeres maltratadas para documentarse?

No, hablé con una psicóloga que aborda el problema y leí varios libros muy interesantes, entre ellos ‘El acoso moral’, de Marie France Hirigoyen. Pero no fui más allá porque no quería escribir una novela sobre los malos tratos, un asunto que aparece de modo tangencial. ‘Hotel Mediterráneo’ es un canto a la amistad y a la libertad, a la gente que busca un escenario a salvo de la violencia.

¿Existe algún lugar parecido al hotel que pinta en la novela y en el que le gustaría perderse?

No exactamente. He estado en algunos lugares que se le parecen mucho. Ahora me acuerdo de una cabaña en un bosque olvidado de Letonia, un sitio maravilloso para esa gente que va huyendo de un pasado que no le gusta.

¿La poesía es su verdadera vocación?

No puedo desligar ambas cosas. Para mí la poesía es lo fundacional. Voy alternando novelas con libros poemarios. En mi caso, el gusto por la palabra en su sitio, por la expresión certera -algo propio de la poesía-, surge en los dos géneros. Prefiero que el lector se enganche con las palabras que con la historia.

El humor siempre irrumpe en sus novelas. En esta ocasión lo tenía más difícil por el drama que suponen los crímenes machistas.

En mis anteriores libros aparecía de un modo más evidente. Como eran novelas de crímenes el humor actuaba de contrapunto. En esta ocasión lo cómico está más soterrado, pero sigue funcionando. Es bueno que lector, cuando está absorto por la tensión que destila la historia, de repente se ría, porque entonces sale de ella y se percata de que está ante un artefacto literario.



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