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Cine

Al Pacino: "Ha llegado el momento de ganar otro Oscar"

  • A sus 74 años, vuelve a ponerse a las órdenes del director Barry Levinson en 'La sombra del actor'

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23/04/2015 a las 06:00
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  • Colpisa. Los Ángeles
Al Pacino es una indiscutible leyenda de Hollywood que, a sus 74 años, vuelve a ponerse a las órdenes del director Barry Levinson ('Good Morning, Vietnam', 'Rain Man') en 'La sombra del actor', esta vez dando vida a un personaje envejecido sin ningún interés por la interpretación.

¿Qué le interesó de dos proyectos como 'La sombra del actor' y 'Manglhorn' (su otra película sin estrenar en España)? La vejez es tema central de ambas historias...

Hay ciertas coincidencias, es cierto, pero son animales diferentes. Descubrí 'La sombra del actor' leyendo la novela de Phillip Roth. El sentimiento del protagonista es algo que yo, como actor, conozco bien y podía identificarme. Cuando interpretas un filme del que conoces su mundo surge el sentimiento de forma natural. Me pareció una idea muy interesante para representar y pensé en Barry Levingson. El sintió lo mismo que yo, y además le gustó el elemento entre comedia y tragedia de la novela. Creo que Barry y Buck Henry escribieron un guión sensacional.

¿Qué le lleva a trabajar con un director o con otro?

Siempre he admirado a los directores que quieren trabajar conmigo. Cuando un realizador te ve en su película quiere decir que cuentas con su apoyo para el tipo de trabajo que tú haces. Eso me ocurrió en 'El padrino'. Francis Ford Coppola me quería por encima de cualquier otro actor, cuando nadie de producción me quería.

Francis peleó por mí y se mantuvo firme, yo conté con su apoyo durante toda la grabación. No se trataba de que yo tuviera o no tuviera talento, sino que vio algo en mí que le hizo utilizarme para el papel.

¿Le da miedo envejecer?

Pierdo la noción del tiempo. Cuando me pongo a hablar nadie me para, podría contarte la historia del mundo (se ríe). Eso es lo que sucede cuando envejeces. Tomas carrerilla, te embalas y luego, inevitablemente, te acabas callando porque no te acuerdas de por qué empezaste a hablar...

Usted ganó su primer Oscar hace veintitrés años (con 'Esencia de mujer' y eso fue veinte años después de su primera nominación (con 'El padrino'). ¿Ya es hora de ganar otra vez?

¿Que si ha llegado el momento de ganar otro Oscar? Por supuesto (se ríe).

¿Cómo se desprende emocionalmente de los personajes que interpreta, especialmente, de depresivos como este?

Cuando era joven me los llevaba a casa, se quedaban conmigo. Pero con la edad aprendí a desprenderme de ellos. Ahora me resulta muy fácil despedirlos por la tarde y regresar a ellos al día siguiente con la misma energía. Digamos que al ponerme el vestuario me visto también con las emociones del personaje, entro en ese estado en el que es más fácil interpretar cuando has conseguido salir. Entrar y salir de un papel con prontitud te da seguridad en tu actuación.

¿Dónde nace su inspiración para elegir los personajes?

Durante toda mi vida he tenido periodos diferentes. Yo pensaba que me estaba dejando llevar por el momento y, sin embargo, otros aseguran que ahora la vejez marca mi destino profesional. Definitivamente estoy atravesando un periodo de cambios, tal vez por la edad, pero es el tiempo apropiado para estos personajes. Es mucho más clara la vejez cuando eres un atleta. Yo ahora me encuentro en una posición, indiscutiblemente afortunada, en la que puedo elegir lo que quiero hacer y llevo tiempo en este lugar.

A veces pienso que vivo dentro de mi propio ciclo y descubro que aquello que quiero expresar lo hago por el contenido del guión o por el personaje. Ya no soy un mero instrumento dentro de una película, porque se necesita cierta cantidad de arte para encontrar la inspiración. Yo, como artista, me mantengo abierto a nuevos retos y no desde un punto de vista dramático, sino desde una postura totalmente práctica.

¿Le parece más interesante interpretar a un hombre común o a un personaje épico?

La idea de interpretar a gente real, gente con vidas diferentes a las de los actores, es una gran oportunidad de conocer y entender el mundo desde otra perspectiva, lejos de la fama y todo eso. De una extraña manera es un alivio ponerse en los zapatos de un personaje común, porque sus problemas son, humanamente, similares a los tuyos, y eso es, de algún modo, un consuelo. Cuando alguien te dice 'vamos a hacer una película sobre Picasso' es fascinante, pero entonces la textura de la interpretación es distinta y dependes de los guionistas. Por eso el teatro es la cosa. Eso decía Shakespeare y estaba en lo cierto. Lo que nos mantiene con vida es un buen guión. Sin esa cosa nos convertimos en seis personajes en busca de autor. Cuando alguien escribe algo que te hace sentir que quieres decirlo es maravilloso. Igual que si tocas el oboe o el cello quieres interpretar a Bach. El tipo de música de la partitura es un incentivo para el actor.



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