Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
CINE

Jake Gyllenhaal "Los actores necesitamos ataques de ego porque somos una raza muy sensible"

  • El actor da vida al alpinista Scott Fisher en 'Everest', uno de los estrenos del año

La película de Baltasar Kormákur.

​'Everest' abrirá el Festival de Venecia

La película de Baltasar Kormákur, 'Everest', protagonizada por Jake Gyllenhaal.

0
Actualizada 17/09/2015 a las 09:27
Etiquetas
  • COLPISA. LOS ÁNGELES - EE UU
Simpático, tímido y muy atento, Jake Gyllenhaal contesta a las preguntas con sentido del humor, tratando de quitar importancia al hecho de estar considerado uno de los hombres más atractivos de Hollywood. El actor estrena esta semana en España la cinta 'Everest', rodada en 3D, que cuenta la tragedia que vivieron en 1996 un grupo de alpinistas. Gyllenhaal da vida a Scott Fisher, un decidido escalador que puso de moda los viajes de aventura al Everest. Reinventándose profesionalmente en Nueva York tras dejar atrás su etapa en Los Angeles, el intérprete busca abrirse camino de cara a la temporada de premios.

¿Siente la responsabilidad de contar una historia real, en la que tanta gente perdió la vida?

Los actores tenemos mucha presión en estos casos, porque hay un punto de inflexión moral. Teníamos que hacer honor a Rob Hall y a Scott Fischer, un hombre al que en ocasiones se ha interpretado como un tipo ambicioso y peligroso. Sin embargo, en mis indagaciones con sus familiares y amigos, me he encontrado con un tipo absolutamente interesante y maravilloso. Fueron hombres capaces de escalar el Everest, es increíble.

Y existen varias versiones sobre lo que ocurrió en aquella trágica expedición de 1996...

Sí. En la situación en la que se encontraban ninguno podía pensar claramente. De hecho, nadie recuerda con exactitud lo que sucedió. Son piezas de información distorsionadas por la confusión que provoca la altura. La idiosincrasia de la historia forma parte de su belleza, pero que no te quepa duda que todos los actores nos hemos sentido responsables de los personajes que interpretamos. Hemos cuidado cada detalle, cada decisión que hemos tomado para hacer justicia a lo que ellos vivieron.

Superar el miedo forma parte del reto de estos alpinistas. ¿Se enfrentó usted a los suyos?

Este filme me hizo reflexionar sobre la muerte. Yo siento miedo a morir y la película me ha hecho cuestionar la mortalidad. Ahora estoy más decidido a pasar tiempo con mi familia, con mi padre, porque he pasado unos años trabajando sin descanso.

El ego, ese afán humano por competir y conquistar, se pone de manifiesto en Everest. ¿Mantiene el ego en su lugar?

No es algo que sea necesariamente fácil. Muchas veces los actores necesitamos ataques de ego porque somos una raza muy sensible. Encuentro reconfortante la honestidad brutal. A veces es difícil escuchar ciertas cosas en una conversación abierta, pero nada me asusta más que mi mejor yo o, mejor dicho, mi peor yo.

La película cuestiona el aspecto comercial de las expediciones al Everest. Cuesta entender que los guías y los pilotos de helicóptero tengan que arriesgarse por los caprichos de otros...

Es la cultura de los sherpas. Hay gente de todo el mundo que va a Nepal a escalar. Los sherpas viven allí, conocen como nadie la montaña. Hay historias de sherpas corriendo a 4.500 metros de altura sin ningún problema. La expedición de la que hablamos estaba liderada por un grupo de pioneros conocidos por ser los primeros en comercializar el deporte de aventura en el Everest. Hay cosas que suceden cuando el dinero se invierte en algo que obliga a la gente a aprender. Este es un filme sobre relaciones humanas y lo que ocurrió en la montaña. Eso es precisamente lo que la gente debe llevarse de 'Everest', la experiencia en comunidad.

Por cierto, es espectacular el cuerpo que luce en 'Shouthpaw', otra de sus películas esta temporada...

La preparación física fue extraordinaria porque no se trataba de fingir que sabía boxear, sino de aprender bien los movimientos de pies y manos para que pareciera real. Mis entrenadores se lo tomaron muy en serio y eso me motivó mucho más, especialmente en esos momentos en los que uno quiere tirar la toalla porque el cansancio te obliga hasta a vomitar. Es un sentimiento muy extraño tener que vomitar y seguir entrenando.

¿Con qué actitud se enfrentó a ese papel?

Estaba aterrorizado, créeme, muerto de miedo, porque no sabía nada de boxeo antes de empezar. Me dieron cinco meses para prepararme y creo que me faltaron dos o tres, pero ese era el tiempo que tenía entre película y película. Yo, que me conozco bien, sé lo que me cuesta aprender una nueva habilidad. También sabía lo distinto que soy yo comparándome con el personaje y podía sentir mi resistencia interior a interpretarlo. Por eso decidí entrenarme dos veces a la semana. Era consciente de que si le dedicaba el tiempo suficiente no iba a poder escapar de su personalidad. La primera parte del día lo dedicaba a aprender la técnica, los movimientos, mientras que la segunda parte era de entrenamiento físico.

¿Qué fue lo que más le costó?

Lo mas difícil fue el boxeo a solas porque tienes que pelear contra el aire utilizando tu imaginación mientras un grupo de gente te mira y comenta tus movimientos. Es muy embarazoso. Tuve que aceptar esa vergüenza de pensar que debía convencer a todos los allí presentes de que yo sabía hacer lo que estaba haciendo. Fue un ejercicio de humildad, particularmente para un actor acostumbrado a la vanidad (risas).

Es una película de boxeo diferente, muy distinta a Rocky por ejemplo...

Creo que sí. Especialmente en algunas escenas de pelea que no se han rodado nunca en el cine. Debo reconocer, y me siento orgulloso de ello, no me importó pegar ni que me pegaran para grabar esta cinta y eso se demuestra en algunas secuencias donde no todo está coreografiado.

¿Por qué no vive en Los Angeles?

Vivo ahora en Nueva York. Toda mi familia se mudó allí cuando mi hermana decidió criar a sus hijos en Manhattan. Decidí marcharme para estar cerca de ellos, tiene sentido porque estamos muy unidos y nos gusta vernos con frecuencia. Pase mucho tiempo viviendo en Los Angeles, pero ya no. Me cansé de la ciudad



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual