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Obituario

Aranda, director de pasiones que incendiaron el cine

  • El creador de cintas como 'Amantes' o 'Juana la loca' falleció este martes a los 88 años

Vicente Aranda, junto a la actriz Victoria Abril.

Aranda, director de pasiones que incendiaron el cine

Vicente Aranda, junto a la actriz Victoria Abril.

AFP
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Actualizada 27/05/2015 a las 09:58
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  • EFE. Madrid
La comunidad cinematográfica dijo adiós al director "de las pasiones", Vicente Aranda, fallecido este martes a los 88 años y recordado como un realizador prolífico, "cariñoso, exigente y algo cascarrabias", que "elevó el nivel" del cine español incendiando con su cámara sábanas y viejas trincheras.

Con su muerte, acaecida de madrugada en su casa de Madrid, se pone fin a más de cuarenta años de una carrera trufada de títulos capitales como 'Cambio de sexo' (1977), 'La muchacha de las bragas de oro' (1979), 'El Lute, camina o revienta' (1987), 'El Lute, mañana seré libre' (1988) o 'Juana la loca' (2001), quizás su último gran éxito.

De todas, sobresale sin lugar a dudas el filme que a Vicente Aranda (Barcelona, 1926) le proporcionó los premios Goya al mejor director y a la mejor película, 'Amantes' (1991), con Maribel Verdú, Jorge Sanz y la que fue su actriz fetiche, Victoria Abril.

La intérprete, a la que la noticia le sorprendió en medio del rodaje en Francia de la serie de televisión 'Clem', se sumió en "un duelo" que le impidió hacer declaraciones, según dijo su representante.

Juntos hicieron películas como 'Tiempo de silencio' (1986), 'Intruso' (1993) o 'Libertarias' (1996), y a ella le ofreció su papel favorito, el de Luisa, vértice imprescindible de ese triángulo amoroso devenido en pasión enfermiza de 'Amantes'.

"Las mujeres que le gustaban eran las luisas", recordó la intérprete Marta Belaustegui, que encarnó ese mismo rol hasta el pasado verano en la adaptación teatral que fue su último trabajo, cuando su salud ya se resentía.

Su cine se nutrió de la fuerza de otras intérpretes importantes, como Ana Belén, Paz Vega, Pilar López de Ayala o Aitana Sánchez Gijón, protagonista de 'Celos' (1999), que destacó que "rodaba como dios" y que siempre tenía como centro "los ojos del actor".

Así le recordaron muchos colegas de profesión, como "un gran narrador y director de actores", entre los que despuntó un hombre, Imanol Arias, que halló en él "un padre y un maestro muy grande, con mucho carácter, que te llevaba al límite en el trabajo y en la vida".

El "cineasta de las pasiones", como se refirió a él su amigo, catedrático y escritor Román Gubern, fue un hombre autodidacta, procedente de una familia obrera, "inteligente y culto, de ideología libertaria", al que la Guerra Civil, recreada en su filmografía con el recuerdo impreso de su propia infancia, le privó de estudios.

Su carrera, de hecho, comenzó en la ciudad condal gracias a un ardid, el carné que Gubern obtuvo de la Asociación sindical de directores y realizadores españoles de cinematografía y que le permitió rodar su primera película, 'Brillante porvenir' (1965), a la que siguió 'Fata Morgana', origen de la Escuela de Barcelona.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ensalzó a "una de las figuras más significadas de la renovación del cine español, sobre todo a partir de la desaparición de la censura en las primeras etapas de la democracia".

"Comenzó con un cine más comprometido, más contracultural, siguiendo las líneas que llegaban especialmente desde Francia, y después supo encontrar su inserción en lo que podríamos denominar un cine comercial de prestigio", resaltó Ferran Mascarell, conseller de Cultura de la Generalitat catalana.

Premio Nacional de Cinematografía en 1988, rodó hasta 'Luna caliente' (2009), y eso que él hubiese querido ser escritor, como quedó patente en las múltiples adaptaciones que realizó de obras literarias, como 'Si te dicen que caí' (1989), de Juan Marsé; 'La pasión turca' (1994), de Antonio Gala; o 'Tirante el blanco', (2006), basada en la novela clásica de caballería.

"Qué bien rodaba. Técnico asombroso. Movía la cámara con precisión. El encuadre siempre era único", expresó el realizador Álex de la Iglesia en uno de los muchos mensajes de condolencia escritos en Twitter por gente como los actores Juan Diego Botto, Eduardo Noriega y Rossy de Palma o el director Montxo Armendáriz.

Incluso Antonio Resines, actual presidente de la Academia de Cine, recurrió a esta red social para dejar unas breves palabras de recuerdo: "Se nos ha ido uno de los grandes. Nunca perdió el hábito de hacer cine", dijo horas antes de visitar la capilla ardiente.

Instalada en el madrileño Tanatorio de la M-30 desde el mediodía, donde este miércoles por la tarde serán incinerados sus restos, el desfile de rostros conocidos y de coronas fue más bien discreto, con la mayor parte de sus intérpretes estrella fuera de España y/o sumidos en compromisos laborales.

Por allí pasaron la citada Sánchez-Gijón; también su colega Imanol Uribe; o el que durante muchos años fue su vecino, el presentador, actor y músico José Miguel Monzón, El Gran Wyoming.

"Vicente decía que todo pasa delante de la gente hasta que entra dentro de la alcoba y la puerta se cierra", recordó.

Esa frase resume algunos de los grandes elementos temáticos de su producción, el erotismo y la pasión, sobre la que el propio Aranda opinó que "te puede destruir, pero te consideras más sabio, más hecho y más formado que el que no ha la sentido".

"La pasión es algo que no eliges, te elige, es como los sentimientos", dijo.



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