Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Arte

El artista chino Weiwei aparece con su obra en Mantua

  • El gobierno de su país lo mantiene en arresto domiciliario por su disidencia con el régimen

0
Actualizada 29/05/2015 a las 16:22
  • Colpisa. Madrid
La preciosa ciudad italiana de Mantua merece en cualquier momento una visita, pero es que además estos meses tiene un atractivo inesperado más: en el Palacio Te, residencia estival de los Gonzaga, se exponen las últimas obras de Ai Weiwei, que actualmente son las únicas visibles en Europa del artista disidente chino.

Casi se puede decir que Weiwei se ha aparecido en Mantua, en este fabuloso palacio renacentista, como un fantasma. Porque es toda una sorpresa que haya elegido este lugar y sus creaciones hacen palpable una presencia que es la única posible, pues sigue arrestado en su casa y no puede dejar el país.

Esta insólita muestra, 'El jardín encantado', ha sido ideada y comisariada por Sandro Orlandi Stagl, Mian Bu y Cui Cancan, y aún estará en Mantua hasta el 6 de junio. Ha salido adelante gracias a Origini, una firma dirigida por Paolo Mozzo que mantiene lazos en los círculos del arte contemporáneo chino.

También organiza a partir del 27 de junio la tercera edición de la Bienal Italia-China en Turín. La amistad con Weiwei cristalizó en esta audaz propuesta. "Lo que le convenció fue la posibilidad de medirse con el Renacimiento italiano, que conoce muy bien gracias a su padre, que era poeta, y porque lo estudió desde pequeño", cuenta Mozzo. A Weiwei le atrajo el mágico escenario del Palazzo Te, famoso por sus frescos, y ante la imposibilidad de viajar estudió el recinto por todos los medios: planos, fotos y vídeos.

Pese a que esta inspiración le llegaba de miles de kilómetros de distancia pudo afinar muy bien lo que quería hacer.

Por ejemplo, ha desplegado en la Sala de los Caballos un pequeño ejército de 91 caballitos de colores. Son reproducciones de una pieza histórica china, una vieja cerámica, ultrajada intencionadamente con pintura metalizada. "Es un destrozo voluntario y provocativo, para denunciar el que hace el Gobierno chino con el pasado, la tradición y el patrimonio", apunta Mozzo.

La denuncia subversiva de Ai Weiwei tiene dos cómplices, otros dos artistas chinos, amigos suyos, con los que ya ha colaborado en otras ocasiones, Meng Huang y Li Zhanyang. Exponen junto a él en esta muestra pinturas sombrías y esculturas satíricas. El tema latente en todas las salas es la libertad, en un estimulante diálogo de espacio y tiempo con los frescos del Renacimiento.
El corazón de la exposición, el lugar más sugestivo, es la célebre Sala de los Gigantes. En ella el pintor Giulio Romano hizo invisibles los muros y expandió el espacio con sus frescos, borrando los límites.

Sin duda es un rincón de gran simbolismo para Ai Weiwei, que no puede moverse de su casa de China y es vigilado por un Gobierno omnipotente: la sala representa al mismo tiempo la caída de los gigantes y la desaparición de los límites a través del arte. En la penumbra, Weiwei ha depositado en el suelo tres pesadas vigas de piedra, antigüedades arquitectónicas originales derribadas por el frenesí del progreso, que él ha rescatado de los escombros y ha cubierto de nuevo con reluciente pintura de Ferrari.

CON PELOS Y SEÑAS

Uno de los artistas invitados, Li Zhanyang, cierra la muestra con una instalación dedicada al propio Weiwei. Un maniquí que lo representa con enorme realismo está sentado en una gran maqueta que reproduce su casa de Pekín. El artista está frente a un ordenador, navegando por Internet, mientras fuera, a través de la ventana, se desata una gran tormenta.

Los rayos iluminan en la oscuridad la Gran Muralla y un país tenebroso
"Weiwei está encerrado en cuatro paredes, pero conectado con el mundo exterior, y lo que nos quiere decir el autor es que son él y otros como él los que iluminan una realidad oscura con su genio". Esta última aparición fantasmal esconde algo real: el cabello y la barba del muñeco están hechos con pelo auténtico de Weiwei, que de esta forma al final salta las barreras y logra estar presente de alguna manera en Mantua



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual