Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Música

"He hecho la banda sonora de muchas generaciones"

  • Miguel Bosé regresa a los escenarios con 'Amo Tour', una gira con sus temas de siempre

0
20/04/2015 a las 06:00
Etiquetas
  • Colpisa. Madrid
Ha pasado de los temores inherentes a las relaciones de pareja a los miedos que produce la paternidad. Una situación personal que le ha permitido a Miguel Bosé (Panamá, 1956) confeccionar 'Amo' (Warner Music), su disco más 'Bosé' desde 'Sereno', con el que tiene muchas coincidencias. Y no solo porque para ambos se dejase el pelo largo. "Lo he hecho yo solo en casa, no en los hoteles mientras estoy de gira. Lo he podido hacer con mucho tiempo -dos años- para escribir, componer, distanciarme y reconstruir... y se nota la calidad", aseguró, aunque lamentó haberse traicionado de nuevo y volver a hablar "en primera persona".

Una introspección que le ha permitido compartir por primera vez en su carrera el estado en el que se está 'Libre ya de amores', como dice su exitoso sencillo, y, por lo tanto, ya no hay temores. Una fase muy necesaria entre una historia de amor que ha terminado y otra que va a empezar. "Es una etapa de la que no se habla, a mí no se me había ocurrido tampoco hablar de eso. Sucedió mientras estaba con unos amigos, reviviendo una historia. "De repente caigo en cuenta de que nada siento. ¡Coño, que estoy libre de amores, libre ya de temores!", apuntó el artista.

Una canción cuyas estrofas están llenas de una ironía que no empaña la luminosidad y el optimismo del que está contagiado todo el disco, incluso la primera canción protesta de su carrera, 'Sí se puede'. "La he hecho bailable porque para cagarme en los muertos de todos primero hay que sudarlo y luego verlo en frío. Nunca había sido tan explícito, porque somos de quejarnos en la barra del bar pero no hacer nada", señaló con desconcierto.

Una dualidad a la que él ha sabido poner orden. "Estuve a punto de dejar la música a principios de los años ochenta. Tuve una crisis muy grande. Mi vocación estaba clara, hacer esta carrera era lo que más quería del mundo, había encontrado mi lenguaje, mi expresión, mi independencia económica y, por otro lado, estaba sacrificando demasiadas cosas que pertenecían a la normalidad: mi tiempo para hacer mermeladas, mi huerta... En un determinado momento me senté con Miguelón y con Bosé y charlamos. ¿Quién se va? Al final adquirimos un compromiso, fuera de esa valla -señaló el jardín que rodea su casa madrileña, en la misma parcela donde sus padres se trasladaron a vivir en los años cincuenta- hay un planeta entero que es todo para Bosé, y desde está valla -miró hacia el interior de su hogar, una suerte de taller de artista plástico ambientado por el trino de los pájaros que residen e su salón- es territorio de Miguel. Ambos se quieren mucho y se hacen compañía, me han educado para eso, a poder ser todo y poder hacer de todo, pero protegiéndote". Por eso su amiga Ángeles González-Sinde dice de él que de su amalgama cultural nació un hombre "que no se casa con nadie y baila con todas".

Ahora, esa división la tiene que hacer en Madrid y Panamá, donde están en este momento viviendo sus cuatro vástagos. "Cuando nacen mis hijos, estar de gira se convierte en una tortura, me levantaba por las noches en el hotel llorando. Necesitaba aunar el trabajo con la mejor calidad de atención con estos 'bichitos' y no perderme su crecimiento para que no se me parta el corazón. El 85 por ciento de mi trabajo está en América, desde Estados Unidos hasta Chile. Así que tenía que ser un lugar manejable, empecé a ver sitios diferentes y todo me llevaba al mismo continente. Panamá está muy bien conectada, es equidistante de todos los lugares a los que viajo, es como Madrid en España". A la capital de España regresan cuando Bosé no está trabajando.

Un trabajo que en esta ocasión fusiona su pasión por la música dance con su devoción por la literatura y que le vuelve a llevar inevitablemente a América con su gira 'Amo Tour', en la que tendrán un gran protagonismo sus canciones de siempre. "Los discos nuevos los hago por necesidad creativa", aseguró con una firmeza lejana a la frustración que se podría suponer para un artista consciente de que sus seguidores le piden los clásicos "porque les pertenecen, porque son suyos. Los cantan ellos y luego se aplauden".

Una templanza cincelada gracias a 76 números uno. "He hecho la banda sonora de muchas generaciones y quieren oírla en los conciertos". Ya no volverá a cometer el error de retirar de su repertorio una canción como 'Bandido', algo que osó hacer en su gira 'Velventina'. Un hastío del cantante transformado en el cabreo del respetable, que rodeó a los técnicos al final de uno de los conciertos para exigir la devolución el dinero de la entrada si no salía a cantarla.



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual