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Imanol Uribe descoloca con su regreso a ETA

  • 'Lejos del mar' narra la atracción que siente una víctima por el terrorista que mató a su padre

Imanol Uribe descoloca con su regreso a ETA

Imanol Uribe descoloca con su regreso a ETA

El director Imanol Uribe, en el Festival de San Sebastián 2015.

EFE
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25/09/2015 a las 06:00
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  • COLPISA. SAN SEBASTIÁN
Atesora dos Conchas de Oro y sus películas han ganado dieciséis Goyas. Sin embargo, Imanol Uribe no tiene todavía quien le distribuya su último trabajo. Presentado en la sección oficial fuera de concurso, 'Lejos del mar' va a terminar por dar la razón a quienes aseguran que ETA es veneno para la taquilla. Su productor, el sevillano Antonio Pérez, revela que algunas marcas comerciales que aparecían en la cinta han pedido no salir en el metraje final. El cronista oficial de los 'años de plomo' en el País Vasco cierra -de momento- el círculo tras 'El proceso de Burgos', 'La fuga de Segovia', 'La muerte de Mikel' y 'Días contados'.

"En este mismo festival juré que nunca más abordaría el tema de la violencia en Euskadi, pero he vuelto a caer en la trampa", confiesa el realizador. 'Lejos del mar' descoloca de tal manera que, en el pase de prensa, las escenas pretendidamente dramáticas fueron recibidas con carcajadas. Lo que se suponía un drama que debía acongojar fue visto como una comedia involuntaria. "Entiendo que la gente se ponga nerviosa", disculpa Uribe. "Estos temas tienen mucha carga de profundidad, da miedo acercarse a ellos. Aquí se ha provocado mucho dolor y nosotros nos hemos atrevido a saltar al vacío".

El arriesgadísimo punto de partida argumental está llamado a no dejar indiferente. Un etarra (Eduard Fernández) sale de Soto del Real después de que su condena se vea reducida en aplicación de la doctrina Parot. Solo quiere olvidar, así que se pierde en el almeriense Cabo de Gata, donde vive un antiguo compañero de celda. Un día se cruza con una mujer (Elena Anaya), que tras reconocerle se desmaya. Literalmente. Tenía solo ocho años cuando ese hombre le voló la cabeza de un tiro a su padre, militar, en el Paseo de La Concha cuando la llevaba de la mano.

Médico de profesión, la joven se venga descerrajándole varios disparos en una playa solitaria. Arrepentida, le esconde malherido para cuidarle durante días. Cuando resuenan los ecos de películas como 'La muerte y la doncella' e incluso 'Misery', 'Lejos del mar' va más allá de invertir los roles de víctima y verdugo. La mujer parece enamorarse del hombre que ha marcado su vida y comienza una relación que llegara incluso a los periódicos. De intentar matarle pasa a acostarse con él.

TODAVÍA SIN DISTRIBUCIÓN

¿Síndrome de Estolcolmo? ¿Un trastorno obsesivo? Uribe no da pistas. "Huyo de la política inmediata. Solo quiero profundizar en las heridas de los personajes y las consecuencias de la violencia. Mientras la rodaba tenía la sensación de caminar sobre un campo minado. Sé que es un tema doloroso que pone a la gente nerviosa, lo he visto en las proyecciones que hemos hecho. Pero merece la pena hacer el esfuerzo de intentar meterte en la piel de dos personajes que no son modelo de nada. Espero que el cine aporte algo a la reconciliación".

'Lejos del mar', que inaugurará en octubre en Bilbao la Muestra de Cine Zinexit que organiza la Dirección de Víctimas y Derechos Humanos del Gobierno vasco, tiene más problemas de guion que la extrañeza que provoca la psicología de su protagonista femenina y el delirante giro argumental. El guion hace aguas en varias ocasiones, como cuando la familia del amigo almeriense, del que el protagonista cuidó en la celda durante años, descubre que ese vasco preso es, sorpresa, un terrorista. Qué decir del marido de Elena Anaya, redactor jefe en un periódico que echa mano de una escopeta en la mejor tradición de Puerto Hurraco.

"A este hombre le quedaban por cumplir diez o doce años de condena; quería plasmar el desconcierto de verse en la calle sin tenerlo masticado y digerido", se justifica el autor de 'El rey pasmado', preparado para la perplejidad que provoca su largometraje número quince. "Reconozco que es una película extraña, atípica y un poco desconcertante, pero hasta cierto punto comprensible. Si quieres de verdad algo rebuscado no tienes más que ver los informativos".

Imanol Uribe siempre ha jugado la carta de la provocación en sus acercamientos a la realidad del País Vasco. En 'La muerte de Mikel' un militante abertzale descubría su sexualidad con un travesti, mientras en 'Días contados' un etarra se enamoraba de una yonqui. Emparejar en la cama a un terrorista y su víctima quizá resulte ir demasiado lejos. Lo único salvable de 'Lejos del mar', que difícilmente saldrá con distribución del Zinemaldia, es el pulso narrativo que el director demuestra en el primer tercio, con un estilo seco y elíptico, que le llevó incluso a desechar la música que Antonio Meliveo había compuesto. "Me empeñé en un final feliz a toda costa, pero no me salió".



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