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Literatura

Llamazares abomina de una España donde "nadie escucha" y la memoria palidece

  • El escritor aborda en 'Distintas formas de mirar el agua' una obra de "gran impacto emocional"

Julio Llamazares

"Las lágrimas de San Lorenzo", de Julio Llamazares

El escritor Julio Llamazares.

Eduardo Buxens
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29/04/2015 a las 06:00
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  • Efe. Valladolid
No hace tanto tiempo, los habitantes de la montaña leonesa obligados a abandonar sus pueblos por los pantanos cerraban sus casas y portaban las llaves, como sefardíes camino de la diáspora, dentro de una España donde ahora "nadie escucha" y la memoria palidece, anota el escritor Julio Llamazares.

"Una de las páginas más desconocidas de la memoria histórica de España es la de los pantanos. Muy pocos se han parado a pensar qué ha pasado con aquella gente más allá de la consabida broma que repetía la conocida frase de Franco: 'queda inaugurado este pantano'", ha explicado Llamazares en una rueda de prensa.

A lo largo del siglo XX, más de quinientos pueblos de España -cuarenta aldeas en la Montaña de León- se han convertido en Atlántidas" al quedar bajo las aguas, y han dejado a miles de personas con una fuerte "factura emocional", entre ellos a los padres de Llamazares, que abandonaron Vegamián (León) antes de que fuera inundado por las aguas del Porma.

"El hecho de cerrar tu casa y tu vida para siempre es uno de los acontecimientos más trágicos que le puede ocurrir a una persona", ha insistido el autor de "Distintas formas de mirar el agua" (Alfaguara), basado en esa experiencia y que ha presentado esta tarde en la cuadragésima octava Feria del Libro de Valladolid (FLV).

En España existe una "gran ignorancia, en general, sobre nuestra memoria" porque la gente "no quiere recordar lo malo, y a quienes sí lo hacen les llaman 'revanchistas' los mismos que ahora pagan medio millón de euros para encontrar los huesos de Cervantes", ha criticado.

Recordar "se ha convertido en algo de mal gusto", impera el "ejercicio de la desmemoria" porque España "es un país lleno de complejos que se relaciona muy mal con su pasado, bastante cruel, lleno de guerras sangrientas y duraderas", ha agregado Llamazares (Vegamián, León, 1955).

A todo ello se une, a juicio de este escritor, la existencia de una "muy mala conciencia", generalmente vinculada al pasado, y de un "enorme déficit democrático" donde "nadie escucha ni trata de entender" a su interlocutor, sino que pretende imponerle su razón o argumento.

Por esta razón, Julio Llamazares se ha decantado por la literatura como la herramienta más adecuada para relatar, más allá de la historia y el periodismo, la vida y la sociedad de un país desde distintas posiciones, ángulos y enfoques hasta configurar un tema o asunto desde una visión relativa.

Así surgió 'Distintas formas de mirar el agua', la narración de un acontecimiento de raíz histórica, vivido por el propio escritor, pero pasado por el tamiz de la ficción a través del prisma de diecisiete personajes: "todo el mundo tiene su razón y ninguna, su forma de ver las cosas; esa es la esencia de la democracia".

"Tardé un año en escribir esta novela y toda una vida en rumiarla, con la sensación de que me la dictaban", como aquellos músicos de jazz que ejecutan variaciones a partir de una misma pieza, ha puesto como ejemplo.

En su caso, esta novela partió de una vivencia personal, relatada por sus padres y que reforzó en su juventud tras una visita al Vegamián redescubierto y lleno de lodo durante una parada técnica del embalse del Porma que lo sacó a la intemperie.

Paseó por sus calles, entró en la escuela y vio la casa de sus padres antes de plasmar sus primeras sensaciones en un poema largo 'Retrato de un bañista' (1983), que un año después dio lugar a un guión cinematográfico, más tarde camufló en forma de cuento ('El valor del agua') y ahora cierra el círculo con esta novela de "gran impacto emocional".

"Los libros se forman así: nacen a partir de tumores emocionales en la conciencia que con el paso del tiempo estallan en forma de literatura", ha concluido este autor "nada profesional", dice, que nunca se sienta delante de una cuartilla "sin saber lo que va a escribir", que piensa lo que va a hacer mientras pasea o viaja en el tren y que afronta solo lo que realmente le importa, ha confesado.


  • RG
    (29/04/15 08:45)
    #1

    No teníamos bastante con lo la "memoria histórica" selectiva , como para que nos saquen otra memoria!.

    Responder


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