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Literatura

Amor prohibido e infiernos familiares, en la II República

  • Mercedes de Vega retrata los años previos a la Guerra Civil en 'Cuando estábamos vivos'

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Actualizada 18/04/2015 a las 11:00
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  • Colpisa. Madrid
La repentina muerte de su padre llenó de incertidumbre, dudas y preguntas a la escritora Mercedes de Vega (Madrid, 1960). Había sido un hombre hecho a sí mismo, un empresario de éxito que ocultó su orfandad y las circunstancias de su ascenso social. "Para saber quién soy necesitaba saber quién fue mi padre, poner en orden el pasado, despejar incógnitas y desvelar enigmas" explica la escritora.

Se propuso reconstruir los pormenores de la vida que había silenciado su progenitor, iluminar su deliberada tiniebla, y acabó retratando una época en la novela 'Cuando estábamos vivos' (Plaza & Janés). Sanó con ella sus heridas afectivas y es gran apuesta del sello para esta primavera.

La compleja investigación en torno a la sepultada infancia y juventud de su padre le reveló un pasado de infidelidad, violencia y locura en los efervescentes años de la II República. "Mi padre echó toda la tierra que pudo sobre su pasado. Alguna vez habló de la soledad de quienes lo han perdido todo para reconstruirse de nuevo, pero jamás mencionó a ningún familiar. Solo decía que era un huérfano de guerra", explica la escritora.

El deseo de saber y la indagación genealógica fuerion el motor de una novela "escrita desde la necesidad". Pudo averiguar que su padre fue criado en un pequeño orfanato regentado por unas monjas "que hicieron de él un hombre con carrera y futuro". Sabía apenas que ese hospicio "era la obra filantrópica de una aristócrata que vivía en el extranjero, que mantenía su mecenazgo para albergar y proteger a niños de la guerra".

"Cuento lo que averigüé e imagino lo que no lo que nadie me había podido contar", explica De Vega que, mezclando realidad y ficción, acabó firmando una novela de casi seiscientas páginas en torno a un apasionado romance adúltero en el Madrid republicano que retrata en detalle.

"Está escrita desde un sentimiento de reconciliación y ha sido terapéutica", dice la autora de una novela minuciosamente documentada que recrea el Madrid convulso y desigual de los años treinta. Lo hace a través de una arrebatadora historia del amor prohibido entre una joven aristócrata casada y un empresario viudo que fue su antepasado.

TABÚES

Su protagonista es Lucía Oriol, joven de buena y muy conservadora familia, casada con un fascista italiano, que intenta vivir en libertad "el adulterio como un regalo de la vida" en una sociedad en plena transformación. Su amante es Francisco Anglada, bisabuelo de la escritora, empresario viudo de origen judío. Sus dos familias se enfrentaran con los tabúes de la infidelidad, la violencia, el sexo y la locura "que amenazan con destruirlas desde adentro". Será la filantrópica aristócrata quien al final de sus días, exiliada en Roma, relate la apasionante y trágica historia de amor.

"Es una novela de personas, sentimientos, y emociones; tiene mucho del comportamiento humano y colectivo de la época, y sirve para forjar identidades" explica su autora. El bullicioso Madrid republicano "en plena transformación" en los años anteriores a la guerra es el otro gran protagonista de la narración. "Una ciudad que duplicó su población en menos de treinta años, que seguía siendo un poblachón con vocación cosmopolita en el que la inmensa mayoría de sus habitantes procedían de otro lugar".

Además del abismo que separa las vidas de ricos y pobres, desvela la desconocida historia de los judíos en la capital. Su investigación ha permitido a la escritora rastrear sus orígenes familiares entre judíos conversos radicados en el sur de Aragón.

Los personajes se mueven "de los pisos señoriales de Pintor Rosales a las pobres barriadas de Prosperidad, del glamour del Círculo de Bellas Artes y el Casino -donde De Vega quiso presentar la novela- al fulgor de la nueva Ciudad Universitaria, de los castizos jardines del Campo del Moro a la modernidad de la Ciudad Lineal, recién diseñada por Arturo Soria".

Parte crucial de la trama transcurre en edificios icónicos, como el Hospital General de Madrid y el Hospital de San Carlos, sedes hoy del Museo Reina Sofía y el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

'Cuando estábamos vivos' es la segunda novela de la autora, socióloga de profesión que trabajó para un banco de inversión en Nueva York y publicó antes 'El profesor de inglés' y los 'Cuentos del sismógrafo'. "Ahora sé mejor quién soy, sé mucho más de mí, me quiero más y me entiendo mejor. Escribir me ha ayudado a reencontrarme conmigo y con mi infancia y me ha aportado paz, tranquilidad y cierta luz", admite De Vega, que estudió literatura en la Universidad Complutense y ha colaborado en revistas literarias como 'Resonancias' y 'Los papeles de Iria Flavia'.



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