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ARTE

​Isidoro Valcárcel Medina, Premio Velázquez 2015

  • El galardón, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, está dotado con 100.000 euros

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Actualizada 09/10/2015 a las 09:38
  • EFE. MADRID
Su sólida y coherente trayectoria de medio siglo así como su sobresaliente aportación al arte desde su compromiso ético, político y social han hecho a Isidoro Valcárcel Medina merecedor del Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2015.

El galardón, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y dotado con 100.000 euros, es un reconocimiento institucional a un creador cuya obra sobresale con especial significación en las artes plásticas, en el ámbito de la cultura española e iberoamericana.

Cuatro horas han sido necesarias para que el jurado, presidido por el director general de Bellas Artes Miguel Ángel Recio, llegara a un fallo en el que también han querido reconocer el hecho de que Valcárcel Medina se ha convertido en un referente crítico en la escena artística contemporánea internacional.

Nacido en Murcia en 1937, es uno de los artistas más representativos del llamado arte conceptual. Su arte se relaciona más con las situaciones y la realidad que con la producción de objetos.

La trayectoria de Valcárcel Medina está marcada por su actitud comprometida y el alejamiento de los circuitos convencionales del arte, así como por la inmaterialidad de sus prácticas conceptuales.

La artista Esther Ferrer, Premio Velázquez 2014 y miembro del jurado, ha comentado que la deliberación ha sido larga porque todos los candidatos se lo merecían "pero al final yo creo que ha sido lo justo".

Ferrer ha destacado la importante trayectoria del galardonado, "en la que hay que tener en cuenta su posición no solamente con relación al arte, sino con la sociedad en general".

Todo su trabajo, "de una coherencia increíble" es como una obra de arte. "Una obra que está formada por partes, pero es su posición lo que forma una obra de arte, que además se nota porque tiene una influencia evidente en las generaciones jóvenes y eso quiere decir mucho".

Por su parte, también en declaraciones el galardonado, Premio Nacional de Artes Plásticas 2007, se ha mostrado muy contento con el premio. "No tengo nada en contra, al contrario", ha subrayado el artista para quien la crítica es fundamental en la creación, es algo connatural con el arte.

Siempre al margen de la ortodoxia, en la otra orilla, el creador que estudió arquitectura y bellas artes cree que él no cambia "las orillas sí cambian y los límites, que son impredecibles, son los que cambian", y sostiene que "todo arte es concepto".

Desde su primera exposición en 1962, donde partía de una abstracción que tendía hacia lo elemental, evolucionó hacia estructuras constructivas caracterizadas por su simplicidad formal.

Tiempo y espacio son factores presentes en su primer periodo, mientras que en los años siguientes realizó piezas cada vez más simplificadas en su estructura.

De la denominada por el propio artista como "pintura habitable" pasó a la construcción de lugares, a través de la práctica de environments, performances y la ejecución de instalaciones.

Tras su etapa pictórica, se abrió un segundo periodo que se inició con la intervención de grandes dimensiones en el espacio urbano, como "Estructuras tubulares", obra realizada específicamente para los Encuentros de Pamplona de 1972.

A partir de entonces inició un ciclo de obras orientadas a describir los diversos movimientos y espacios de la ciudad, a las que siguieron piezas articuladas mediante encuestas, anuncios públicos, fotografías anónimas, exámenes colectivos, diccionarios o grabaciones telefónicas.

En los ochenta, Valcárcel Medina se aproximó a la arquitectura, implicándose en las realidades que se derivan, por ejemplo, de la creación de un pantano o del movimiento okupa.

Su obra ha ido evolucionando desde propuestas objetuales susceptibles de llegar a ser mercancías artísticas hasta una desmaterialización que favorece la aparición de una actitud que transforma la conciencia de la percepción no tanto en obra de arte sino en experiencia de arte.

Esta actitud es la que le permite interrelacionar la vida con el arte, y el arte con una reflexión crítica y provocadora de la realidad.

En el jurado del Premio Velázquez han participado, además de Esther Ferrer, Bart de Baere, director del Museo de Arte Contemporáneo de Amberes (MHKA); Iwona Blazwick, directora de Whitechapel Gallery de Londres, y Suzanne Cotter, directora del Museo Serralves de Oporto.

También han participado en el mismo Marta Gili, directora del Jeu de Paume de París; José Lebrero Stals, director artístico del Museo Picasso de Málaga; Isidro López-Aparicio Pérez, artista y presidente de la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV) y Alberto Martín Expósito, comisario y crítico de arte.



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