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Cine

Kevin Kline: "O me interesa el personaje o me pagan mucho"

  • El actor protagoniza la película 'Mi casa en París', que se estrena este viernes en la gran pantalla

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07/08/2015 a las 06:00
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  • Colpisa. Toronto
La ley de propiedad parisina se convierte en protagonista de la película 'Mi casa en París', donde un alcohólico en pleno proceso de recuperación se encuentra con la incomodidad de no poder vender el apartamento que ha heredado de su padre hasta que muera la actual residente de 92 años. Kline mantiene un magnífico duelo con la formidable Maggie Smith, mientras su hija, la actriz Kristin Scott Thomas, trata por todos los medios de evitar el desalojo. Ganador de un Oscar en 1988 por su papel en 'Un pez llamado Wanda', Kevin Kline presentó el filme en el Festival de Toronto.

¿Qué fue lo que más le gustó del guión de este filme?

Es una historia para adultos, sobre adultos que actúan como niños. Me cuesta encontrar guiones que sean atractivos y, en este caso, Israel Horovitz escribió uno brillante que además me permitía colaborar con dos grandes estrellas como Maggie Smith y Kristin Scott Thomas en París. No tuve que pensarlo mucho.

¿Con qué actitud se enfrentó a su personaje?

Me toca interpretar a un hombre dañado por muchas razones, un hombre desesperado, torturado; pero, créeme, para mí es un alivio interpretar un personaje que no trata de intrigar dentro de la acción.

Debutó en 1982 con 'La decisión de Sophie'. ¿Cree que el cine ha ido perdiendo calidad en estos años?

Ha cambiado mucho. Las películas que yo hacía entonces no las producían los grandes estudios. El cine independiente ha surgido con la errónea idea de que cualquiera puede hacer una película. Todos podemos hacer un filme con nuestro iPhone. Pero la realidad es que se pueden hacer películas con poco presupuesto con la desventaja de perder en calidad.

Esta es la primera vez que trabaja con Maggie Smith. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Es una actriz sensacional. Déjame decir algo sobre Maggie que puede sorprender a todos los seguidores de 'Downton Abbey': es pavorosamente divertida y una gran cuentacuentos. En la escena donde ella se desmaya se atrevió a tirarse al suelo, yo me hubiera roto la cadera haciendo lo que ella hizo.

Estrena también en España en dos semanas una película con Meryl Streep, 'Ricki and the Flash'.

Sí. Meryl se convierte en una roquera que abandona a su familia durante veinte años para convertirse en una estrella y acaba tocando canciones de los ochenta en un bar de Los Angeles. Yo interpreto al marido abandonado. Es un guión escrito por Diablo Cody y dirigido por Jonathan Demme.

¿Es difícil acertar a la hora de elegir una película?

Siempre es el mismo proceso intuitivo y arbitrario. Los actores estamos en manos del azar, por lo que antes de elegir te cuestionas si merece la pena formar parte de cualquier proyecto. A mí me gusta aprender de los personajes que interpreto, de sus vidas, mientras que al mismo tiempo trato de contribuir con mi experiencia. En mi carrera he dejado atrás ese momento de ansiedad de que un trabajo me conduzca a otro. Me he convertido en un actor al que se contrata, sin intención de leer una decena de libros al mes buscando desarrollar su propio proyecto. A mí, o me interesa el personaje o me pagan mucho por interpretarlo.

¿Alguna vez ha pensado en rodar una gran película comercial, un personaje en un filme de superhéroes como Michael Douglas en 'Ant Man'?

Me preguntaron una vez si había un papel que no hubiera interpretado y me gustaría conseguir, y la verdad es que no pienso en esos términos. No me interesa un personaje por actuar en un determinado género. Nunca he rodado una película de miedo. Una buena película de miedo podría ser divertido rodarla, pero una realmente buena.

Vivimos en una era en la que está de moda rodar comedias con drama, o viceversa. El género se va diluyendo.

Son épocas, pero es cierto que en 'Mi casa en París' hay definitivamente drama y hay comedia. No hay un ingrediente que domine y ambas aparecen con la misma fuerza e intensidad. Como actor, no tengo ningún control del guión, ni de la realización de esas escenas, todo está en manos del director. Lo mismo ocurre con 'Ricki and the Flash', Jonathan tenía la película en su cabeza mientras rodaba. La tonalidad de las películas de Hollywood ha cambiado mucho.



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